Infantil B 1975-76: firmeza y aprendizaje en la cantera blanca
Un bloque en pleno crecimiento formativo
La temporada 1975-76 del INFANTIL B 1975 cantera Real Madrid ofreció un ejemplo nítido de cómo se construye el talento desde los primeros niveles de formación. Bajo la dirección de Francisco Arjona Sánchez, este grupo se consolidó como parte clave en el engranaje del fútbol base madridista.
El equipo no participaba solo por competir, sino para cimentar los fundamentos del juego. Cada entrenamiento se enfocaba en inculcar técnica individual, nociones tácticas y espíritu colectivo. En esta categoría se comenzaban a observar los primeros gestos que definían la identidad futbolística del club. Los niños trabajaban bajo una metodología que priorizaba la comprensión del juego, el respeto por el balón y la solidaridad dentro del campo.
El entrenador promovía un entorno de aprendizaje en el que el esfuerzo y la constancia eran tan importantes como los goles o las victorias. A lo largo del curso, los jugadores fueron desarrollando capacidades esenciales que servirían de base para las etapas superiores.
Un equipo equilibrado en todas sus líneas
El Infantil B 1975-76 contó con una plantilla amplia y bien estructurada, con jugadores comprometidos con la filosofía del club. El cuerpo técnico valoraba no solo las condiciones futbolísticas, sino también la actitud, la atención en los entrenamientos y el respeto entre compañeros. La estructura de la plantilla se organizaba de forma ordenada, y cada línea tenía funciones específicas dentro del sistema de juego.
Porteros:
Román Cambronero Pedreira, Lahoz, Rovirola
Estos tres guardametas asumieron el reto de defender el arco del equipo en una categoría donde se producía una evolución técnica constante. Aprendían a colocarse correctamente, mejorar los reflejos y ser el primer paso de la salida del balón.
Defensas:
Javier Castro Quintana, García Gil, Andrés Gómez Gómez, José Luis Mármol Maroto, Luis Roldán Ceballos
Los zagueros del Infantil B eran responsables de mantener la solidez defensiva. A través de un trabajo coordinado, mejoraban su capacidad de anticipación, marcaje y salida con balón. Se insistía en la lectura del juego y en la capacidad de tomar decisiones bajo presión.
Centrocampistas:
José Ramón Alonso García, Crespo, Antonio Gilabert Sánchez, Emilio San Emeterio Martín
Los medios eran el núcleo del equipo. Encargados de distribuir el juego, recuperar balones y enlazar con el ataque, estos jugadores desarrollaban inteligencia táctica y visión. Su papel era esencial para mantener el equilibrio entre líneas.
Delanteros:
Juan Carlos Arribas Benito, Díaz, Miguel A. Clemente Berrocal, José Luis Fraile Quinzaños, Antonio Lorenzo Pato, Arturo Alonso Martínez, José Ramón Mendieta López, Precioso, Arturo Rodríguez Martín, Rafael Medel Sieteiglesias
El grupo ofensivo aportaba dinamismo y movilidad. Cada delantero recibía formación individualizada para perfeccionar el desmarque, el golpeo, el control orientado y la finalización en diferentes situaciones de juego. Se trataba de formar delanteros completos, no solo goleadores.
Todos los jugadores entendían que el proceso formativo era colectivo. Las decisiones se tomaban pensando en el grupo, fomentando la generosidad y la comunicación como herramientas de mejora continua.
Conclusión: cimientos para una estructura ganadora
La temporada del INFANTIL B 1975 cantera Real Madrid dejó claro que el éxito del Real Madrid se construye desde la base. Esta plantilla representó un ciclo de formación donde cada jugador interiorizó los valores del club: compromiso, humildad, responsabilidad y pasión por el fútbol.
Aunque no todos los futbolistas continuaron en niveles superiores, su paso por esta categoría formó parte de una etapa fundamental en su desarrollo. El Infantil B 1975-76 es un ejemplo más del impacto silencioso pero profundo de la cantera blanca. Su trabajo contribuyó a consolidar un modelo formativo que ha dado frutos durante décadas.

1975-1976 Real Madrid Infantil B
De pie, CASTRO (3), ROLDAN (6),
Agachado, MENDIETA (7)

