Somoza, un canterano del Real Madrid
FRANCISCO JAVIER SOMOZA BRAVO delantero Real Madrid, nació en Madrid el 2 de febrero de 1980, en una ciudad donde el fútbol se aprende antes de explicarse. Desde niño entendió el juego como algo cotidiano. Un balón bastaba para organizar la tarde. El resto surgía solo.
No fue un niño prodigio ni buscó llamar la atención. Prefería observar, medir y elegir el momento justo. Con el tiempo, esa forma de entender el fútbol se convirtió en su mayor fortaleza.
Móstoles, el origen de todo
El C.D. Móstoles marcó sus primeros pasos entre 1991 y 1995. Allí aprendió lo que el fútbol base enseña sin discursos. A competir cada fin de semana. A entrenar con frío. A convivir con la derrota.
Los campos no ayudaban y los partidos se decidían por detalles mínimos. Somoza se adaptó pronto. Se movía bien en el área y entendía cómo ganar ventaja sin necesidad de fuerza. Los entrenadores valoraron esa inteligencia silenciosa.
El salto al Real Madrid
La llegada al Real Madrid Cadete A en la temporada 1995-1996 supuso un antes y un después en la vida de FRANCISCO JAVIER SOMOZA BRAVO delantero Real Madrid. Hasta ese momento, el fútbol había sido esfuerzo y aprendizaje. En la Ciudad Deportiva pasó a ser exigencia diaria.
El cambio se notó desde el primer entrenamiento. El ritmo era alto. La concentración resultaba obligatoria. Cada ejercicio tenía sentido y cada error se corregía al instante. Nadie levantaba el pie.
El equipo estaba dirigido por Juan José Martín-Delgado Muñiz, un entrenador meticuloso. Pedía orden táctico, intensidad sin balón y compromiso colectivo. No toleraba la relajación. Somoza entendió pronto lo que se esperaba de él.
La competencia interna era constante. Cada puesto tenía dos o tres candidatos. Los entrenamientos se vivían como partidos. Somoza no destacó por gestos llamativos, sino por fiabilidad. Hacía lo que el equipo necesitaba.
Su papel como delantero exigía inteligencia. No siempre tocaba rematar. Muchas veces debía arrastrar centrales, abrir espacios y facilitar llegadas desde segunda línea. Esa lectura del juego le permitió sumar minutos.
El campeonato del Grupo 1 se construyó jornada a jornada. No hubo excesos. El equipo mantuvo regularidad. Ganó partidos ajustados. Aprendió a sufrir.
Somoza participó en encuentros clave. A veces desde el inicio. Otras veces saliendo desde el banquillo. Siempre con la misma actitud. Aprovechar el tiempo disponible.
Los vestuarios reflejaban un ambiente serio. Se hablaba poco y se trabajaba mucho. Ganar no era un objetivo lejano. Era una obligación diaria.
Ese año enseñó a Somoza algo fundamental. En el Real Madrid, el talento abre la puerta, pero la constancia la mantiene abierta.
Los partidos como local tenían un peso especial. Vestir la camiseta blanca imponía respeto al rival, pero también aumentaba la presión propia. Somoza aprendió a manejar esa carga. No se escondía. Pedía el balón cuando el equipo lo necesitaba.
En los encuentros fuera de casa, el contexto cambiaba. Campos más pequeños, público hostil y marcajes intensos. Allí entendió que competir también significaba adaptarse. Ajustó movimientos. Simplificó decisiones. Pensó primero en el colectivo.
Los entrenamientos entre semana marcaban diferencias. El cuerpo técnico analizaba cada gesto. La exigencia no bajaba tras una victoria. Tampoco subía tras una derrota. Todo seguía un método claro.
Somoza encontró en esa rutina un espacio para crecer. Mejoró su definición en espacios reducidos. Aprendió a temporizar. Ganó confianza sin necesidad de protagonismo.
El vestuario mezclaba talento y ambición. Muchos compañeros soñaban con llegar arriba. Pocos hablaban de ello. El trabajo diario ocupaba todas las conversaciones.
Al final de la temporada, el campeonato confirmó el camino. Para Somoza, aquel año no solo significó un título. Supuso entender qué exigía realmente el fútbol de alto nivel.
Juvenil C y la consolidación
La temporada 1996-1997 situó a FRANCISCO JAVIER SOMOZA BRAVO delantero Real Madrid en el Real Madrid Juvenil C, una etapa decisiva en su formación. El salto desde cadetes no solo se notaba en lo físico. También cambiaba la manera de competir y de entender el juego.
El cuerpo empezaba a igualarse entre futbolistas. La ventaja técnica ya no bastaba. Cada acción exigía concentración. Cada error se pagaba caro. Somoza asumió pronto ese escenario.
El equipo estaba dirigido por Lorenzo Antolínez Remesal, un entrenador que priorizaba el entendimiento colectivo. Pedía orden, paciencia y lectura táctica. No buscaba carreras sin sentido. Buscaba inteligencia.
En los entrenamientos, el balón circulaba rápido. Los ejercicios exigían precisión. Somoza se adaptó a jugar con menos espacio. Aprendió a decidir en uno o dos toques. Ese cambio marcó su evolución.
Como delantero, su rol no se limitaba al área. Debía participar en la presión inicial, ofrecer apoyos y facilitar la salida desde atrás. Ese trabajo no siempre se ve, pero sostiene al equipo.
Los partidos del campeonato del Grupo 1 fueron exigentes. Los rivales conocían el nivel del Real Madrid y ajustaban su planteamiento. Nadie regalaba nada.
Somoza ganó importancia con el paso de las jornadas. Aportó continuidad y equilibrio. No necesitaba anotar cada semana para sentirse útil. Entendía cuándo su trabajo estaba bien hecho.
El vestuario vivía con ambición contenida. Muchos compañeros soñaban con llegar lejos. Nadie lo decía en voz alta. El día a día mandaba.
El campeonato llegó como resultado de esa regularidad. No fue una explosión puntual. Fue una suma constante de pequeños detalles bien hechos.
Para Somoza, el Juvenil C significó algo más que otro título. Fue la confirmación de que podía competir en estructuras exigentes, manteniendo su identidad como futbolista.
La realidad del fútbol senior
La cesión al C.D. Móstoles en 1997-1998 cambió su forma de ver el fútbol. La Tercera División no perdona distracciones. Cada balón se disputa como si fuera el último.
Allí aprendió a jugar de espaldas, a soportar golpes y a decidir rápido. Fue una temporada clave para su madurez deportiva.
Real Madrid C, competir para crecer
La temporada 1998-1999 devolvió a FRANCISCO JAVIER SOMOZA BRAVO delantero Real Madrid al Real Madrid, esta vez para integrarse en el Real Madrid C. Ya no era fútbol formativo puro. La Tercera División marcaba un territorio distinto, donde el resultado empezaba a pesar tanto como la evolución individual.
El equipo estaba dirigido de nuevo por Juan José Martín-Delgado Muñiz, un técnico que conocía bien a Somoza. Sabía lo que podía darle. No esperaba fuegos artificiales. Esperaba fiabilidad.
Los entrenamientos combinaban intensidad y orden. El margen para el error se reducía. Cada sesión preparaba situaciones reales de partido. El cuerpo técnico insistía en la concentración constante.
Como delantero, Somoza entendió que su papel iba más allá del gol. En muchos encuentros debía fijar centrales experimentados, ganar tiempo y permitir la llegada de los mediocampistas. Ese trabajo silencioso resultaba clave.
La categoría exigía madurez. Los rivales acumulaban oficio. Sabían cortar el ritmo. Sabían provocar. Somoza aprendió a no caer en trampas emocionales.
El campeonato del Grupo 7 se construyó desde la regularidad. El Real Madrid C no fue el equipo más vistoso, pero sí el más constante. Supo competir en campos complicados y resolver partidos cerrados.
Somoza participó en esa dinámica con compromiso absoluto. Aceptó rotaciones. Respondió cuando le tocó iniciar. Sumó desde el banquillo cuando fue necesario.
El vestuario respiraba ambición controlada. Todos sabían que un buen año podía abrir puertas. Nadie confundía el objetivo colectivo con el personal.
El título tuvo un valor especial. Confirmó que Somoza podía rendir en fútbol senior bajo presión, manteniendo disciplina y sentido táctico.

1998-1999 REAL MADRID C (3ª), pretemporada
1ª Fila, FERNÁNDEZ GÓMEZ (Manuel Alberto Fernández Gómez), DANI RUIZ (Daniel Ruiz Martínezd), MENA (José María Mena García), TONI GARCÍA (José Antonio García Aparicio), GUSTAVO (Gustavo Montaña Acosta), FERNANDO (Fernando Miguel Fernández Escribano), POLO (Héctor Polo del Amo), HOYOS (Miguel Hoyos Franco)
2ª Fila, ROBLES (Félix Robles Ramos), FONSECA (Víctor Manuel García Fonseca), GÓMEZ (-), IVÁN (Iván García Ollero), ZAFRA (Conrado García Zafra), PARDO (Juan Manuel Pardo Moreno), Sr. José Luis San Martín Rey (preparador físico), Sr. xxxxxxxxxxx (directivo), Sr. Juan José Martín-Delgado Muñiz (entrenador), ROSCO (Carlos Rosco Mayoral), MARTÍN PULIDO (Rubén Martín Pulido Senderos), SESTELO (Sergio Sestelo Guijarro), CÉSAR (César González Navas), VILLAFÁFILA (Álvaro Villafáfila Cejuela), ROBERTO RODRÍGUEZ (Roberto Rodríguez Larrén)
3ª Fila, MUÑOZ (Javier Muñoz Casillas), ADRIÁN (Adrián Jaime De Pablo), BELTRÁN (Germán Beltrán Juárez), ZAHONERO (Raúl Zahonero Martín), SOMOZA (Francisco Javier Somoza Bravo), DIEGO (Diego Morona Puentes), MARIO (Mario Castro Lorente), CARLOS PANADERO (Carlos Panadero Cantalejo), SANTOS (Andrés Del Campo Santos), LEO (Juan Francisco Leo Bermejo).
GÓMEZ (U.D. San Sebastián de los Reyes), GUSTAVO Montaña Acosta (C.D. Las Rozas), a prueba, no se quedarón
Iván, García Ollero, Roberto Rodrîguez, Héctor Polo. SIGÜENZA (Javier Sigüenza Clemente)
El último escalón blanco
La temporada 1999-2000 llevó a FRANCISCO JAVIER SOMOZA BRAVO delantero Real Madrid al Real Madrid B, el filial que competía en Segunda División B. Aquí, el fútbol ya no era solo formación; cada partido contaba para puntos, clasificación y reputación. La exigencia se sentía en cada entrenamiento y en cada desplazamiento.
El técnico Francisco García Hernández gestionaba un grupo joven y competitivo. Buscaba equilibrio entre jugadores con proyección y otros que aportaban experiencia y constancia. Somoza se integró aportando madurez adquirida en años de cantera y cesiones.
Los entrenamientos eran exigentes, pero también estratégicos. Se simulaban situaciones de juego real. Cada sesión preparaba al equipo para resolver partidos difíciles. No había espacio para errores, y la concentración debía mantenerse todo el tiempo.
Su rol como delantero se volvió más táctico. A veces debía arrastrar centrales, otras generar espacios para los mediocampistas. Su trabajo silencioso sostenía el ataque del equipo y ayudaba a mantener equilibrio defensivo cuando el balón se perdía.
Los partidos eran más físicos y los rivales contaban con experiencia. Somoza tuvo que aprender a combinar fuerza y paciencia. Su capacidad para leer el juego y actuar en el momento justo se volvió crucial.
El filial terminó en quinta posición, un resultado respetable en una categoría tan exigente. No todos los jugadores alcanzan la Primera División, y Somoza entendió que su progreso no siempre se mide en goles o titulares.
El vestuario funcionaba como una comunidad organizada. Todos compartían la misma meta: competir con profesionalismo y mantener la identidad del Real Madrid. La presión era constante, pero también formativa.
Para Somoza, jugar en el Castilla significó aprender a ser un futbolista completo, a enfrentar la competitividad máxima de la cantera blanca y a entender que cada oportunidad debía aprovecharse con inteligencia y constancia.

1999-2000 REAL MADRID B, pretemporada
Arriba, NACHO RAMOS (Ignacio Ramos Jiménez), HERRERA (Pablo Herrera Lara), ALMANSA (Eduardo Almansa Carrascosa), OLIVER (Oliver Cuadrado Martín), MECA (José Manuel Meca García), BESORA (Héctor Besora Capell)
Fila intermedia, MANU (Antonio Manuel Sánchez Gómez), MEJÍ (Jonay Miguel Hernández Santos), DIEGO RANGEL (Diego José Rangel Monge), EPITIÉ (Juan Ramón Epitié Dyowe Roig), LEO (Juan Francisco Leo Bermejo), Sr. Agustín Herrerín Plaza (delegado), Sr. Francisco García Hernández (entrenador), Sr. Lorenzo Sanz Mancebo (Presidente del Real Madrid), Sr. Francisco Javier Miñano Espín (preparador físico), SESTELO (Sergio Sestelo Guijarro), CÉSAR (César González Navas), ZEFERINO (Zeferino Paulo Borges Soares), ROBLES (Félix Robles Ramos), NACHO PILO (Ignacio García Ibáñez)
Sentados, CHUPE (Francisco Salvador Elá), VILLA (Pablo Villanueva Fernández), SANTA ELENA (Miguel Ángel Santa Elena Aguado), BELTRÁN (Germán Beltrán Juárez), SOUSA (Francisco David Sousa Franquelo), FERNANDO (Fernando Miguel Fernández Escribano), ZAFRA (Conrado García Zafra), SOMOZA (Francisco Javier Somoza Bravo), SANTOS (Andrés Del Campo Santos)
Salir del Real Madrid
Dejar el Real Madrid fue una decisión madura. Somoza quería seguir compitiendo y sabía que el fútbol ofrece muchos caminos.
No hubo rencor. Solo continuidad.
Alcorcón y la estabilidad
Entre 2000 y 2002, defendió la camiseta de la A.D. Alcorcón en Segunda B. Encontró un entorno serio y competitivo.
Aportó trabajo, experiencia y regularidad. No necesitaba destacar para sentirse útil.
Una carrera construida paso a paso
Después llegaron nuevas etapas. Benidorm C.D., C.D. Ciempozuelos, A.D. Parla. La Tercera División marcaba el ritmo semanal.
Cada cambio implicaba adaptación. Nuevos compañeros, nuevas ciudades y el mismo objetivo. Seguir compitiendo.
El tramo final
Las últimas temporadas mezclaron categorías y clubes. C.D. Griñón, C.D. Illescas, C.D. Cobeja, C.D. Fortuna.
El cuerpo acumulaba kilómetros. La cabeza seguía entendiendo el juego.
Reflexión final
La carrera de FRANCISCO JAVIER SOMOZA BRAVO delantero Real Madrid no se mide en titulares, goles mediáticos ni contratos millonarios. Se mide en constancia, aprendizaje y resiliencia. Cada entrenamiento, cada partido en campos de Tercera o Segunda B, cada cambio de ciudad, formó su carácter y su manera de entender el fútbol.
Su historia demuestra que el verdadero valor del deporte no está solo en las estrellas, sino en quienes trabajan silenciosamente, con profesionalismo y pasión, temporada tras temporada. La entrega diaria, el respeto al rival y al compañero, y la capacidad de adaptarse son cualidades que sostienen todo el fútbol profesional.
Para cualquier jugador joven, su trayectoria es un ejemplo de perseverancia. No todos llegan a la élite, pero cada oportunidad, cada aprendizaje, cada paso cuenta. Aprender a competir, a levantarse después de un error y a mantener la constancia son lecciones que trascienden el campo.
En última instancia, la historia de Somoza invita a valorar lo que hay detrás de los focos. Su legado no está en los flashes, sino en la pasión que mantuvo viva, en la disciplina que aplicó y en el ejemplo que deja a generaciones de futbolistas que, como él, sueñan y trabajan día a día.
El fútbol es más que victorias visibles; es constancia, compromiso y amor al juego. Y en eso, Somoza sobresale como un verdadero referente silencioso.

1998-1999 REAL MADRID C (3ª)
1ª Fila, GARCÍA FONSECA (Víctor Manuel García Fonseca), CASILLAS (Iker Casillas Fernández), TONI GARCÍA (José Antonio García Aparicio), HOYOS (Miguel Hoyos Franco)
2ª Fila, VILLAFÁFILA (Álvaro Villafáfila Cejuela), FERNÁNDEZ GÓMEZ (Manuel Alberto Fernández Gómez), PARDO (Juan Manuel Pardo Moreno), Sr. Ángel Vilda Serrano (Preparador Físico), Sr. Juan José Martín-Delgado Muñiz (Entrenador), Sr. José Luis San Martín Rey (Preparador Físico ), Sr. Jesús Sánchez Llorente (A.T.S.), Sr. José Galán Vicente (Delegado), SESTELO (Sergio Sestelo Guijarro), MARTÍN PULIDO (Rubén Martín Pulido Senderos), DANI RUIZ (Daniel Ruiz Martínez)
3ª Fila, CÉSAR (César González Navas), ADRIÁN (Adrián Jaime De Pablo), SANTOS (Andrés Del Campo Santos), ZAHONERO (Raúl Zahonero Martín), LEO (Juan Francisco Leo Bermejo), BELTRÁN (Germán Beltrán Juárez), MENA (José María Mena García), SOMOZA (Francisco Javier Somoza Bravo), GARCÍA ZAFRA (Conrado García Zafra), ROBLES (Félix Robles Ramos), FERNANDO (Fernando Miguel Fernández Escribano).

15/11/1998, Madrid (Ciudad Deportiva), LIGA, 3ª DIVISIÓN – GRUPO 7, JORNADA 12ª, REAL MADRID C.F. «C» – CDA NAVALCARNERO
De pie, DANI RUIZ (Daniel Ruiz Martínez), CASILLAS (Iker Casillas Fernández), CÉSAR (César González Navas), SESTELO (Sergio Sestelo Guijarro), MENA (José María Mena García), ZAFRA (Conrado García Zafra)
Agachados, FERNANDO (Fernando Miguel Fernández Escribano), ROBLES (Félix Robles Ramos), SANTOS (Andrés Del Campo Santos), LEO (Juan Francisco Leo Bermejo), SOMOZA (Francisco Javier Somoza Bravo).

30/05/1999, Madrid (Ciudad Deportiva), LIGA, 3ª DIVISIÓN – PROMOCIÓN G A-1, JORNADA 1ª, REAL MADRID C.F. «C» – NAVIA C.F.
Arriba, FERNANDO (Fernando Miguel Fernández Escribano), ROBLES (Félix Robles Ramos), SESTELO (Sergio Sestelo Guijarro), CÉSAR (César González Navas), CASILLAS (Iker Casillas Fernández), DANI RUIZ (Daniel Ruiz Martínez)
Abajo: SOUSA (Francisco David Sousa Franquelo), PARDO (Juan Manuel Pardo Moreno), BELTRÁN (Germán Beltrán Juárez), SOMOZA (Francisco Javier Somoza Bravo), SANTOS (Andrés Del Campo Santos).

1999-2000 REAL MADRID B (2ª División B)
Arriba, RANGEL (Diego José Rangel Monge), MEJÍ (Jonay Miguel Hernández Santos), CASILLAS (Iker Casillas Fernández), ALMANSA (Eduardo Almansa Carrascosa), OLIVER (Oliver Cuadrado Martín), MECA (José Manuel Meca García), ROBLES (Félix Robles Ramos)
Fila intermedia, VILLA (Pablo Villanueva Fernández), MANU (Antonio Manuel Sánchez Gómez), HERRERA (Pablo Herrera Lara), CÉSAR (César González Navas), Sr. Vicente Díaz Calderón (delegado), Sr. José Luis San Martín Rey (preparador físico), Sr. Francisco García Hernández (entrenador), Sr. Dani Martínez Oyamburu (A.T.S.), NACHO RAMOS (Ignacio Ramos Jiménez), SESTELO (Sergio Sestelo Guijarro), ZÁRATE (Rolando David Zárate), NACHO PILO (Ignacio García Ibáñez)
Sentados, DAVID SÁNCHEZ (David Sánchez Parrilla), ZAFRA (Conrado García Zafra), SOMOZA (Francisco Javier Somoza Bravo), SANTOS (Andrés Del Campo Santos), BELTRÁN (Germán Beltrán Juárez), LEO (Juan Francisco Leo Bermejo), SOUSA (Francisco David Sousa Franquelo), RIVERA (Carlos Rivera Ruiz), SANTA ELENA (Miguel Ángel Santa Elena Aguado), EPITIÉ (Juan Ramón Epitié Dyowe Roig), FERNANDO (Fernando Miguel Fernández Escribano).


