Raíces en Santa Cruz de Tenerife
El 3 de abril de 1954 nació en Santa Cruz de Tenerife el centrocampista JOSÉ CARLOS RUIZ ARMAS Centrocampista Real Madrid, conocido futbolísticamente como Armas. Creció en tierras canarias mostrando desde la niñez un toque depurado y una gran inteligencia con la pelota.
Inició su trayectoria en las categorías formativas defendiendo los colores de la U.D. Icodense en categoría Infantil. Su calidad técnica le llevó posteriormente a enrolarse en las filas del conjunto Infantil de Amistad.
Ya en edad juvenil continuó su desarrollo en el Juvenil Arena, exhibiendo una notable visión de juego. Regresó más tarde a la disciplina de la U.D. Icodense para culminar su etapa juvenil en el fútbol canario.
Su precisión en el pase corto y su elegancia organizativa llamaron la atención de los ojeadores del Real Madrid C.F.. La entidad merengue formalizó su incorporación para pulir su talento en la capital peninsular.
El fogueo en el fútbol castellano con el Atlético Valdemoro C.F. (1972-1974)
Para facilitar su adaptación al fútbol peninsular, el club blanco acordó su cesión al Atlético Valdemoro C.F. en la temporada 1972-1973. Compitió en Primera Regional Castellana, midiéndose a centrocampistas veteranos sobre terrenos de tierra de gran dureza física.
El futbolista tinerfeño superó la aspereza ambiental mediante una rápida circulación del esférico y excelentes apoyos tácticos. Su rendimiento facilitó la progresión colectiva de la plantilla del Valdemoro a lo largo de aquel ejercicio inicial.
Durante la campaña 1973-1974 compitió a préstamo en la Primera Preferente Castellana con el Atlético Valdemoro C.F. ante rivales muy fuertes. Paralelamente defendió la camiseta del Chamartín C.F. en la Segunda Regional Castellana para acumular minutos de juego.
José Carlos Ruiz Armas ratificó una madurez creciente, gobernando la línea medular con serenidad y criterio asociativo. Concluyó aquel bienio de formación plenamente aclimatado a los rigores competitivos de la federación madrileña.
La batalla nacional en La Mina con el C.D. Carabanchel (1975-1977)
En el verano de 1975 la entidad merengue formalizó su cesión al histórico C.D. Carabanchel para competir en Tercera División. Durante la temporada 1975-1976 conoció la máxima exigencia del fútbol nacional semiprofesional sobre el césped de La Mina.
José Carlos Ruiz Armas se ganó el puesto titular en la medular gracias a su capacidad de recuperación y entrega. Disputó balones divididos con valentía y oxigenó la posesión frente a defensas muy contundentes de toda España.
Revalidó su condición de pieza indispensable en el C.D. Carabanchel a lo largo del ejercicio 1976-1977 en Tercera División. En aquel segundo curso en el C.D. Carabanchel demostró una enorme jerarquía, liderando las transiciones del conjunto blanquinegro.
Los seguidores de La Mina valoraron su honradez profesional y su generoso desgaste solidario en cada jornada liguera. Cerró su ciclo en Carabanchel consolidado como un mediocentro fiable, solvente y tácticamente intachable.
La última etapa competitiva a préstamo en el C.D. Asland (1977-1978)
Para la temporada 1977-1978 el centrocampista canario recaló en el C.D. Asland en calidad de cedido. Compitió en la Primera Regional Castellana, aportando toda la veteranía acumulada durante sus años previos en Tercera División.
Armas actuó como referente para sus compañeros, serenando las posesiones en los tramos calientes de los partidos. Distribuyó el juego con precisión milimétrica y sostuvo el equilibrio defensivo con impecable colocación sobre el terreno.
Aportó compromiso y rectitud en cada compromiso dominical, dignificando el escudo del club industrial en los escenarios más difíciles. Al concluir aquella temporada liguera decidió poner fin a su ciclo federado en activo.
La vida después de las botas: Valores forjados en el césped y recuerdo imborrable
Al terminar su vinculación con el C.D. Asland, JOSÉ CARLOS RUIZ ARMAS Centrocampista Real Madrid cerró su trayectoria competitiva en el fútbol peninsular. Inició una nueva faceta vital alejada de la concentración dominical y de la rutina de los entrenamientos oficiales.
Trasladó la templanza, la disciplina y el sentido del deber forjados sobre los campos hacia su actividad cotidiana. Supo aplicar en su día a día los principios de generosidad y compañerismo aprendidos durante su carrera deportiva.
Guardó con gran afecto sus inicios formativos en su Tenerife natal con la U.D. Icodense, Amistad y el Juvenil Arena. Asimismo, rememoró con gratitud su paso por la factoría blanca con Ricardo Peinado Martínez y sus tardes de Tercera División en La Mina con el C.D. Carabanchel.
Su recuerdo perdura entre los aficionados que disfrutaron de su elegancia con el balón y su intachable entrega colectiva. Encarnó con dignidad la estirpe del futbolista canario que triunfó desde la humildad, el respeto y la devoción por el juego limpio.