MIGUEL BUJALANCE GARRIDO defensa Real Madrid

MIGUEL BUJALANCE GARRIDO, “BUJALANCE”, DEFENSA MADRILEÑO FORJADO EN EL MAGERIT, EL REAL MADRID JUVENIL A Y UN LARGO CICLO EN EL REAL MADRID AMATEUR ANTES DE CONVERTIRSE EN REFERENTE DEL FÚTBOL REGIONAL EN SONSECA, VALDEMORO, TOMELLOSO, MOTA DEL CUERVO Y MADRIDEJOS

INFANCIA DE MIGUEL BUJALANCE GARRIDO EN MADRID Y DESCUBRIMIENTO DEL OFICIO DE DEFENSA

MIGUEL BUJALANCE GARRIDO defensa Real Madrid nació el 8 de diciembre de 1955 en Madrid, en una ciudad que se expandía hacia barrios nuevos, donde las familias levantaban su día a día entre bloques de viviendas, colegios cercanos y plazas polvorientas, que por las tardes se convertían en campos de fútbol improvisados, llenos de ruido, de polvo y de sueños compartidos por niños que se imaginaban llevando algún día la camiseta del Real Madrid.

En aquellos espacios abiertos, delimitados por paredes, vallas y árboles, el joven Bujalance empezó a descubrir que su lugar natural estaba cerca de su propia portería, porque sentía una mezcla especial de orgullo y responsabilidad cuando lograba impedir el gol rival, cuando se interponía en el camino de delanteros más grandes y cuando recuperaba balones que parecían perdidos, transformando el peligro en un nuevo inicio de jugada para los suyos.

Mientras muchos amigos soñaban con ser delanteros, con marcar tantos y celebrar con los brazos en alto, Miguel Bujalance Garrido comenzó a entender que el fútbol también se construye desde atrás, que alguien debe asumir la tarea menos vistosa de anticipar, de medir tiempos de entrada, de corregir errores ajenos y de ordenar a los compañeros para que el equipo mantenga una estructura sólida incluso en medio del caos de un partido en un descampado de barrio.

Su familia veía cómo regresaba a casa con las rodillas llenas de raspones, la ropa manchada de tierra y una sonrisa cansada, esa sonrisa que solo aparece cuando un niño ha pasado la tarde entera corriendo detrás del balón, discutiendo jugadas, repitiendo acciones una y otra vez y sintiendo que, aunque el terreno fuera irregular y el balón estuviera desgastado, cada partido le enseñaba algo nuevo sobre coraje, compañerismo y responsabilidad.

Con el paso del tiempo, en aquellos partidos callejeros de Madrid, Bujalance fue desarrollando gestos que más adelante serían su sello como defensa, como la forma de colocarse medio metro por delante del delantero para anticipar la recepción, la costumbre de mirar de reojo al resto de la línea para mantenerla junta y el hábito de no rendirse en carreras largas hacia atrás, aunque el rival pareciera haber ganado ventaja.

LLEGADA AL MAGERIT C.F. JUVENIL A 1972-1973, PRIMER GRAN ESCALÓN EN LA CANTERA DEL REAL MADRID

El talento defensivo de MIGUEL BUJALANCE GARRIDO defensa Real Madrid, visible incluso en los partidos desordenados de barrio, no pasó desapercibido para entrenadores atentos y observadores que, acostumbrados a ver muchos chavales jugar, supieron reconocer en aquel joven la combinación poco frecuente de valentía para ir al choque, serenidad para tomar decisiones rápidas y capacidad para comprender el juego más allá de su propia posición, cualidades que resultan vitales en un defensa moderno.

Gracias a esa mirada atenta de técnicos y captadores, el nombre de Bujalance se acercó a la estructura de la cantera del Real Madrid, y la puerta de entrada fue el Magerit C.F. Juvenil A, donde la temporada 1972-1973 se presentaba como un desafío enorme para un grupo de jugadores jóvenes que debían asumir el reto de competir en el grupo 1, enfrentándose a rivales duros y acostumbrados a ver en los equipos vinculados al club blanco un objetivo especial cada fin de semana.

Cuando Miguel Bujalance Garrido se enfundó por primera vez la camiseta del Magerit C.F. (Real Madrid Juvenil), sintió que el fútbol daba un salto de categoría en su vida, porque dejaba atrás los descampados de barrio para entrenar en campos trazados con precisión, con sesiones planificadas, con ejercicios específicos para defensas, con trabajo táctico detallado y con una exigencia que medía cada error y cada acierto bajo la mirada de entrenadores expertos.

La temporada 1972-1973, con el Magerit C.F. Juvenil A compitiendo en el grupo 1 y terminando en la sexta posición, fue una especie de curso intensivo para Bujalance, que aprendió a enfrentarse a delanteros rápidos, fuertes y técnicos, capaces de aprovechar cualquier espacio mal defendido, obligándole a ajustar su colocación, a perfeccionar su lectura del juego y a asumir que cada jugada dentro del área podía ser decisiva para el resultado final.

Bajo el mando de Juan Calvo Peregrina, el Magerit C.F. Juvenil A entendía la defensa como un engranaje colectivo, donde los centrales, los laterales y los centrocampistas debían actuar coordinados, achicar espacios al mismo tiempo, lanzar la línea hacia arriba cuando el equipo presionaba y retroceder juntos cuando el rival lograba superar la primera presión, y en ese sistema, Miguel Bujalance Garrido empezó a destacar como un defensor fiable, disciplinado y dispuesto a corregir errores ajenos sin levantar la voz más de lo necesario.

La sexta plaza en la clasificación dejó sentimientos encontrados, porque el grupo sabía que había tenido partidos muy buenos y otros más irregulares, pero para Bujalance fue ante todo una confirmación de que podía competir en un nivel alto dentro del fútbol juvenil madrileño, de que su manera de entender la defensa encajaba en la filosofía de la cantera blanca y de que, si seguía trabajando, podrían llegar nuevos pasos dentro de ese mismo camino.

1972-1973 Magerit C.F. Juvenil (entrenador Juan Calvo Peregrina)

De pie, CAMPOS (Emilio Campos Vara), TORREJÓN (José Pedro Torrejón), CEJUDO (José Cejudo), DURÁN (José Manuel Pérez Durán), MUÑOZ (Juan Francisco Pérez Muñoz), BEJARANO (-), ZAZO (Adolfo Zazo Cros), x (-) (p.s.)

Agachados, RICARDO (Ricardo Martínez Velasco), PASCUAL (-), ORTIZ (Ángel J. Ortiz Martín), FLORES (Ricardo Rodríguez Flores), IZAGUIRRE (José Manuel Izaguirre Araque), ÁLVAREZ (-), BUJALANCE (Miguel Bujalance Garrido).

Izaguirre : « Nos tocó con el Chamartín C.F. y teníamos que perder, porque en teoría el Chamartín C.F. era de mas categoría, pero el entrenador nos dijo que en el primer tiempo a por ellos. Llegamos al descanso 0-0 y en el descanso bajó el Sr. Malbo y teníamos que perder, el resto perdimos 4-0, mis compañeros defensas les decían a los delanteros del Chamartín «entrar en el área, que os hacemos penalty», buena experiencia. »

REAL MADRID JUVENIL A 1973-1974, CAMPEÓN DEL GRUPO 1 Y MADUREZ COMO DEFENSA DE CANTERA

La temporada 1973-1974 significó para MIGUEL BUJALANCE GARRIDO defensa Real Madrid el salto al Real Madrid Juvenil A, el equipo de referencia en su categoría dentro de la cantera blanca, que competía en el grupo 1 con la obligación no solo de formar jugadores, sino también de pelear por los primeros puestos, algo que aquel grupo cumplió al proclamarse campeón, bajo la dirección de Manuel Sanchís Martínez, figura clave en la formación de muchos canteranos de esa generación.

En el Real Madrid Juvenil A, Bujalance se encontró con un entorno todavía más exigente, porque los compañeros que compartían vestuario con él eran algunos de los mejores talentos juveniles del momento, jugadores que se habían ganado el derecho a estar allí a base de rendimiento, y la competencia por un puesto en la defensa era constante, obligando a cada uno a dar su máximo nivel en cada entrenamiento, en cada partido amistoso y en cada minuto de competición oficial.

El estilo de juego del Real Madrid Juvenil A pedía a los defensas algo más que despejar balones peligrosos, exigía salir jugando desde atrás cuando el partido lo permitía, apoyar a los laterales en sus subidas, cubrir los espacios que dejaban los mediocampistas al proyectarse hacia adelante y mantener una concentración absoluta, porque cualquier pérdida en la salida podía convertirse de inmediato en una ocasión rival, situación que el entrenador no estaba dispuesto a tolerar con facilidad.

Dentro de ese marco, Miguel Bujalance Garrido consolidó un perfil de defensa serio, poco dado al riesgo innecesario, pero capaz de interpretar cuándo un pase raso entre líneas podía ayudar al equipo a romper una presión, cuándo debía conducir unos metros el balón para atraer a un delantero y liberar a un compañero, y cuándo era mejor recurrir a un despeje contundente hacia zonas seguras, sabiendo que el equilibrio entre valentía y prudencia es lo que distingue a un buen zaguero.

El título de campeón del grupo 1 con el Real Madrid Juvenil A no solo fue un logro colectivo, sino también una confirmación personal para Bujalance, que comprendió que había completado con éxito el ciclo juvenil dentro de la cantera blanca, y que el siguiente paso, inevitablemente, pasaba por adentrarse en el terreno del fútbol sénior, donde las camisetas pesan distinto, los rivales llevan más años de oficio y los errores se pagan con un coste emocional y deportivo todavía mayor.

REAL MADRID AMATEUR 1974-1975, PRIMER CONTACTO CON LA 1ª REGIONAL PREFERENTE BAJO JUAN CALVO PEREGRINA

La temporada 1974-1975 abrió para MIGUEL BUJALANCE GARRIDO defensa Real Madrid la puerta del Real Madrid Amateur, en la 1ª Regional Preferente, un equipo que, aunque no ocupaba titulares como el primer conjunto, resultaba fundamental en la estructura del club, porque servía de puente entre la etapa juvenil y el fútbol plenamente profesional, ofreciendo a los canteranos un escenario donde medir sus fuerzas frente a rivales sénior, con más experiencia, más dureza física y una visión del juego aplicada durante años.

Bajo el mando otra vez de Juan Calvo Peregrina, el Real Madrid Amateur de esa campaña terminó en octava posición, en una categoría donde cada punto costaba sudor, porque los adversarios veían en el equipo blanco un rival especial, al que querían ganar por prestigio, por orgullo y por la satisfacción de imponerse a jugadores que venían de la cantera del club más famoso del país, lo que multiplicaba la intensidad de cada encuentro.

En este contexto, Bujalance tuvo que adaptar su mentalidad, porque a diferencia del fútbol juvenil, donde el físico todavía se estaba terminando de formar, en la 1ª Regional Preferente se enfrentaba a delanteros que no solo eran rápidos, sino también fuertes, astutos y acostumbrados a provocar al defensa, a buscar el roce en cada jugada, a medir los límites del reglamento y a aprovechar cualquier descuido, obligándolo a combinar valentía con inteligencia y a cuidar cada detalle técnico, desde el control del primer balón hasta el tiempo exacto de cada entrada.

El trabajo diario en el Real Madrid Amateur reforzó en Miguel Bujalance Garrido hábitos fundamentales, como la preparación física específica para soportar noventa minutos de choques y saltos, la atención al descanso y a la recuperación, y la importancia de llegar a los partidos no solo con las piernas listas, sino también con la cabeza despejada, porque en una categoría tan igualada cualquier pérdida de atención podía costar un gol en contra y, con él, puntos valiosos.

REAL MADRID AMATEUR 1975-1976, AÑOS DUROS EN LA 1ª REGIONAL PREFERENTE CON FRANCISCO JAVIER BOLEA

La temporada 1975-1976 trajo un cambio en el banquillo del Real Madrid Amateur, con la llegada de Francisco Javier Bolea, y el equipo siguió compitiendo en la 1ª Regional Preferente, firmando una campaña que terminó en el puesto trece, una posición que reflejaba las dificultades de una categoría donde muchos clubes se jugaban la permanencia, la dignidad y, en ocasiones, la continuidad de sus proyectos deportivos en cada tramo de la competición.

Para MIGUEL BUJALANCE GARRIDO defensa Real Madrid, este cambio de entrenador significó también un ajuste táctico, porque cada técnico tiene una forma particular de concebir la defensa, de distribuir la línea, de decidir si se debe adelantar metros para achicar espacio o protegerse más cerca del área, y el defensa madrileño demostró su capacidad de adaptación, ajustando sus movimientos y su comunicación en función de las nuevas órdenes, pero sin renunciar a su esencia de jugador aplicado y concentrado.

En muchos partidos de esa temporada, Bujalance se vio sometido a oleadas ofensivas de rivales que luchaban por escapar de la parte baja de la tabla o que perseguían objetivos más ambiciosos, y se vio obligado a multiplicarse en coberturas, a corregir desajustes, a despejar balones cruzados y a mantener la calma cuando el equipo sufría, porque sabía que un defensa no solo trabaja con las piernas, también con la voz, con la serenidad y con la capacidad de transmitir seguridad a quienes lo rodean.

REAL MADRID AMATEUR 1976-1977, CIERRE DEL CICLO BLANCO BAJO SALVADOR LUPIÓN TRUEBA

La temporada 1976-1977 marcó la tercera campaña consecutiva de MIGUEL BUJALANCE GARRIDO defensa Real Madrid en el Real Madrid Amateur, esta vez bajo la dirección de Salvador Lupión Trueba, y el equipo finalizó en novena posición en la 1ª Regional Preferente, una clasificación que, sin resultar espectacular, sí ofrecía una cierta estabilidad después de un año anterior más complicado, permitiendo trabajar con algo menos de angustia y con la vista puesta en consolidar una idea de juego.

En este punto, Bujalance era ya un defensa con experiencia dentro de la estructura blanca, un jugador que había pasado por el Magerit C.F. Juvenil A, por el Real Madrid Juvenil A campeón y por varias campañas de lucha constante en la 1ª Regional Preferente, y que había aprendido a manejar contextos muy diferentes, desde la euforia de los títulos juveniles hasta la dureza de las peleas por posiciones intermedias en categorías regionales.

Su papel en la línea defensiva del Real Madrid Amateur durante esa temporada se basó en la fiabilidad, en la capacidad para sostener el nivel incluso cuando el equipo no tenía su mejor día y en la disposición para ayudar a compañeros más jóvenes que iban llegando desde la cantera, explicándoles con palabras sencillas que el fútbol sénior exigía un grado de compromiso, de seriedad y de fortaleza mental que solo se comprende plenamente después de muchos partidos en campos difíciles.

C.D. SONSECA 1977-1978, PRIMERA EXPERIENCIA FUERA DEL ENTORNO BLANCO EN 1ª REGIONAL PREFERENTE

Tras cerrar su ciclo en el Real Madrid Amateur, la temporada 1977-1978 llevó a Miguel Bujalance Garrido al C.D. Sonseca, un club donde el fútbol se vivía muy cerca de la gente, con una afición que conocía de memoria a sus jugadores y que se sentía profundamente representada por el equipo, especialmente en una categoría tan exigente como la 1ª Regional Preferente, donde cada jornada implicaba una batalla deportiva y emocional.

En Sonseca, Bujalance pasó de ser un canterano del Real Madrid a convertirse en un refuerzo importante para un conjunto que veía en su experiencia en el Magerit, en el Real Madrid Juvenil A y en el Real Madrid Amateur una garantía de seriedad, porque pocos defensas llegaban a la categoría con tantos años acumulados en estructuras de un club grande, acostumbrado a trabajar el detalle táctico y la disciplina colectiva.

Los campos de la 1ª Regional Preferente en aquella época presentaban escenarios muy distintos a los de la Ciudad Deportiva blanca, con terrenos más irregulares, gradas cercanas y un ambiente donde los aficionados podían hacer notar su presencia en cada jugada, y en ese entorno, Miguel Bujalance Garrido tuvo que combinar la técnica y la lectura táctica aprendidas en la cantera con una dosis extra de dureza física y de temple ante la presión ambiental.

En el C.D. Sonseca, el defensa madrileño asumió el reto de ser uno de los líderes silenciosos de la zaga, alguien capaz de corregir desajustes, de ordenar la línea, de hablar con el portero para coordinar salidas y de mantener la calma cuando el rival empujaba con insistencia, recordando que su función principal consistía en evitar que los ataques rivales se transformaran en ocasiones claras, incluso si esa labor pasaba desapercibida para muchos ojos.

ATLÉTICO VALDEMORO C.F. 1978-1980, ENTRE 1ª REGIONAL PREFERENTE Y 3ª DIVISIÓN

La temporada 1978-1979 llevó a Miguel Bujalance Garrido de regreso al entorno madrileño, esta vez con la camiseta del Atlético Valdemoro C.F., donde compitió primero en la 1ª Regional Preferente, integrándose en un club que representaba a una localidad en pleno crecimiento, con una afición entregada y con un proyecto deportivo que buscaba consolidarse en las categorías regionales y mirar con prudente ambición hacia los escalones nacionales.

En esa primera campaña en Atlético Valdemoro C.F., Bujalance aportó su experiencia y su carácter como defensa ya curtido, acostumbrado a medir tiempos de salto, a ganar duelos aéreos y a colocarse bien para que el rival tuviera dificultades para encontrar espacios, mientras el equipo trabajaba por hacerse fuerte en casa y por ofrecer una imagen competitiva en desplazamientos a campos tan complicados como los propios.

La temporada 1979-1980 supuso un paso adelante para el Atlético Valdemoro C.F., que ya aparecía en 3ª División, una categoría nacional donde el nivel de exigencia aumentaba de forma notable, porque los rivales contaban con plantillas más profundas, objetivos más ambiciosos y un grado de profesionalización mayor, lo que obligaba a jugadores como Miguel Bujalance Garrido a multiplicar su concentración y su rigor en cada minuto de juego.

En 3ª División, el defensa madrileño se encontró con delanteros más dinámicos, con estrategias ofensivas más trabajadas y con partidos donde los pequeños detalles marcaban la diferencia, de manera que cada anticipación acertada, cada cruce a tiempo y cada despeje firme hacia zonas seguras se convertían en pequeños triunfos personales, que se sumaban silenciosamente al esfuerzo colectivo por mantener la categoría o por aspirar a algo más.

ATLÉTICO VALDEMORO C.F. 1980-1981 Y LLEGADA AL ATLÉTICO TOMELLOSO C.F.

La temporada 1980-1981 mantuvo a Miguel Bujalance Garrido ligado al Atlético Valdemoro C.F. en 3ª División, pero también abrió la puerta a su llegada al Atlético Tomelloso C.F., club manchego que se convertiría en uno de los escenarios más importantes de la recta central y final de su carrera, primero en la **Preferente Castellana** y después atravesando diferentes categorías regionales y nacionales.

Durante ese curso compartido entre Valdemoro y Tomelloso, Bujalance tuvo que adaptarse a cambios de vestuario, de compañeros, de estilo de juego y de entorno, pasando de un club madrileño a una institución muy vinculada a la identidad de una ciudad castellano-manchega, donde el fútbol se integraba con la vida cotidiana de la gente, con sus rutinas, sus fiestas y su forma de relacionarse en torno al equipo los fines de semana.

ATLÉTICO TOMELLOSO C.F. 1981-1986, CINCO AÑOS DE COMPROMISO EN EL FÚTBOL CASTELLANO

A partir de la temporada 1981-1982, Miguel Bujalance Garrido quedó plenamente vinculado al Atlético Tomelloso C.F., empezando por la 2ª Regional Ordinaria Castellana y pasando después por la 1ª Regional Ordinaria Castellana, la 1ª Preferente Castellana y, finalmente, de nuevo la 3ª División, en un ciclo que se extendió hasta la campaña 1985-1986 y que lo convirtió en uno de los rostros reconocibles del club durante esos años.

En la 2ª Regional Ordinaria Castellana, el defensa madrileño descubrió una categoría donde la pasión por el fútbol se mezclaba con una fuerte componente local, porque muchos jugadores compaginaban su actividad deportiva con trabajos exigentes, y sin embargo, cada entrenamiento y cada partido se vivían con la misma intensidad que en niveles superiores, con campos llenos de vecinos que conocían los nombres de todos los futbolistas y que valoraban especialmente el compromiso visible sobre el césped.

El paso a la 1ª Regional Ordinaria Castellana y posteriormente a la 1ª Preferente Castellana representó para el Atlético Tomelloso C.F. una progresión competitiva, y para Miguel Bujalance Garrido una oportunidad de liderar la defensa en una etapa de crecimiento del proyecto deportivo, porque su experiencia en el Real Madrid Amateur, en Sonseca y en el Atlético Valdemoro C.F. lo convertía en un referente natural para compañeros más jóvenes o con menos bagaje en categorías duras.

En estos años, Bujalance se acostumbró a afrontar fines de semana de viajes largos, campos de dimensiones variables, terrenos castigados por el clima y rivales que encontraban una motivación extra en medirse a un equipo como el Atlético Tomelloso C.F., que iba ganando peso en la zona, y en todos esos escenarios, el defensa madrileño mantuvo una línea de rendimiento basada en la seriedad, en la buena colocación y en una valentía que nunca caía en la temeridad.

La temporada 1985-1986, con el club de nuevo en 3ª División, supuso una especie de culminación lógica del recorrido, porque colocó a Miguel Bujalance Garrido de regreso en una categoría nacional, ahora ya como un futbolista veterano dentro del vestuario, que había visto ascensos, descensos, cambios de entrenador y de compañeros, y que entendía mejor que nadie el esfuerzo colectivo necesario para mantenerse competitivo en un nivel tan exigente sin perder la esencia del fútbol de cercanía.

C.F. MOTA DEL CUERVO 1986-1987 Y C.D. MADRIDEJOS 1987-1988, TRAMO FINAL ENTRE REGIONAL Y 3ª DIVISIÓN

La temporada 1986-1987 llevó a Miguel Bujalance Garrido al C.F. Mota del Cuervo, en categoría Regional, un club donde el fútbol se integraba profundamente en la vida del pueblo, con una afición que llenaba las gradas en cada partido en casa y que veía en el equipo un motivo de orgullo, una forma de reunirse y de compartir emociones cada domingo, algo que un defensa veterano como Bujalance sabía valorar y respetar.

En el C.F. Mota del Cuervo, el defensa madrileño aportó su conocimiento acumulado durante años en la cantera del Real Madrid y en múltiples clubes de Madrid y Castilla-La Mancha, ayudando a organizar la zaga, a enseñar a los compañeros más jóvenes trucos del oficio, a explicar cómo manejar situaciones de partido complicadas y a transmitir la idea de que la seriedad no depende de la categoría, sino de la actitud con la que se afronta cada entrenamiento.

La temporada 1987-1988 lo llevó al C.D. Madridejos, en 3ª División, añadiendo un nuevo escudo a su extensa trayectoria, en un momento en el que el desgaste físico se combinaba con una enorme reserva de experiencia, que le permitía anticipar movimientos, leer el juego con claridad y compensar cualquier pérdida de velocidad con un posicionamiento inteligente y una comunicación constante con el resto de la línea defensiva.

C.F. MOTA DEL CUERVO 1988-1989, ÚLTIMA ETAPA EN 3ª DIVISIÓN Y DESPEDIDA PROGRESIVA DE LOS CAMPOS

La temporada 1988-1989 devolvió a Miguel Bujalance Garrido al C.F. Mota del Cuervo, esta vez en 3ª División, cerrando así un ciclo que unía sus orígenes en la cantera del Real Madrid con una larga travesía por el fútbol regional y nacional de Castilla-La Mancha, en la que su figura de defensa serio y comprometido se había convertido en una constante en cada club por el que pasó.

En ese último tramo competitivo, Bujalance jugaba no solo contra los rivales, sino también contra el paso del tiempo, enfrentándose a delanteros más jóvenes, veloces y ambiciosos, que quizá no sabían toda su historia en el Real Madrid Juvenil A o en el Real Madrid Amateur, pero que comprobaban sobre el césped la dificultad de superar a un defensa que, incluso con años acumulados, seguía manteniendo el orgullo de no regalar una sola jugada.

Cada partido con el C.F. Mota del Cuervo en aquella temporada final representaba una oportunidad para despedirse poco a poco de los campos donde había pasado buena parte de su vida, respirando el olor a césped, a tierra y a vestuario lleno de conversaciones, de bromas, de silencios después de las derrotas y de abrazos tras las victorias, un ambiente que difícilmente se encuentra fuera del mundo del fútbol.

LEGADO DE MIGUEL BUJALANCE GARRIDO, DEFENSA DE CANTERA Y DE FÚTBOL MODESTO

Al repasar la carrera de MIGUEL BUJALANCE GARRIDO defensa Real Madrid, aparece la imagen de un defensa que construyó su trayectoria desde los campos de barrio de Madrid hasta las categorías regionales y nacionales de Castilla-La Mancha, pasando por la estructura de la cantera del Real Madrid, con el Magerit C.F. Juvenil A, el Real Madrid Juvenil A campeón del grupo 1 y un ciclo muy importante en el Real Madrid Amateur, donde aprendió a competir frente a rivales sénior y a comprender que la seriedad no entiende de categorías.

Su historia demuestra que la cantera del Real Madrid no solo produce futbolistas destinados a brillar en el primer equipo o en grandes clubes, sino también jugadores que se convierten en pilares del fútbol modesto, sosteniendo a equipos como el C.D. Sonseca, el Atlético Valdemoro C.F., el Atlético Tomelloso C.F., el C.F. Mota del Cuervo o el C.D. Madridejos, donde cada punto logrado tiene un valor inmenso para las ciudades y los pueblos que representan.

Como defensa, Bujalance encarnó el perfil del futbolista que entiende su oficio como una mezcla de valentía y de responsabilidad, que se preocupa por estar bien colocado, por anticipar los movimientos del rival, por corregir errores de compañeros sin reproches y por pelear cada balón dividido como si fuera el último, incluso en campos donde el viento, el frío o el calor añadían dificultad a cada gesto técnico.

Los entrenadores y compañeros que compartieron vestuario con Miguel Bujalance Garrido recuerdan a un jugador que llegaba puntual, que entrenaba con intensidad, que respetaba al rival y al árbitro y que aceptaba las decisiones técnicas sin generar conflictos innecesarios, porque entendía que el fútbol es un deporte colectivo en el que las individualidades solo tienen sentido cuando se ponen al servicio del grupo, una forma de pensar que aprendió desde sus años en la cantera blanca.

Su legado permanece en cada club donde jugó, en las conversaciones de antiguos aficionados que todavía mencionan a aquel defensa que venía del Real Madrid y que no se guardaba nada en los partidos, en los jóvenes que escucharon sus consejos sobre cómo colocarse en una jugada a balón parado o cómo mantener la calma cuando el marcador se ponía en contra, y en la memoria de una cantera que se extiende más allá del estadio principal, llegando a campos de Sonseca, de Valdemoro, de Tomelloso, de Mota del Cuervo y de Madridejos, donde el fútbol sigue siendo, gracias a jugadores como él, una escuela de vida.

1972-1973 Magerit C.F. Juvenil

De pie, CAMPOS (Emilio Campos Vara), BUJALANCE (Miguel Bujalance Garrido), x, ZAZO (Adolfo Zazo Cros), MUÑOZ (Juan Francisco Pérez Muñoz), BEJARANO (-), BLÁZQUEZ (Juan Andrés Blázquez Gómez), BARGUEÑO (-), Sr. Juan Calvo Peregrina (entrenador)

Agachados, RICARDO MARTÍNEZ (Ricardo Martínez Velasco), ORTIZ (Ángel J. Ortiz Martín), ROBERTO (-), x, GARCÍA MARTÍN (Andrés García Martín), IZAGUIRRE (José Manuel Izaguirre Araque), PASCUAL (-)

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