Temporada de Tercera Categoría e Infantiles del Real Madrid 1924-1925: los cimientos de una historia blanca
La formación antes de la cantera
Entre 1910 y 1930, el Real Madrid no contaba con una estructura de cantera organizada como la que se consolidaría a partir de la década de 1950. Sin embargo, ya existían equipos de categoría Infantil (menores de 16 años) y de Tercera Categoría, en los que participaban jóvenes de más de 16 años —una etapa formativa que agrupaba tanto a juveniles como a amateurs—. No se trataba aún de una cantera profesionalizada, pero sí de una red temprana de desarrollo futbolístico.
Temporada Infantil 1924-1925: ilusión en botas pequeñas
Los canteranos del Real Madrid Infantil Temporada 1924-1925 no disputaban una liga formal. Jugaban partidos esporádicos, amistosos y desafíos locales. La prensa apenas cubría sus resultados, pero la formación era intensa y constante. La categoría servía para inculcar los valores del club desde temprana edad: disciplina, técnica y espíritu de equipo.
Muchos de estos niños entrenaban en campos de tierra, bajo la mirada de antiguos jugadores o socios del club. El objetivo no era solo formar futbolistas, sino también educar madridistas. La Temporada Infantil 1924-1925 fue una de esas etapas fundacionales donde, aunque no quedó reflejada en grandes titulares, germinaba la semilla del futuro.
El reto de la Tercera Categoría: más que una competición
La Tercera Categoría reunía a jugadores jóvenes —de unos 16 años en adelante— que ya competían contra equipos establecidos. En la temporada 1924-1925, el Real Madrid inscribió a su equipo de Tercera en el campeonato regional.
El debut se produjo el 12 de octubre de 1924 contra el Athletic Club de Madrid, con una derrota por 1-0. Pese al resultado, el equipo mostró compromiso. Un mes después, el 16 de noviembre, se vivió una gran jornada: victoria 5-2 frente al Unión Sporting Club con una alineación formada por: Martínez, Guerra, Casanueva, P. Guerra, Castell, Roma, Sánchez, Lorente, Urrutia, Carbonell y Escobal.
El siguiente encuentro documentado fue contra la R.S. Gimnástica Española el 23 de noviembre de 1924, sin constancia de resultado. El 30 de noviembre, el equipo cayó 5-2 ante el Racing Club de Madrid, cuyo once fue: Sanz Nuño, Loces, Ruvalcabo, Moreno, Anguiano, San Miguel, Sebastián, Aiguabella, Saz, Saavedra, Téllez.
En diciembre, el equipo participó en un amistoso en Alcalá de Henares, donde destacaron nombres como Pascualín, Pepucho, Monchín, Losada, Delgado y nuevamente Escobal.
El partido contra el Athletic Club de Madrid del 21 de diciembre se aplazó por la disputa del España-Austria. No hay constancia de los encuentros restantes, aunque el calendario oficial contemplaba varios más.
Canteranos que dejaron huella en el club
Aunque no todos llegaron al primer equipo, algunos de estos jóvenes tuvieron impacto. Castell, Roma, Escobal y P. Guerra se convirtieron en referentes dentro de estas categorías formativas. Gracias a ellos, el club sentó las bases para lo que después sería una cantera ejemplar.
Los canteranos del Real Madrid Infantil Temporada 1924-1925 y los de la Tercera Categoría compartieron una misma ilusión: vestir el blanco y representar al club. Su esfuerzo, aunque silencioso, alimentó la estructura deportiva que décadas después se profesionalizaría.
Una herencia sin focos pero imborrable
La Temporada Infantil 1924-1925 y la campaña en la Tercera Categoría revelan una época en que el fútbol era formación, comunidad y pasión. Aunque la prensa no recogió todos sus pasos, su huella está en la historia profunda del Real Madrid.
Allí, entre campos de tierra y entrenamientos en silencio, comenzó a dibujarse la leyenda de un club que nunca ha dejado de formar y soñar.

