ANTONIO IGNACIO RODA MELGAR, EL DEFENSA QUE CRECIÓ ENTRE CAMPOS BLANCOS Y CAMINOS DEL FÚTBOL MADRILEÑO
INFANCIA EN MADRID Y LOS PRIMEROS PARTIDOS ENTRE ASFALTO, PATIOS Y CAMPOS SIN LÍNEAS PERFECTAS
El 2 de septiembre de 1967 nació en Madrid un niño llamado ANTONIO IGNACIO RODA Melgar defensa Real Madrid, en una ciudad que crecía sin pausa, extendiendo barrios nuevos alrededor de un centro siempre lleno de tráfico, ruido y esquinas que pronto se convirtieron en referencias para los niños que, como él, buscaban cualquier espacio libre para improvisar un campo de fútbol, marcando porterías con mochilas, sudaderas o piedras y transformando cada rato de luz en la oportunidad de jugar un partido más antes de que las voces de los mayores llamaran desde las ventanas.
En aquellos primeros años, Antonio Ignacio Roda Melgar fue descubriendo que le atraía especialmente la zona más ingrata del terreno de juego, porque mientras otros soñaban con marcar goles y copiar las celebraciones de sus ídolos, él se sentía cómodo unos metros por detrás, donde el partido adquiría otra velocidad, donde había que medir carreras largas, anticipar intenciones y asumir que, muchas veces, el mejor elogio al terminar un encuentro no era haber marcado, sino haber evitado que el rival lo hiciera, algo que encajaba perfectamente con su carácter observador y silencioso.
Los barrios madrileños de finales de los setenta ofrecían una escuela de fútbol muy particular, hecha de asfalto, tierra suelta y paredes cercanas, que obligaban al jugador a calcular botes difíciles, a soportar caídas dolorosas y a convivir con balones gastados que no siempre seguían trayectorias previsibles, y en ese contexto Antonio Ignacio Roda Melgar empezó a pulir su instinto defensivo, aprendiendo desde muy pronto que el mejor defensa no es necesariamente el que hace más ruido, sino aquel que está siempre en el lugar adecuado sin que nadie tenga que recordárselo.
REAL MADRID ALEVÍN 1979-1981, LA ENTRADA EN LA FÁBRICA Y LOS TÍTULOS TEMPRANOS
El talento silencioso de ANTONIO IGNACIO RODA Melgar defensa Real Madrid no pasó desapercibido para los ojeadores que recorrían los campos de barrio y los torneos escolares de Madrid, hasta que finalmente se abrió para él la puerta de la cantera del Real Madrid, concretamente la del Real Madrid Alevín, donde jugó en la temporada 1979-1980, en el grupo 1, y donde el equipo terminó proclamándose campeón bajo la dirección de Francisco Jiménez Martín, un entrenador que conocía a fondo las necesidades de los niños que daban sus primeros pasos serios en la estructura blanca.
En ese Real Madrid Alevín 1979-1980, Roda experimentó por primera vez lo que significaba formar parte de un equipo que debía ganar casi siempre, que se enfrentaba a rivales que soñaban con derrotar al conjunto blanco como demostración de orgullo propio, y que, al mismo tiempo, funcionaba como una pequeña escuela de método, donde cada entrenamiento incluía ejercicios destinados a corregir la colocación, mejorar el control, afinar el pase y enseñar a los jóvenes jugadores a ocupar espacios que no se veían desde la grada, pero que resultaban esenciales para el funcionamiento global del equipo.

1979-1980 Real Madrid Alevín, partido en Colmenar Viejo
De pie, RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), TONI CARO (Juan Antonio Caro Peña), RUIZ VILLAR (José Helios Ruiz Villar), JAVI (Alfonso Javier Bueno Ramiro), LORENTE (-).
Abajo, RODRI (Eugenio Rodríguez Martínez), OSCAR (Óscar Zanfaño Hernández), Javier Jiménez Ceza (hijo de Francico Jiménez Martín), PÉREZ HURTADO (Luis Pérez Hurtado), MARTÍNEZ (Fernando Martínez Corral), LUCAS (Francisco Javier de Lucas Expósito), MÁRQUEZ (José Abelardo Márquez Ruiz).
La temporada 1980-1981 lo mantuvo en el Real Madrid Alevín, de nuevo con Francisco Jiménez Martín al mando, consolidando un grupo que ya no vivía el club como una sorpresa inicial, sino como un entorno familiar, en el que las rutinas de entrenamiento, las charlas técnicas y los partidos de fin de semana se integraban en la vida diaria de quienes, como Roda, empezaban a entender que la camiseta blanca no se vestía solo en los partidos, sino también en cada decisión dentro y fuera del campo.

1980-1981 Real Madrid Alevín, partido amistoso, inaguración antiguo campo del Fuencarral
RUIZ VILLAR (Óscar Ruiz Villar), RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), OLIVARES (Pablo Olivares León), MORENO (Jesús García Moreno), x, RODRIGO (Miguel A. Rodrigo), NECEGA (Juan Manuel Necega Ballesteros), x, x,
ALONSO (Javier Esteban Alonso Martínez), RIESGO (Roberto Riesgo *****), CHINO (Santiago Suárez), x, LUENGO (José Luis Luengo Zamorano), ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez), x, x, x,
REAL MADRID INFANTIL B 1981-1982, APRENDER A DEFENDER EN UN CAMPO MÁS GRANDE
La temporada 1981-1982 llevó a ANTONIO IGNACIO RODA Melgar defensa Real Madrid al Real Madrid Infantil B, un paso natural dentro de la escalera formativa, pero a la vez un cambio notable en términos de tamaño de campo, intensidad física y complejidad táctica, porque el fútbol infantil ya exigía una comprensión más profunda de la posición, de las distancias entre líneas y de la coordinación constante entre defensas, mediocampistas y porteros, así como una concentración que no se podía permitir caídas prolongadas durante el partido.
En el Real Madrid Infantil B, Roda tuvo que adaptarse a rivales más corpulentos, a delanteros que ya empezaban a desarrollar una potencia considerable y a un juego donde el balón viajaba más rápido y más lejos, lo que obligaba al defensa a anticiparse con mayor precisión, a calcular mejor las trayectorias y a comunicarse de forma constante con sus compañeros, aprendiendo que una línea defensiva sólida se construye tanto con piernas como con voz, con órdenes claras y con confianza mutua.
Ese año también supuso un aumento en la carga de trabajo, porque el calendario de entrenamientos se hizo más exigente, las sesiones de preparación física adquirieron un lugar central y la presión por mantener un nivel alto en cada partido se intensificó, haciendo que Roda tuviera que equilibrar los estudios, la vida familiar y el fútbol con una disciplina que no resultaba sencilla para un adolescente, pero que él asumió con la naturalidad de quien empieza a intuir que el deporte ocupa un lugar importante en su vida.

1981-1982 Real Madrid Infantil B (2ª Regional)
Arriba, RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), LOSADA (Sebastián Losada Bestard) (infantil A), HERNANDO (Víctor Hernando Jerez), CASTRILLO (Miguel Castrillo Haavardsholm), OLIVARES (Pablo Olivares León), BLÁZQUEZ (Julio Blázquez Velázquez de Castro), MORENO (Jesús García Moreno), RUIZ VILLAR (Óscar Ruiz Villar), ARTIEDA (Víctor Artieda Montorio), AVILÉS (-)
Agachados, JOSITO (José Antonio Rodríguez Rodríguez), ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez), DE LAS HERAS ‘PEQUE” (Juan Carlos de las Heras Pons), ALONSO (Javier Esteban Alonso Martínez), RIESGO (Roberto Riesgo), FÉREZ (Jesús Férez Crespo), RODRIGO (Miguel A. Rodrigo).
REAL MADRID INFANTIL A 1982-1983, SER CAMPEÓN DESDE LA LÍNEA DE ATRÁS
La temporada 1982-1983 lo situó en el Real Madrid Infantil A, el escalón más alto de su categoría, donde el equipo volvió a demostrar su fuerza terminando campeón, y donde un defensa como ANTONIO IGNACIO RODA Melgar defensa Real Madrid debía asumir una responsabilidad cada vez mayor, porque el margen de error disminuía, los rivales eran más sólidos y, además, el prestigio de esa plantilla representaba una vitrina permanente hacia etapas futuras dentro de la cantera del Real Madrid.
En el Real Madrid Infantil A, la forma de entrenar cambiaba de tono, porque ya no se trataba solo de pulir gestos técnicos individuales, sino también de trabajar un modelo de juego reconocible, donde los defensas debían atreverse a sacar el balón jugado, a dividir menos, a entender cuándo convenía apoyarse en el mediocentro, cuándo adelantar la línea y cuándo retroceder sin perder la agresividad, algo que Roda fue incorporando a su repertorio con disciplina y atención.
Ser parte de un equipo campeón en esa edad significó para Roda experimentar el sabor de la victoria colectiva en un entorno muy exigente, comprendiendo que los trofeos que se levantan en categorías inferiores no garantizan nada en el futuro, pero sí dejan una marca, una memoria compartida con compañeros y entrenadores, y, sobre todo, un aprendizaje sobre lo que implica mantener la concentración y la ambición durante toda una temporada, sin relajarse después de una buena racha ni hundirse tras un mal partido.
REAL MADRID JUVENIL B 1983-1985, LA ADOLESCENCIA EN LA FÁBRICA Y LA COMPETENCIA INTERNA
El ciclo juvenil comenzó para ANTONIO IGNACIO RODA Melgar defensa Real Madrid en el Real Madrid Juvenil B durante la temporada 1983-1984, prolongándose también en la 1984-1985, dos campañas que coincidieron con una etapa vital compleja, porque la adolescencia, con todos sus cambios físicos y emocionales, se mezclaba con la exigencia de una cantera que seguía elevando el listón a cada paso, recordando a sus jugadores que el número de plazas para seguir ascendiendo en la estructura era mucho menor que el de aspirantes.
En el Real Madrid Juvenil B, Roda se encontró con una competencia intensa por cada posición defensiva, ya que muchos compañeros habían llegado hasta allí después de destacar en sus equipos anteriores, y cada entrenamiento se convertía en un escenario de evaluación permanente, donde el mínimo detalle, una mala tarde o un gesto de desconcentración podían pesar más de lo que cualquiera querría, mientras que una serie de buenos partidos podía cambiar por completo la percepción de los técnicos sobre un jugador.
Como defensa, Roda debía lidiar con delanteros cada vez más rápidos, más técnicos y más versátiles, que sabían moverse entre líneas, caer a bandas y presionar la salida del balón, lo que obligaba al zaguero a mejorar la lectura del juego, a ajustar la velocidad de reacción y a perfeccionar su relación con el resto de la línea, porque en esa categoría la coordinación colectiva resultaba clave para que el equipo mantuviera un nivel competitivo alto durante toda la liga.
La doble temporada en el Real Madrid Juvenil B ofreció también lecciones fuera del campo, enseñando a Roda a convivir con decisiones técnicas que no siempre resultaban fáciles de aceptar, con rotaciones, con partidos en los que debía esperar en el banquillo y con la necesidad de responder a cada oportunidad con máxima concentración, sabiendo que, en el contexto de la cantera del Real Madrid, el tiempo para demostrar lo aprendido a veces se comprimía en unos pocos minutos.

1983-1984 Real Madrid Juvenil B (1ª Regional Preferente)
De pie, RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez), MIANA (Francisco Javier Miana Ortega), TOMÁS (Tomás García Sánchez), GARCÍA MORENO (Jesús García Moreno), LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), BLÁZQUEZ (Julio Blázquez Velázquez de Castro), DIMANUEL (José Luis Dimanuel Garrido)
Agachados, OLIVARES (Pablo Olivares León), FREIRE (Joaquín Sánchez Freire), ARTIEDA (Víctor Artieda Montorio), CABALLERO (Antonio Caballero Sol), CASCUDO (Juan Domingo Cascudo García), JOSITO (José Antonio Rodríguez Rodríguez), ALONSO (Javier Esteban Alonso Martínez).

1984-1985 Real Madrid Juvenil B (1ª Regional Preferente)
De pie, Sr. Fernando Cuesta Garabato (entrenador), FERNÁNDEZ ROLDÁN (Pedro Fernández Roldán), ALCÁZAR (Óscar Alcázar Torres), GUERRA (-), MIGUEL ÁNGEL (Miguel Ángel Sánchez Martínez), CAMINERO (José Luis Pérez Caminero), CASTRILLO (Miguel Castrillo Haavardsholm), OLIVARES (Pablo Olivares León), RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), Sr. Eduardo Pedraza López (delegado)
2a fila, CASTILLA (Francisco Javier Castilla de Campos), MARTÍNEZ (Juan Manuel Martínez Blanco), PLAZA (José Luis Plaza Blázquez), BLÁZQUEZ (Julio Blázquez Velázquez de Castro), ESCOLAR (José Miguel Escolar Pérez), GUADALIX (Alberto Guadalix López)
Agachados, EXPÓSITO (Miguel Ángel Expósito San Pastor), MORENO (Jesús García Moreno), TOLEDANO (Antonio Toledano Carrasco), CABALLERO (Antonio Caballero Sol), DE LA CRUZ (Juan Antonio de la Cruz Peinado), DINO (-).
PELAYO A.D. 1985-1986, PRIMER CONTACTO CON LA 1ª PREFERENTE CASTELLANA
Finalizado su periodo juvenil en la casa blanca, la temporada 1985-1986 llevó a Antonio Ignacio Roda Melgar a la Pelayo A.D., un club que competía en la 1ª Preferente Castellana, donde el fútbol cambiaba de matiz, porque los rivales ya no eran adolescentes en formación, sino futbolistas adultos, algunos con larga trayectoria en categorías regionales o nacionales, que conocían todos los recursos del oficio y que no se impresionaban por el pasado de quienes llegaban desde una cantera tan prestigiosa como la del Real Madrid.
En la Pelayo A.D., Roda tuvo que adaptar su juego a un contexto más físico, con delanteros que cargaban con decisión, con balones largos que probaban su capacidad para medir tiempos en el salto y con partidos donde los duelos individuales se convertían en batallas constantes, observadas de cerca por aficiones que se situaban muy cerca de la línea de banda y que no dudaban en hacer notar su opinión en cada acción conflictiva, añadiendo un componente emocional muy intenso a cada noventa minutos.
Esa temporada significó para el defensa madrileño la confirmación de que el fútbol fuera de la estructura de la cantera del Real Madrid se vivía con códigos diferentes, menos centrados en el desarrollo formativo y más en la urgencia del resultado, en la necesidad de sumar puntos para cumplir objetivos de permanencia, ascenso o prestigio local, y esa conciencia añadió una nueva capa de madurez a Roda, que aprendió a competir en entornos donde el romanticismo tenía menos espacio y la realidad se imponía con un peso mayor.
A.D. SIMANCAS 1986-1987, REGIONAL PREFERENTE MADRILEÑA Y OFICIO DEFENSIVO
La temporada 1986-1987 situó a Antonio Ignacio Roda Melgar en la A.D. Simancas, un club encuadrado en la Regional Preferente Madrileña, donde el fútbol presentaba una mezcla particular de dureza y calidad, porque la categoría reunía equipos con historias profundas en sus barrios, con aficiones acostumbradas a sufrir y disfrutar cada fin de semana, y con plantillas formadas por futbolistas jóvenes y veteranos que compartían el deseo de seguir sintiendo la competición con intensidad.
En la A.D. Simancas, Roda consolidó su papel como defensa que no se arruga en los duelos, que está dispuesto a ir al corte cuando el partido lo exige y que entiende que, en este nivel, la concentración no puede caer ni un instante, porque cualquier despiste se traduce en ocasiones claras para rivales que no perdonan fácilmente, especialmente en un entorno donde las áreas se convierten en epicentros de batallas aéreas y rebotes imprevisibles.
La Regional Preferente Madrileña le ofreció también una geografía emocional distinta, porque los campos que visitaba la A.D. Simancas eran espacios donde el fútbol y la vida cotidiana se entrelazaban, con vecinos que se conocían de vista desde hacía años, con rivalidades construidas a lo largo de décadas y con la certeza de que cada partido representaba, en pequeño, una historia de barrio, de municipio, de comunidad, algo que hizo que Roda comprendiera aún más el peso social del deporte que practicaba.
HERENCIA C.F. 1987-1988, LA TERCERA DIVISIÓN COMO NUEVO ESCENARIO
En la temporada 1987-1988, el camino de Antonio Ignacio Roda Melgar lo llevó hasta el Herencia C.F., un club que competía en 3ª División, categoría que representaba un salto de jerarquía respecto a las competiciones regionales, porque reunía a equipos con historias importantes, a aficionados fieles y a jugadores que se movían en ese terreno intermedio entre el profesionalismo pleno y el fútbol semi profesional, donde cada punto podía marcar diferencias muy significativas al final de la campaña.
En el Herencia C.F., Roda se enfrentó a delanteros con un repertorio amplio de recursos, capaces de rematar centros laterales, de buscar la espalda de la defensa con desmarques profundos y de aprovechar cualquier desconexión defensiva, lo que le obligó a afinar todavía más su lectura del juego, su capacidad para coordinarse con los otros defensas y su temple a la hora de elegir si convenía entrar con fuerza o esperar un segundo más, para robar con elegancia en lugar de arriesgar una falta peligrosa.
La 3ª División le enseñó también que los viajes se alargaban, que los campos variaban mucho en calidad y que la presión podía venir tanto del rival como de la propia necesidad de sumar resultados para cumplir objetivos, y esa suma de factores convirtió aquel año en el Herencia C.F. en un capítulo importante de su vida futbolística, donde las lecciones acumuladas en la cantera del Real Madrid seguían estando presentes, pero se mezclaban con experiencias nuevas, mucho más crudas y directas.
U.D. SAN SEBASTIÁN DE LOS REYES Y C.D. SAN FERNANDO DE HENARES 1988-1989, ENTRE SEGUNDA B Y TERCERA
La temporada 1988-1989 resultó especialmente intensa para Antonio Ignacio Roda Melgar, porque formó parte de la U.D. San Sebastián de los Reyes en Segunda División B, al tiempo que también militó en el C.D. San Fernando de Henares en 3ª División, enlazando así dos niveles competitivos distintos dentro de un mismo curso, lo que habla de una etapa de movilidad, de adaptación y de búsqueda de minutos en escenarios diferentes.
En la U.D. San Sebastián de los Reyes, Roda tuvo la oportunidad de medir sus capacidades como defensa en una categoría, la Segunda División B, donde el nivel medio resultaba muy elevado, con equipos que luchaban por acercarse al fútbol profesional y con jugadores que entendían cada partido como una oportunidad para dar un salto hacia clubes de mayor entidad, lo que hacía que la intensidad, la precisión y la presión fueran constantes desde el primer hasta el último minuto.
El paso por el C.D. San Fernando de Henares en 3ª División completó esa temporada desde otro ángulo, más pegado al fútbol de barrio, a la cercanía con la afición y a la sensación de que cada jugador debía repartir esfuerzos entre el campo, la vida laboral o académica y la familia, componiendo un mosaico de esfuerzos que a menudo permanecen invisibles, pero sin los cuales el fútbol de estas categorías no podría sostenerse, algo que Roda percibió claramente compartiendo vestuario con compañeros de trayectorias muy diversas.
A.D. RAYO VALLECANO B Y C.D. BARAJAS 1989-1990, EL CIERRE DE CICLO EN LA RED MADRILEÑA
La temporada 1989-1990 encontró a Antonio Ignacio Roda Melgar defendiendo la camiseta de la A.D. Rayo Vallecano B en 3ª División, una experiencia especial porque el filial franjirrojo formaba parte de un club con una identidad muy fuerte, profundamente arraigada en Vallecas, y porque el hecho de jugar en un segundo equipo implicaba compartir el sueño de acercarse al primer conjunto, mientras se competía en una liga dura, con rivales muy asentados en la categoría.
En el Rayo Vallecano B, Roda volvió a vivir ese equilibrio constante entre formación y resultado, porque el objetivo del filial consistía tanto en dar minutos de calidad a sus jóvenes como en sostener una imagen competitiva acorde con la historia del club, lo que hacía que el defensa debiera cumplir con su papel con absoluta seriedad, sabiendo que cualquier actuación, buena o mala, podía tener repercusiones en su futuro inmediato.
Ese mismo año, su presencia en el C.D. Barajas, en la Regional Madrileña, añadió un último matiz a su recorrido, mostrando que su carrera se había ido enredando en la compleja red de clubes madrileños, desde los más ligados a grandes instituciones hasta aquellos que representaban a barrios o localidades concretas, todos ellos parte de un entramado que da sentido al fútbol de la región, y en el que Antonio Ignacio Roda Melgar dejó su huella como un defensa serio, comprometido y respetuoso con el juego.
EL PERFIL DISCRETO Y NECESARIO DE UN DEFENSA DE LA FÁBRICA EN EL FÚTBOL MADRILEÑO
La historia de ANTONIO IGNACIO RODA Melgar defensa Real Madrid, desde sus primeros pasos en los barrios de Madrid hasta sus temporadas en Real Madrid Alevín, Real Madrid Infantil B, Real Madrid Infantil A y Real Madrid Juvenil B, pasando por clubes como Pelayo A.D., A.D. Simancas, Herencia C.F., U.D. San Sebastián de los Reyes, C.D. San Fernando de Henares, A.D. Rayo Vallecano B y C.D. Barajas, dibuja el retrato de un defensa que asumió su oficio con una seriedad constante, sin grandes focos, pero con una implicación que dejó huella allí donde jugó.
Su paso por la cantera del Real Madrid no se tradujo en una carrera en el primer equipo, como ocurre con la mayoría de los jóvenes que pasan por la Fábrica, pero sí le proporcionó una formación que luego llevó consigo a cada vestuario, aportando orden, disciplina y una comprensión profunda de cómo debe comportarse un futbolista dentro y fuera del campo, especialmente en categorías en las que a veces falta ese tipo de estructura y donde jugadores formados en clubes grandes ayudan a elevar el nivel competitivo y profesional del entorno.
En cada balón dividido, en cada cruce a tiempo, en cada indicación a un compañero más joven y en cada partido jugado en campos de 3ª División o Regional Preferente, Antonio Ignacio Roda Melgar hizo valer la suma de todas sus etapas, demostrando que el legado de un defensa de cantera no se mide solo en ascensos sonados o en apariciones televisivas, sino también en la memoria de quienes compartieron vestuario con él, en el respeto de los rivales que le vieron competir y en la imagen que dejó en cada club como un jugador que entendió el fútbol, ante todo, como un compromiso consigo mismo y con el equipo.
UN DEFENSA FORJADO EN LA FÁBRICA QUE SIGUE VIVIENDO EL FÚTBOL
Cuando Antonio Ignacio Roda Melgar dejó de vestirse cada fin de semana con la ropa de entrenamiento y las botas con tacos gastados, no dejó de ser Antonio Ignacio Roda Melgar, el defensa que había aprendido a mirar el juego desde la serenidad de la línea de atrás, porque ese tipo de mirada no se abandona al colgar las botas, sino que se transforma en otra cosa, en una forma distinta de observar el fútbol, de comentarlo y de relacionarse con él, aunque ya no aparezca su nombre en las actas arbitrales ni en las alineaciones de los periódicos.
Acostumbrado a pasar años enteros en vestuarios de la cantera del Real Madrid y en equipos como Pelayo A.D., A.D. Simancas, Herencia C.F., U.D. San Sebastián de los Reyes, C.D. San Fernando de Henares, A.D. Rayo Vallecano B y C.D. Barajas, Antonio Ignacio Roda Melgar comprendió que su mayor patrimonio no estaba en una colección de camisetas guardadas, ni en las tablas clasificatorias de aquellas temporadas, sino en algo más difícil de catalogar, la capacidad de entender el esfuerzo ajeno, la sensibilidad para reconocer cuándo un equipo sufre y cuándo un jugador joven necesita una palabra de apoyo, un gesto pequeño que solo alguien que ha pasado por todo eso sabe dar a tiempo.
LA MEMORIA DE LOS CAMPOS PEQUEÑOS Y LA TRANSMISIÓN SILENCIOSA
Cada vez que Antonio Ignacio Roda Melgar se acerca a un campo de fútbol modesto y escucha el ruido de los tacos sobre el cemento del vestuario, el golpe seco del balón contra una pared cercana o la mezcla de voces que se encadenan desde la grada, hay una parte de su memoria que se activa de manera inmediata, porque en esos sonidos reconoce fragmentos de su propia vida, de sus años como defensa en categorías de formación y en ligas duras, donde nadie regalaba nada y donde la única manera de sostener una carrera consistía en estar dispuesto a repetir rituales de esfuerzo durante muchos años seguidos.
Por eso, aunque su nombre no figure en grandes titulares, el legado de Antonio Ignacio Roda Melgar sigue vivo cada vez que habla con un chico que sueña con entrar en la cantera del Real Madrid, cada vez que le explica que los entrenamientos no son un trámite, sino el lugar donde se construye todo lo que después se ve los domingos, y cada vez que le recuerda que, más allá de los equipos donde toque jugar, el verdadero sello de un futbolista se mide en la profesionalidad cotidiana, en la forma de respetar al rival y en la manera de asumir tanto la victoria como la derrota.
DEL VESTUARIO A LA GRADA, UNA NUEVA MIRADA SOBRE EL JUEGO
Cuando uno ha vivido tantos años en el interior de un vestuario, cambiar de perspectiva y sentarse en la grada resulta un ejercicio complejo, porque el cuerpo de Antonio Ignacio Roda Melgar podría aceptar que ya no participa en los partidos, pero su mente tarda más tiempo en desprenderse de ciertos reflejos, como el de medir la distancia entre centrales en una jugada a balón parado, o el de notar de inmediato que un lateral ha perdido la referencia de su marca y que un espacio se abre peligrosamente a la espalda de la defensa.
Con el paso del tiempo, esa mirada técnica se ha ido suavizando, permitiendo que Antonio Ignacio Roda Melgar pueda disfrutar también del juego como aficionado, aplaudiendo una buena jugada sin necesidad de analizar todos sus detalles y celebrando un gol con la naturalidad de quien, durante muchos años, vivió la otra cara de la moneda, la de evitar que el balón cruzara la línea, y ahora acepta con tranquilidad que el fútbol, como la vida, necesita de ambos lados para seguir teniendo sentido.
EL FÚTBOL COMO ESCUELA PARA LA VIDA COTIDIANA
Lejos de los focos, la vida después del fútbol obligó a Antonio Ignacio Roda Melgar a trasladar muchas de las lecciones aprendidas en los entrenamientos y en los partidos a un terreno distinto, el de la vida cotidiana, donde ya no hay árbitros ni marcadores, pero sí decisiones que exigen disciplina, trabajo en equipo y capacidad para soportar días difíciles, algo que él conocía bien desde sus años en la cantera del Real Madrid y en los clubes madrileños que marcaron su trayectoria.
La puntualidad, la constancia, la serenidad ante los problemas y la paciencia para esperar el momento adecuado forman parte de ese legado invisible que el fútbol dejó en Antonio Ignacio Roda Melgar, porque cada sesión bajo la lluvia, cada viaje largo en autobús y cada partido complicado forjaron un carácter que, una vez terminada la carrera deportiva, encontró en otros trabajos, en otras responsabilidades familiares y profesionales, un terreno distinto, pero igual de exigente, donde esas virtudes seguían resultando valiosas.
UN EJEMPLO PARA QUIENES NO LLEGAN AL ESCAPARATE, PERO SÍ AL CORAZÓN DEL JUEGO
En un mundo del fútbol que suele fijarse casi siempre en quienes levantan títulos en grandes estadios, el recorrido de jugadores como Antonio Ignacio Roda Melgar representa una verdad menos visible, pero igual de importante, la de aquellos que se formaron en la cantera del Real Madrid, compitieron durante años en equipos de 3ª División y categorías regionales, y luego supieron cerrar su etapa como futbolistas sin renunciar a lo que el juego les había enseñado, convirtiendo esa experiencia en un patrimonio personal que los acompaña para siempre.
Cada vez que un joven defensa escucha sus consejos, cada vez que alguien le pide que cuente cómo eran los entrenamientos en los alevines e infantiles del Real Madrid o cómo se vivía un partido en campos como los de Herencia, San Sebastián de los Reyes o Barajas, el legado de Antonio Ignacio Roda Melgar se actualiza, recordando que el fútbol está hecho, sobre todo, de historias como la suya, construidas en silencio, lejos de las cámaras, pero profundamente unidas al corazón verdadero de este deporte.

1980-1981 Real Madrid Alevín, inaguración antiguo campo del Fuencarral
RUIZ VILLAR (Óscar Ruiz Villar), RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), OLIVARES (Pablo Olivares León), MORENO (Jesús García Moreno),, xxxxxx, RODRIGO (Miguel A. Rodrigo), NECEGA (Juan Manuel Necega Ballesteros),x, x
ALONSO (Javier Esteban Alonso Martínez), RIESGO (Roberto Riesgo), CHINO (Santiago Suárez), x, LUENGO (José Luis Luengo Zamorano), ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez), x, x, x

1980-1981 Real Madrid Alevín
De pie, Sr. Francisco Jiménez Martín (entrenador), x, x, x, x, RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), x, x, x, x, x, Sr. Julián Salgado Gómez (delegado)
Agachados, x, x, x, x, x, x, x

1980-1981 Real Madrid Alevín
De pie, RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), OLIVARES (Pablo Olivares León), MORENO (Jesús García Moreno), APACHETE (José M. Rodríguez), HERNANDO (Víctor Hernando Jerez)
Agachados, LUENGO (José Luis Luengo Zamorano), RIESGO (Roberto Riesgo), PLAZA (José Luis Plaza Blázquez), CHINO (Santiago Suárez), ALONSO (Javier Esteban Alonso Martínez), ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez)

1980-1981 Real Madrid Alevín
De pie, Sr. Francisco Jiménez Martín (entrenador), SALAS (-), OLIVARES (Pablo Olivares León), RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), MORENO (Jesús García Moreno), RIESGO (Roberto Riesgo), LUENGO (José Luis Luengo Zamorano), ÓSCAR LÓPEZ (Óscar López Martín), RUIZ VILLAR (Óscar Ruiz Villar)
Agachados, HERNANDO (Víctor Hernando Jerez), ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez), ALONSO (Javier Esteban Alonso Martínez), CHINO (Santiago Suárez), MEGÍA (Javier Megía), CARRASCO (Óscar Carrasco), APACHETE (José M. Rodríguez).

1980-1981 Real Madrid Alevín
De pie, SALAS (-), ÓSCAR LÓPEZ (Óscar López Martín), OLIVARES (Pablo Olivares León), RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), MORENO (Jesús García Moreno), RIESGO (Roberto Riesgo), LUENGO (José Luis Luengo Zamorano).
Agachados, ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez), ALONSO (Javier Esteban Alonso Martínez), CHINO (Santiago Suárez), MEGÍA (Javier Megía), CARRASCO (Óscar Carrasco), APACHETE (José M. Rodríguez).

1980-1981 Real Madrid Alevín
De pie, SALAS (-), HERNANDO (Víctor Hernando Jerez), MORENO (Jesús García Moreno), RUIZ VILLAR (Óscar Ruiz Villar), RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), MEGÍA (Javier Megía), Sr. Francisco Jiménez Martín (entrenador), MIANA (Francisco Javier Miana Ortega), CHINO (Santiago Suárez), Sr. Julián Salgado Gómez (delegado).
Agachados, APACHETE (José M. Rodríguez), ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez), RIESGO (Roberto Riesgo), PLAZA (José Luis Plaza Blázquez), CARRASCO (Óscar Carrasco), ÓSCAR LÓPEZ (Óscar López Martín), LUENGO (José Luis Luengo Zamorano), OLIVARES (Pablo Olivares León).

1980-1981 Real Madrid Alevín, 17/04/1981, Torneo en Milán (Italia), 2ª Edición Copa Europa Giuseppe Meaza, vs F.C. NANTES (Francia)
De pie : RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), PÉREZ YUSTE (Alberto Pérez Yuste), CASTRILLO (Miguel Castrillo Haavardsholm), MORENO (Jesús García Moreno), HERNANDO (Víctor Hernando Jerez).
Agachados : Francisco J. Pérez de la Cruz, GINÉS (Eduardo E. Fernández Ginés), GÓMEZ (Santiago Gómez García), GONZÁLEZ CASAS (Enrique González Casas), LOSADA (Sebastián Losada Bestard), JOSITO (José Antonio Rodríguez Rodríguez)



1980-1981 Real Madrid Alevín, Trofeo Giuseppe Meazza
De pie, Sr. Pedro Bejarano Garrido (utillero)
Sentados, de izquierda a derecha, PÉREZ YUSTE (Alberto Pérez Yuste), ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez), CASTRILLO (Miguel Castrillo Haavardsholm), GINÉS (Eduardo Fernández Ginés), DE LA CRUZ (Francisco J. Pérez de la Cruz), HERNANDO (Víctor Hernando Jerez), GÓMEZ (Santiago Gómez García), RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), MIANA (Francisco Javier Miana Ortega), CASAS (Enrique González Casas), MORENO (Jesús García Moreno), PEQUE (Juan Carlos de las Heras Pons), LOSADA (Sebastián Losada Bestard), FREDY (José Alfredo Díez Abejón), JOSITO (José Antonio Rodríguez Rodríguez), VILLALBA (Carlos Rodríguez Villalba)

1980-1981 Real Madrid Alevín, Trofeo Giuseppe Meazza
Arriba, HERNANDO (Víctor Hernando Jerez), RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez), JOSITO (José Antonio Rodríguez Rodríguez), PEQUE (Juan Carlos de las Heras Pons), MIANA (Francisco Javier Miana Ortega), LOSADA (Sebastián Losada Bestard), Sr. Francisco Jiménez Martín (entrenador), guía asesor Italiano
Fila intermedia, Sr. Pedro Bejarano Garrido (utillero), YUSTE (Alberto Pérez Yuste), DE LA CRUZ (Francisco J. Pérez de la Cruz), GÓMEZ (Santiago Gómez García, CASAS (Enrique González Casas), GINÉS (Eduardo Fernández Ginés), MORENO (Jesús García Moreno), CASTRILLO (Miguel Castrillo Haavardsholm)
Delante, FREDY (José Alfredo Díez Abejón), VILLALBA (Carlos Rodríguez Villalba)

1981-1982 Real Madrid Infantil B (2ª Regional) (foto del mismo partido)
ARTIEDA (Víctor Artieda Montorio), RIESGO (Roberto Riesgo), RODRIGO (Miguel A. Rodrigo), FÉREZ (Jesús Férez Crespo), RUIZ VILLAR (Óscar Ruiz Villar), AVILÉS (*), ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez), BLÁZQUEZ (Julio Blázquez Velázquez de Castro), LOSADA (Sebastián Losada Bestard), HERNANDO (Víctor Hernando Jerez), JOSITO (José Antonio Rodríguez Rodríguez), PEQUE (Juan Carlos de las Heras Pons), MORENO (Jesús García Moreno), CASTRILLO (Miguel Castrillo Haavardsholm), ALONSO (Javier Esteban Alonso Martínez), OLIVARES (Pablo Olivares León), RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar)

1981-1982 Real Madrid Infantil B (2ª Regional)
De pie, RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), RODRIGO (Miguel A. Rodrigo), MORENO (Jesús García Moreno), MIANA (Francisco Javier Miana Ortega), HERNANDO (Víctor Hernando Jerez), ARTIEDA (Víctor Artieda Montorio), AVILÉS (-)
Agachados, DE LAS HERAS “PEQUE” (Juan Carlos de las Heras Pons) , RIESGO (Roberto Riesgo), JOSITO (José Antonio Rodríguez Rodríguez), ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez).

1981-1982 Real Madrid Infantil B (2ª Regional)
De pie, Sr. Lorenzo Calleja Eujercios (entrenador), OLIVARES (Pablo Olivares León), RODRIGO (Miguel A. Rodrigo), MIANA (Francisco Javier Miana Ortega), MORENO (Jesús García Moreno), HERNANDO (Víctor Hernando Jerez), ARTIEDA (Víctor Artieda Montorio), RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), AVILÉS (-).
Agachados, ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez), FÉREZ (Jesús Férez Crespo), DE LAS HERAS ‘PEQUE” (Juan Carlos de las Heras Pons), JOSITO (José Antonio Rodríguez Rodríguez), RIESGO (Roberto Riesgo), MEGÍA (Javier Megía), ALCÁZAR (Óscar Alcázar Torres).

1984-1985 Real Madrid Juvenil B (1ª Regional Preferente), Pretemporada, Torneo en Guecho, Triangular amistoso
De pie, PLAZA (José Luis Plaza Blázquez), OLIVARES (Pablo Olivares León), MORENO (Jesús García Moreno), ESCOLAR (José Miguel Escolar Pérez), TOLEDANO (Antonio Toledano Carrasco), CASTRILLO (Miguel Castrillo Haavardsholm), GUADALIX (Alberto Guadalix López) , PEDRO (Pedro Fernández Roldán), CAMINERO (José Luis Pérez Caminero), Sr. Fernando Cuesta Garabato (entrenador)
Agachados, EXPÓSITO (Miguel Ángel Expósito San Pastor), ALCÁZAR (Óscar Alcázar Torres), FÉREZ (Jesús Férez Crespo), IBÁÑEZ (Juan Carlos Ibáñez García), DE LA CRUZ (Juan Antonio de la Cruz Peinado) o GUERRA (-), RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), CASTILLA (Francisco Javier Castilla de Campos)

1984-1985 Real Madrid Juvenil B (1ª Regional Preferente), Medina de Pomar. Partido amistoso
De pie, PEDRO (Pedro Fernández Roldán), MORENO (Jesús García Moreno), CASTRILLO (Miguel Castrillo Haavardsholm), GUADALIX (Alberto Guadalix López), CAMINERO (José Luis Pérez Caminero), ESCOLAR (José Miguel Escolar Pérez), TOLEDANO (Antonio Toledano Carrasco), OLIVARES (Pablo Olivares León), CASTILLA (Francisco Javier Castilla de Campos).
Agachados, ALCÁZAR (Óscar Alcázar Torres), RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), FÉREZ (Jesús Férez Crespo), PLAZA (José Luis Plaza Blázquez), IBÁÑEZ (Juan Carlos Ibáñez García), EXPÓSITO (Miguel Ángel Expósito San Pastor), GUERRA (-).

1984-1985 Real Madrid Juvenil B (1ª Regional Preferente), Medina de Pomar. Partido amistoso
De pie, PEDRO (Pedro Fernández Roldán), GUADALIX (Alberto Guadalix López), PLAZA (José Luis Plaza Blázquez), ESCOLAR (José Miguel Escolar Pérez), GUERRA (-), MORENO (Jesús García Moreno), CASTRILLO (Miguel Castrillo Haavardsholm), OLIVARES (Pablo Olivares León), CAMINERO (José Luis Pérez Caminero)
Sentados, RODA (Antonio Ignacio Roda Melgar), FÉREZ (Jesús Férez Crespo), ALCÁZAR (Óscar Alcázar Torres), EXPÓSITO (Miguel Ángel Expósito San Pastor), TOLEDANO (Antonio Toledano Carrasco), IBÁÑEZ (Juan Carlos Ibáñez García), CASTILLA (Francisco Javier Castilla de Campos).









