Ramón Román Quiñones: del Infantil del Real Madrid a referente de los despachos del fútbol Madrileño
Infancia, Real Madrid Infantil F y el Torneo Social
RAMÓN ROMÁN QUIÑONES centrocampista Real Madrid, conocido en su etapa futbolística como Román, nació el 14 de septiembre de 1953 en Madrid, en una época en la que el fútbol federado para menores todavía no estaba desarrollado como hoy y el acceso a la élite dependía en gran medida de los torneos internos organizados por los grandes clubes y por la propia estructura estatal. En la temporada 1967-1968, Román formó parte del Real Madrid Infantil F, integrado en el Torneo Social del Real Madrid, competición interna cuyos partidos se disputaban en la Ciudad Deportiva y en la que los distintos equipos infantiles, juveniles y aficionados se enfrentaban entre sí para ganarse el derecho a participar en la Fase Final del Campeonato de Castilla de Infantiles.
Aquella temporada, el Real Madrid Infantil F y el resto de equipos infantiles del club se repartían en grupos controlados por la propia entidad, y se menciona expresamente que todos ellos participaban en un grupo cuyos encuentros se jugaban en la Ciudad Deportiva, otorgando al campeón el acceso a la citada fase final castellana. En ese contexto, Román empezó a formarse como centrocampista, perfil en el que destacaba por su criterio con el balón, su sentido de la colocación y su capacidad para dar equilibrio entre defensa y ataque, rasgos que resultaban esenciales en un fútbol que, a finales de los sesenta, todavía se apoyaba mucho en el físico pero que empezaba a valorar cada vez más la inteligencia táctica de los jugadores de medio campo.
El propio testimonio de Ramón Román Quiñones recuerda que estuvo en el Torneo Social del Real Madrid “hasta que cumplí la edad juvenil”, subrayando que, en aquel tiempo, “no había fútbol federado para menores como ahora y lo controlaba la Organización Juvenil Española (OJE)”, lo que encuadra su experiencia en un marco reglamentario muy diferente al actual. Este contexto explica que su actividad futbolística infantil y cadete se desarrollara principalmente bajo la cobertura del Real Madrid y de las estructuras vinculadas a la OJE, sin un registro federativo clásico como el que hoy recogen las federaciones territoriales.

Cesión al C.D. Ciempozuelos: primer destino fuera de la Ciudad Deportiva (1968-1969)
Una vez cumplidos los 15 años, en la temporada 1968-1969, RAMÓN ROMÁN QUIÑONES centrocampista Real Madrid, salió del entorno directo del Real Madrid para jugar cedido en el C.D. Ciempozuelos, club madrileño que competía en categorías regionales y que se convirtió en su primer destino fuera de la Ciudad Deportiva. Según relata el propio protagonista, “cumplidos los 15 años, temporada 68/69, me cedieron al CD Ciempozuelos”, un paso que encaja con la dinámica habitual de la época, en la que muchos jóvenes que se formaban en el Torneo Social pasaban a reforzar equipos modestos de la región para obtener experiencia en fútbol federado bajo el paraguas de la OJE y las federaciones incipientes.
En el C.D. Ciempozuelos, Ramón Román Quiñones siguió actuando como centrocampista, ahora en un entorno más duro, con campos de tierra, rivales adultos o casi adultos y una exigencia física que superaba la de los partidos infantiles de la Ciudad Deportiva, lo que le obligó a adaptar su juego y a madurar rápidamente para rendir en una competición con puntos en juego y clasificaciones oficiales.
C.D. San Benito: retorno al entorno Real Madrid en edad juvenil (1969-1970)
En la temporada 1969-1970, RAMÓN ROMÁN QUIÑONES centrocampista Real Madrid, regresó al entorno inmediato de la cantera blanca a través del C.D. San Benito, club madrileño muy vinculado al Real Madrid en categorías juveniles y que funcionaba como equipo asociado dentro de la estructura de La Fábrica, especialmente en los años finales de la década de los sesenta y principios de los setenta. El propio jugador indica que “después estuve en el San Benito”, situando su estancia allí tras la cesión al C.D. Ciempozuelos.
El C.D. San Benito albergaba un Juvenil A que competía en el Grupo 1 de la competición juvenil castellana, dirigido por técnicos como Santiago Zubieta Redondo, y del que han quedado crónicas y alineaciones en las que se recogen varias generaciones de jugadores vinculados al Real Madrid. En ese equipo, Román siguió desempeñándose como centrocampista, participando en una estructura táctica que combinaba la presión en campo rival con la elaboración desde atrás, acorde con las líneas maestras que el club blanco ya imponía a sus equipos asociados.
El paso por el San Benito resultó fundamental para que Román completase su formación futbolística en edad juvenil, en un entorno donde compartía vestuario con otros canteranos de la órbita madridista como Carlos Monge Vicente “Carlitos” o José Manuel Pérez Durán “Durán”, que aparecen en las crónicas de ese mismo juvenil, todos ellos piezas de un engranaje destinado a surtir de talento al Real Madrid y, en su defecto, al tejido del fútbol regional y nacional.
Calasancio: última etapa como jugador federado (1970-1971)
La temporada 1970-1971 encontró a Ramón Román Quiñones defendiendo los colores del Calasancio, club escolar y futbolístico vinculado a un centro educativo madrileño, que también competía dentro del marco del fútbol tutelado por la OJE y, progresivamente, por las estructuras federativas que se iban consolidando. Él mismo señala que “después estuve en el San Benito y el Calasancio”, confirmando esta secuencia de equipos tras su salida del Torneo Social.
El Calasancio ofrecía un entorno mixto, educativo y deportivo, en el que muchos jóvenes compaginaban estudios con competición, y allí Román pudo seguir jugando como centrocampista mientras se aproximaba al momento decisivo que cambiaría por completo su relación con el fútbol: su incorporación laboral a la federación territorial.
Del campo al despacho: ingreso en la Federación Castellana de Fútbol (1971)
El punto de inflexión en la vida futbolística de Ramón Román Quiñones llegó en agosto de 1971, cuando, según su propio testimonio, empezó a trabajar en la Federación Castellana de Fútbol, gracias a la mediación de don Juan Coterlan Casapu, presidente del Calasancio y, por entonces, Secretario Técnico de la Federación Castellana. En palabras del propio Román: “El Presidente de este último, don Juan Coterlan Casapu, era por aquel entonces Secretario Técnico de la Federación Castellana de Fútbol, y en agosto de 1971 empecé a trabajar allí y dejé de jugar al fútbol federado (estaba prohibido compaginar ambas cosas)”.
En esa frase se condensan dos hechos clave: por un lado, la puerta de salida del fútbol federado como jugador, forzada por la normativa que impedía compaginar actividad federada y trabajo en la propia federación, y por otro, el nacimiento de una nueva carrera, esta vez en los despachos, donde Román pasaría a desempeñar funciones técnicas y administrativas ligadas a la organización del fútbol castellano. Su experiencia previa como futbolista en el Real Madrid Infantil F, el Torneo Social, el C.D. Ciempozuelos, el San Benito y el Calasancio le proporcionaba un conocimiento práctico del sistema que resultaría muy útil para su nueva función como técnico federativo.
De la Federación Castellana a la Federación de Fútbol de Madrid: una trayectoria administrativa de décadas
Con la implantación del modelo autonómico en España y la consiguiente reordenación de las federaciones territoriales, la antigua Federación Castellana de Fútbol se adaptó a la nueva realidad y derivó en la actual Federación de Fútbol de Madrid (RFFM), proceso durante el cual Ramón Román Quiñones continuó su carrera administrativa, llegando a ejercer como Secretario Técnico de la federación madrileña. Él mismo resume este proceso así: “Con posterioridad, y debido a la configuración autonómica que se implantó en España, dicha Federación hubo de adaptarse y yo seguí, ya como Secretario Técnico, en la Federación de Fútbol de Madrid, en donde me jubilé en el 2018”.
Las cuentas anuales de la RFFM de 2017 y 2018 incluyen el nombre de D. Ramón Román Quiñones en documentos oficiales relacionados con la liquidación del presupuesto, reflejando la responsabilidad que seguía ostentando dentro de la estructura federativa madrileña en fechas muy cercanas a su jubilación. Estos documentos, publicados en cumplimiento de la ley de transparencia, dan fe de su papel institucional durante las últimas décadas, consolidándolo como una de las figuras clave en la administración del fútbol madrileño.
Artículos periodísticos sobre el funcionamiento de las federaciones territoriales en tiempos de Ángel María Villar mencionan también a Ramón Román Quiñones, describiéndolo como hermano de Rafael Román Quiñones, que fue Secretario General de la Federación de Fútbol de Madrid, lo que confirma el peso que la familia Román tuvo en la estructura de la RFFM. En uno de esos textos se hace referencia a “Ramón Román Quiñones, hermano de Rafael, exsecretario general de la federación madrileña”, subrayando así un entorno familiar profundamente ligado a la gestión del fútbol territorial.
Un canterano que cambió las botas por el bolígrafo
La historia de Ramón Román Quiñones tiene una peculiaridad relevante frente a otros canteranos del Real Madrid de su generación: su carrera futbolística federada como jugador terminó muy pronto, en 1971, cuando decidió o se vio obligado a decidir entre seguir jugando o incorporarse profesionalmente a la Federación Castellana de Fútbol, eligiendo el camino de los despachos. Desde ese momento, su influencia en el fútbol dejó de medirse en goles, pases o títulos juveniles y empezó a medirse en términos de organización de competiciones, diseño de calendarios, licencias, coordinación de selecciones territoriales y apoyo a clubes de base en toda la Comunidad de Madrid.
Su legado, por tanto, se distribuye en dos planos complementarios:
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Por un lado, el del futbolista de cantera, que pasó por el Real Madrid Infantil F, el Torneo Social, el C.D. Ciempozuelos, el C.D. San Benito y el Calasancio, representando el modelo de jugador formado en entornos blancos y asociados durante los años en los que la OJE coordinaba el fútbol juvenil.
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Por otro lado, el del técnico y directivo federativo, que dedicó casi cinco décadas al funcionamiento de la federación territorial, primero castellana y luego madrileña, culminando su carrera como Secretario Técnico y jubilándose en 2018, tal como él mismo relata y como corroboran los documentos oficiales de la RFFM.
Significado de su trayectoria para el fútbol madrileño
En un panorama futbolístico donde la atención suele centrarse en las grandes estrellas de Primera División, la figura de RAMÓN ROMÁN QUIÑONES centrocampista Real Madrid, muestra otro tipo de contribución al deporte: la del canterano que, tras formarse en el Real Madrid y en clubes asociados, canaliza su conocimiento hacia la gestión del fútbol base y federado, influyendo en miles de jugadores, entrenadores y clubes desde la estructura organizativa. La colaboración de la Federación de Fútbol de Madrid con entidades como la Fundación Real Madrid en cursos de monitores de fútbol base ilustra el tipo de iniciativas que, a lo largo de años, han requerido el trabajo de perfiles técnicos y administrativos como el suyo.
Su testimonio personal, unido a los rastros documentales en archivos federativos, permite reconstruir una biografía coherente que une La Fábrica con la RFFM, trazando una línea que va desde los campos de la Ciudad Deportiva donde jugaba el Real Madrid Infantil F hasta las oficinas donde se diseñaban calendarios, competiciones y proyectos de desarrollo del fútbol madrileño. En ese sentido, Román encarna a una generación de protagonistas discretos pero esenciales, cuya huella no se ve en los marcadores luminosos, sino en el funcionamiento diario de las ligas que permiten que el fútbol base siga existiendo.




