El viaje de Eduardo del Álamo María: Un delantero diferente en la cantera blanca
Primeros pasos en el C.D. Puerta Bonita
EDUARDO DEL ÁLAMO MARÍA delantero Real Madrid, nació el 5 de enero de 1944 en Madrid. Su primera experiencia futbolística relevante la vivió en el C.D. Puerta Bonita durante la temporada 1960-1961. Allí, en los campos de tierra del sur de Madrid, Del Álamo aprendió a competir y a convivir con la dureza del fútbol base. El club, conocido por su espíritu de barrio y su cantera luchadora, fue el punto de partida para un joven que soñaba con llegar a lo más alto.
Real Madrid Juvenil A: Formación de élite
En la temporada 1961-1962, Del Álamo dio el salto al Real Madrid Juvenil A, dirigido por Pedro Eguiluz Lamarca y Enrique Martín Landa. El equipo competía en el grupo 1 del campeonato juvenil, enfrentándose a los mejores equipos de la capital. Del Álamo destacó como delantero por su velocidad y olfato goleador. En el vestuario, compartió espacio con jóvenes que aspiraban a vestir algún día la camiseta del primer equipo. La exigencia diaria y la competencia interna forjaron su carácter y su ambición.
Cesiones y maduración en equipos de Tercera y Segunda
Tras su paso por la cantera blanca, Del Álamo inició un periplo por equipos de Tercera y Segunda División, donde aprendió a sobrevivir en el fútbol profesional. En la temporada 1962-1963, jugó cedido en el Aranjuez C.F. (3ª), un club con tradición en el sur de Madrid. Allí, Del Álamo se enfrentó a defensas experimentados y aprendió a moverse en el área con inteligencia.
La siguiente campaña la vivió en el C.D. Plasencia (3ª), donde se adaptó a un fútbol más físico y directo. En esa misma temporada, también jugó en el Ontinyent C.F. (2ª), lo que supuso su primer contacto con la categoría de plata del fútbol español. Este salto le permitió medir sus capacidades ante rivales de mayor nivel y exigencia.
Albacete Balompié y U.P. Langreo: Consolidación
En la temporada 1964-1965, Del Álamo fichó por el Albacete Balompié (3ª), donde se consolidó como delantero titular. El club manchego era conocido por su afición entregada y su apuesta por el talento joven. Del Álamo aprovechó la oportunidad para sumar minutos y goles, ganándose el respeto de la grada.
El siguiente paso fue la U.P. Langreo, club asturiano con historia en Segunda División. En la campaña 1965-1966, Del Álamo vivió su primera experiencia en el norte de España. La adaptación no fue sencilla, pero el delantero supo sobreponerse a las dificultades y demostrar su valía en una liga muy competitiva.
A.D. Rayo Vallecano: El regreso a Madrid
En la temporada 1966-1967, Del Álamo regresó a la capital para jugar en el A.D. Rayo Vallecano (2ª). El club de Vallecas, con su ambiente único y su afición incondicional, fue el escenario perfecto para que Del Álamo mostrara su madurez futbolística. Bajo la presión de una grada exigente, el delantero se adaptó al estilo de juego del equipo y aportó goles y asistencias en una campaña clave para su crecimiento.
U.P. Langreo: El club de su vida
Desde la temporada 1967-1968 hasta la 1972-1973, Del Álamo vivió sus mejores años en la U.P. Langreo, alternando entre Segunda y Tercera División. El club asturiano se convirtió en su segunda casa. Allí, Del Álamo encontró estabilidad y se ganó el cariño de la afición. Disputó temporadas completas, luchando por el ascenso y enfrentándose a rivales históricos del fútbol español. Su entrega y profesionalidad lo convirtieron en un referente para los más jóvenes y en un ejemplo dentro del vestuario.
Epílogo: El último reto en el Club Deportivo Turón
Después de su etapa en Langreo, Del Álamo cerró su carrera en el Club Deportivo Turón en 1974, en la ciudad de Mieres, Asturias. Allí, con 30 años, puso fin a una trayectoria marcada por la perseverancia, la humildad y el amor por el fútbol. En Turón, Del Álamo siguió disfrutando del deporte, compartiendo su experiencia con compañeros y rivales en las últimas temporadas de su vida deportiva.
El legado de Eduardo del Álamo María
EDUARDO DEL ÁLAMO MARÍA delantero Real Madrid, la historia de Eduardo del Álamo María es la de un delantero que supo aprovechar cada oportunidad que le brindó el fútbol. Desde sus primeros pasos en el Puerta Bonita hasta sus años en equipos de Segunda y Tercera División, Del Álamo demostró que el éxito no solo se mide en títulos, sino en el impacto que deja en sus compañeros y en la estructura de los clubes por donde pasó. El paso por la cantera blanca le enseñó valores como la disciplina, la humildad y el trabajo en equipo. La formación recibida bajo la dirección de entrenadores como Pedro Eguiluz Lamarca y Enrique Martín Landa marcó su carácter y su forma de entender el fútbol.

1966-1967 A.D. RAYO VALLECANO (2ª), TODOS DEL REAL MADRID
De pie, MENDIETA (Andrés Mendieta Ocamica), BENITO (Gregorio Benito Rubio), HERNÁNDEZ (Máximo Hernández Sánchez), CHUFI (José García Corral), HERRERO (Ángel Herrero Morales), ECHARRI (Rafael Echarri Gobantes)
Agachados, MOYA (Francisco Moya Gómez), DEL ÁLAMO (Eduardo del Álamo María), IZNATA (Antonio Iznata Dimas), IRIARTE (Clemente Iriarte Madariaga), FELINES (Félix Barderas Sierra).


