Juan José Maqueda: un centrocampista forjado en la cantera del Real Madrid
El origen en Madrid
JUAN JOSÉ MAQUEDA SÁNCHEZ centrocampista Real Madrid, nació el 23 de enero de 1969 en Madrid, y desde muy pronto quedó unido a una generación de futbolistas que crecieron con la idea de que entrar en la cantera del Real Madrid no era solo una oportunidad deportiva, sino una forma de educación constante, exigente y silenciosa, donde cada entrenamiento, cada corrección y cada partido servían para moldear no solo a un jugador, sino también a una personalidad capaz de soportar la presión de un club que nunca entendía el crecimiento sin responsabilidad. En su caso, el camino comenzó antes de que el nombre de Maqueda apareciera en los equipos más visibles de la estructura blanca, porque ya en la temporada 1979-1980 participó en el Torneo Social del Real Madrid con el equipo de Del Bosque, una primera aproximación a un entorno donde la técnica, la inteligencia y la disciplina formaban parte del mismo lenguaje.
Aquel primer contacto no tuvo nada de grandilocuente, pero sí de revelador, porque en los torneos sociales y en las competiciones de base se empieza a ver el tipo de jugador que puede crecer de verdad, y Maqueda mostraba ya una naturalidad especial para el centro del campo, una facilidad para ofrecerse, recibir y dar continuidad al juego sin perder el orden ni la serenidad. El fútbol de cantera no se mide solo por goles o titulares, sino por la capacidad de aprender cada semana, de asimilar la corrección del entrenador y de adaptarse a una idea colectiva, y en ese terreno el madrileño fue construyendo una base sólida que más tarde le permitiría atravesar cada escalón de la estructura del club sin desdibujarse.
El aprendizaje del juego
En la temporada 1980-1981, JUAN JOSÉ MAQUEDA SÁNCHEZ centrocampista Real Madrid pasó al Castilla Alevín, un espacio de aprendizaje donde el club insistía en los fundamentos más elementales, porque un centrocampista debe aprender muy pronto a mirar antes de recibir, a orientar el cuerpo, a entender dónde está el compañero libre y a comprender que el pase correcto vale tanto como una acción vistosa. Para un chico de su edad, entrar en la dinámica de un equipo con la camiseta blanca significaba asumir que el talento por sí solo no bastaba, y que la regularidad en el esfuerzo era la verdadera llave para seguir avanzando.

1980-1981 Castilla Alevín (reforzado)
31/05/1981, Stade Mezzavia (Ajaccio, Cose, France), Real Madrid Alevines (combinado del Real Madrid Alevín y Castilla Alevín, I Torneo Internacional de Ajaccio, CAMPEONES frente al F.C. INTERNAZIONALE (Italia)
Arriba, Jesús Osma (A.T.S.), José Ramón Pérez González (delegado) (A.T.S.), Casimiro Escudero Canuto (entrenador del Castilla Alevín), SAN JUAN (-), MENDIONDO (Javi Mendiondo), MANOLO DÍAZ (José Manuel Díaz Fernández), RIESGO (Roberto Riesgo *****), VILLALBA (Carlos Rodríguez Villalba), RODRIGO (Miguel A. Rodrigo), ARTIEDA (Víctor Artieda Montorio), José Ramón Pérez González (delegado)
Abajo, DIEZMA (José Luis Diezma Izquierdo), DÍAZ-PAVÓN (Mario Díaz-Pavón Mesón), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), x, ALONSO (Javier Esteban Alonso Martínez), FERNÁNDEZ CUÑARRO (Óscar Fernández Cuñarro), SASTRE (Carlos Sastre Varela), TEJEDOR (Álvaro Tejedor Medrano), OLIVARES (Pablo Olivares León)
El año siguiente, en 1981-1982, se incorporó al Real Madrid Alevín, y el equipo terminó campeón, lo que le permitió vivir una de las primeras alegrías competitivas de su etapa formativa. En el contexto de la cantera blanca, ganar tenía un valor muy concreto, porque no se trataba de acumular trofeos a cualquier precio, sino de aprender a competir con rigor, con orden y con la convicción de que la victoria nace de la suma de pequeños gestos bien ejecutados. Maqueda fue asimilando esa lógica desde joven, y su manera de entender el juego se fue volviendo más completa, más atenta a la circulación de balón y más conectada con la idea de equipo.

1981-1982 Real Madrid Alevín (Campeonato Regional)
De pie, Sr. Julián Salgado Gómez (delegado), MENDIETA (-), ATIENZA (-), PEDRO (-), DÍAZ (Mario Díaz-Pavón Mesón), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), DÍAZ FERNÁNDEZ (José Manuel Díaz Fernández), DIEZMA (José Luis Diezma Izquierdo)
Agachados, FERNÁNDEZ CUÑARRO (Óscar Fernández Cuñarro), SASTRE (Carlos Sastre Varela), MESAS (José Jesús Mesas Puerta), GONZÁLEZ (-), REGALIZA (-), TEJEDOR (Álvaro Tejedor Medrano), GUZMÁN (Alfonso Guzmán del Hierro).
La consolidación infantil
En 1982-1983, el centrocampista jugó en el Real Madrid Infantil B, dentro del Grupo 1, y el equipo volvió a proclamarse campeón. Ese dato es importante porque indica que su crecimiento no fue episódico, sino sostenido, y que el club encontraba en él una pieza fiable para un equipo que debía rendir y, al mismo tiempo, seguir formando. En esas edades, la posición de centrocampista exige mucho más que técnica: exige inteligencia, capacidad para ayudar en la presión, sentido de la posición y una voluntad constante de hacer jugar al equipo, incluso cuando el partido se vuelve incómodo o el ritmo se rompe.

1982-1983 Real Madrid Infantil B (2ª Regional)
Arriba, Sr. Rafael López Alonso (entrenador), ABAD(-),ATIENZA(-), MANOLODÍAZ (José Manuel Díaz Fernández), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), DÍAZ-PAVÓN (Mario Díaz-Pavón Mesón), GÁLVEZ (Rafael Sánchez Gálvez), GUZMÁN (Alfonso Guzmán del Hierro), BLANCO (Óscar Blanco de la Pinta), MARTÍN(-), BERROCAL (José Berrocal Rodríguez), DÍAZ M.(Manuel Díaz Morales)
Abajo, ARROYO(-), VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler), RETUERTA (Alberto Retuerta), ALONSO(-), MENDIONDO(-), GUTIÉRREZ (Jesús Enrique Gutiérrez Mayor), SASTRE (Carlos Sastre Varela), MESAS (José Jesús Mesas Puerta), TEJEDOR (Álvaro Tejedor Medrano), MORCILLO(Julio Morcillo González).
La temporada 1983-1984 lo llevó al Real Madrid Infantil A, una categoría donde el juego ya se hace más físico y donde los rivales presionan con mayor intensidad, obligando a cada futbolista a madurar de manera acelerada. Allí, Maqueda siguió afinando su perfil de jugador equilibrado, aquel que no necesita llamar la atención para ser útil, y que entiende que en un centro del campo bien armado la suma de esfuerzos invisibles pesa más que cualquier gesto aislado.

De pie, FREIRE (Joaquín Sánchez Freire), OLIVARES (Pablo Olivares León), LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), CASCUDO (Juan Domingo Cascudo García), MORENO (Jesús García Moreno), MANOLO DÍAZ (José Manuel Díaz Fernández), BLÁZQUEZ (Julio Blázquez Velázquez de Castro), ARTIEDA (Víctor Artieda Montorio)
Agachados, FREDY (José Alfredo Díez Abejón), GUADALIX (Alberto Guadalix López), IBÁÑEZ (Juan Carlos Ibáñez García), ALONSO (Javier Esteban Alonso Martínez), DÍAZ-PAVÓN (Mario Díaz-Pavón Mesón), FERNÁNDEZ MORENO (Santiago Fernández Moreno), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez)
El salto al fútbol juvenil – El Real Madrid Juvenil B (1984-1985)
La temporada 1984-1985 representó para JUAN JOSÉ MAQUEDA SÁNCHEZ centrocampista Real Madrid, un punto de inflexión decisivo en su recorrido por la cantera del Real Madrid, porque su incorporación al Real Madrid Juvenil B, junto con apariciones en el Castilla Juvenil A, lo situó en una fase donde el fútbol dejó de ser un juego de aprendizaje elemental para convertirse en una auténtica competición que exigía cuerpo, inteligencia táctica y una madurez emocional impropia de sus apenas quince años, ya que en el entorno juvenil los entrenadores empezaban a medir no solo la calidad técnica del centrocampista, sino su capacidad para influir en el partido desde la banda o el interior, para leer las transiciones rápidas del rival y para mantener el equilibrio del equipo cuando el encuentro se volvía más físico y menos predecible.

1984-1985 Castilla Juvenil A (Liga Nacional de Juveniles), 02/12/1984, Elche (Campo del Kelme C.F.), LIGA, Jornada 12ª, vs KELME C.F
De pie, PÉREZ HURTADO (Luis Pérez Hurtado), PERAILE (José Antonio Peraile Tinaut), COBALLES (Juan Manuel Coballes Martínez), TOMÁS (Tomás García Sánchez), ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez), FREIRE (Joaquín Sánchez Freire)
Agachados, MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), ARAGÓN (Santiago Aragón Martínez), CASCUDO (Juan Domingo Cascudo García), ALONSO (Javier Esteban Alonso Martínez), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz).
En el Real Madrid Juvenil B, Maqueda encontró un vestuario donde la competencia interna alcanzaba niveles muy elevados, porque todos los jugadores de esa categoría sabían que el siguiente paso podía ser el Juvenil A o incluso una convocatoria con el Castilla, y eso generaba una dinámica de exigencia constante que obligaba al joven madrileño a destacar no con acciones espectaculares, sino con una regularidad impecable en la recuperación del balón, en la distribución precisa hacia las bandas y en la cobertura de los carriles interiores cuando los laterales subían al ataque, de modo que su rol como pivote de banda se fue perfilando con naturalidad, mostrando una comprensión del espacio que sorprendía a los técnicos acostumbrados a ver más instinto que cálculo en futbolistas de esa edad.
Los entrenamientos del Juvenil B adquirieron una intensidad nueva, con sesiones tácticas que simulaban situaciones de partido real, ejercicios de presión alta tras pérdida y rondos ampliados donde Maqueda debía pensar dos pasos por delante para encontrar la línea de pase correcta, porque el Real Madrid ya en esa época insistía en formar centrocampistas que no solo recuperaran, sino que iniciaran el juego con criterio, conectando el bloque defensivo con los extremos y los mediapuntas, y en ese sentido el jugador nacido en Madrid empezó a ganar confianza para recibir de espaldas, girar con rapidez y lanzar diagonales que rompían las primeras líneas rivales, una habilidad que diferenciaba a los canteranos más prometedores de aquellos que solo destacaban por físico o velocidad.
El calendario competitivo del Juvenil B lo enfrentó a rivales de canteras potentes como el Atlético de Madrid, el Barcelona o equipos regionales con jugadores ya muy rodados, y en esos duelos Maqueda aprendió a manejar la tensión de los partidos igualados, donde un error en el centro del campo podía significar un gol en contra y donde su capacidad para calmar el juego con pases cortos y seguros se convertía en un activo fundamental para el equipo, porque mientras algunos compañeros buscaban el riesgo innecesario, él optaba por la solución práctica, manteniendo la posesión y obligando al adversario a reorganizarse sin perder la estructura.
Esa temporada también coincidió con el trabajo del entrenador Casimiro Escudero Canuto, cuya influencia se extendía desde etapas anteriores y que seguía vigilando de cerca la evolución de jugadores como Maqueda, corrigiendo su postura en la presión, ajustando su posición entre líneas y recordándole constantemente que un buen interior debe ser tan efectivo defendiendo como atacando, porque en el Real Madrid nadie avanzaba solo por brillar en una fase del juego, sino por aportar equilibrio en las dos áreas del campo. Bajo esa tutela, el centrocampista perfeccionó su capacidad para interceptar pases en zonas intermedias, para anticiparse a los movimientos de los extremos rivales y para ofrecer siempre una opción de pase segura al lateral o al pivote defensivo, convirtiéndose en el tipo de jugador que hace funcionar un bloque juvenil sin necesidad de ser el protagonista absoluto.
La doble presencia en el Castilla Juvenil A durante ese mismo curso añadió otra capa de complejidad a su desarrollo, porque alternar equipos implicaba adaptarse a ritmos distintos, a compañeros diferentes y a entrenadores con enfoques tácticos variados, pero Maqueda navegó esa transición con una serenidad que impresionaba a quienes lo observaban, ya que cambiaba de grupo sin perder su esencia de jugador ordenado, lúcido y siempre dispuesto a correr los metros necesarios para mantener la cohesión del equipo. En el Castilla Juvenil A, donde la exigencia física era mayor, empezó a fortalecer su capacidad para disputar balones divididos en zonas de riesgo, para salir jugando bajo marcaje estrecho y para contribuir a las segundas olas de ataque cuando el primer delantero quedaba neutralizado, mostrando una versatilidad que lo posicionaba como candidato natural para el siguiente escalón.
Los fines de semana se convirtieron en auténticos exámenes prácticos, donde Maqueda debía demostrar que su visión de juego resistía la fatiga, que sus decisiones mantenían la precisión bajo presión y que su compromiso con el colectivo superaba cualquier tentación individual, porque en el fútbol juvenil del Real Madrid los entrenadores no buscaban solo talento puro, sino carácter, y en ese sentido el madrileño respondía con una actitud profesional que lo diferenciaba de muchos coetáneos más dotados técnicamente pero menos constantes en el esfuerzo.
Esa campaña en el Juvenil B y el Castilla Juvenil A sirvió para consolidar su reputación interna como un centrocampista de presente y futuro, porque mientras otros jugadores destacaban por regates espectaculares o disparos lejanos, Maqueda se ganaba el respeto por su inteligencia posicional, por su capacidad para leer el desarrollo de la jugada antes de que ocurriera y por esa cualidad tan madridista de hacer lo difícil parecer sencillo, de transformar complejidades tácticas en secuencias fluidas que permitían al equipo avanzar sin sobresaltos ni riesgos innecesarios.
Al finalizar la temporada 1984-1985, el cuerpo técnico del club tenía claro que Juan José Maqueda Sánchez pertenecía a esa minoría de canteranos capaces de dar el salto al Real Madrid Juvenil A, porque su evolución no se medía solo por resultados deportivos, sino por la solidez de una mentalidad que entendía el fútbol como un arte colectivo donde el centro del campo era el eje del equilibrio, el lugar donde se construían las victorias con paciencia, criterio y una entrega silenciosa que, con el tiempo, lo llevaría a competir en los estadios más grandes de España y del mundo.
El Real Madrid Juvenil A – La cima de la formación (1985-1987)
La temporada 1985-1986 colocó a JUAN JOSÉ MAQUEDA SÁNCHEZ centrocampista Real Madrid en el corazón del Real Madrid Juvenil A, equipo encuadrado en el Grupo 1 que terminó campeón, y esa etapa se convirtió en el verdadero escaparate de su madurez como centrocampista dentro de la cantera del Real Madrid, porque ya no bastaba con mostrar destellos individuales ni con sobrevivir a la exigencia física del fútbol juvenil, sino que ahora debía liderar desde el centro del campo, interpretar las necesidades del colectivo en tiempo real y demostrar que su visión de juego resistía la presión de partidos decisivos donde cada posesión perdida podía significar la diferencia entre el título y el olvido inmediato.
En el Real Madrid Juvenil A, Maqueda asumió un rol más protagónico que en etapas anteriores, porque los técnicos del club esperaban de él no solo recuperaciones limpias y pases seguros, sino también la capacidad para acelerar el ritmo cuando el equipo necesitaba romper defensas cerradas, para frenar contraataques rivales con colocación precisa y para conectar las líneas medias con los extremos mediante diagonales rápidas que abrieran el campo, de modo que su presencia en el once inicial reflejaba la confianza absoluta del cuerpo técnico en un futbolista que, con dieciséis años, ya entendía el fútbol como un sistema interconectado donde el interior derecho o izquierdo no actuaba solo, sino como bisagra entre defensa y ataque.
Los entrenamientos diarios en la Ciudad Deportiva adquirieron una dimensión nueva, con sesiones tácticas que recreaban situaciones de superioridad numérica en el centro del campo, ejercicios de posesión bajo marcaje mixto y partidos reducidos donde Maqueda debía organizar la presión alta del equipo, decidir cuándo soltar el balón largo hacia los puntas o cuándo construir pacientemente desde atrás, porque el Real Madrid formaba a sus juveniles con la misma filosofía que aplicaba al primer equipo, insistiendo en que un buen mediocampista debe ser tan efectivo en la pausa como en la verticalidad, y en ese sentido el madrileño perfeccionó su giro en espacio corto, su pase filtrado entre líneas y su capacidad para leer los desmarques de los compañeros antes de que estos ocurrieran.
El calendario competitivo del Grupo 1 enfrentó al Juvenil A a los mejores talentos juveniles de España, con duelos directos contra canteras como la del Barcelona, el Atlético de Madrid o el Athletic Club, y en esos encuentros de alta intensidad Maqueda emergió como el pulmón del equipo, cubriendo los carriles interiores cuando los laterales subían, interceptando balones en zonas de tres cuartos y distribuyendo con una precisión quirúrgica que permitía al Real Madrid mantener el control del partido incluso en situaciones de inferioridad numérica temporal. Su inteligencia posicional evitaba que el equipo quedara expuesto en transiciones, y su voz en el campo serena pero firme guiaba a los centrales y a los extremos, convirtiéndolo en una extensión del banquillo técnico sobre el césped verde.
Esa campaña culminó con el título de campeones, pero el verdadero valor radicó en cómo Maqueda contribuyó a esa conquista, no con goles espectaculares ni asistencias de portada, sino con una regularidad impecable que sostuvo al equipo en las jornadas más duras, donde la fatiga acumulada ponía a prueba la concentración mental y donde su capacidad para mantener la calma en medio del caos táctico marcaba la diferencia entre un buen juvenil y un futuro profesional. Los entrenadores destacaban su ética de trabajo incansable, su disposición para recuperar balones sucios y su instinto para aparecer en segunda línea cuando el ataque necesitaba refuerzos, cualidades que lo posicionaban ya como un candidato natural para dar el salto definitivo al Castilla C.F..
La temporada siguiente, 1986-1987, Maqueda repitió en el Real Madrid Juvenil A, que defendió el título en el Grupo 1 y volvió a proclamarse campeón, consolidando una racha de éxitos que hablaba de la solidez generacional de aquella promoción de la cantera blanca. En este segundo año, su rol evolucionó hacia una mayor responsabilidad creativa, porque ahora no solo organizaba el juego desde posiciones retrasadas, sino que también asumía tareas de enlace directo con los delanteros, lanzando pases en profundidad que explotaban los espacios detrás de las defensas rivales y participando en paredes rápidas que desarmaban líneas defensivas compactas.
Esa doble campaña en el Juvenil A coincidió con el inicio de sus convocatorias para el Castilla C.F. (2ª), que terminó en el puesto 17, y esa alternancia entre juveniles y filial adulto representó el rito de paso definitivo para cualquier canterano ambicioso, porque obligaba a Juan José Maqueda a cambiar de chip cada fin de semana, pasando de liderar un equipo ganador y cohesionado a competir en una Segunda División implacable donde los errores juveniles se castigaban con goles profesionales y donde el centro del campo exigía una intensidad física que pocos futbolistas de diecisiete años podían sostener.
En los partidos juveniles, brillaba como el cerebro organizador, dictando el tempo del encuentro con pases progresivos y recuperaciones oportunas; en el Castilla, aprendía a sobrevivir en un entorno de mayor rudeza, donde los mediocentros rivales no regalaban un metro de espacio y donde su visión de juego debía adaptarse a compañeros más directos y a un objetivo colectivo centrado en la permanencia más que en la gloria. Esa dualidad forjó su carácter, porque ningún centrocampista progresa sin aprender a manejar contextos opuestos, y Maqueda navegó esa transición con una madurez que impresionaba a los responsables de la cantera, quienes veían en él no solo a un jugador técnico, sino a un profesional en ciernes.
La convivencia con compañeros como futuros nombres destacados del fútbol base madridista reforzó su sentido del equipo, porque en el Juvenil A todos competían por minutos pero también se complementaban en el campo, y Maqueda actuaba como el nexo que unía las bandas con el eje central, facilitando triangulaciones rápidas, cubriendo retrocesos defensivos y celebrando cada gol como si fuera suyo propio. Su liderazgo no era estridente ni basado en gritos, sino en acciones concretas: un tackle limpio que encendía al público juvenil, un cambio de orientación que abría el campo o un toque de primera que aceleraba la jugada, gestos que definían a un interior completo, versátil y listo para la élite.
Al cierre de la temporada 1986-1987, el Real Madrid Juvenil A había logrado el doblete de títulos consecutivos gracias en buena parte a la constancia de jugadores como Maqueda, cuya evolución de alevín prometedor a juvenil consolidado resumía el método perfecto de la cantera blanca: progresión lógica, exigencia creciente y formación integral que preparaba no solo las piernas, sino también la cabeza para los retos del fútbol profesional que aguardaban justo al otro lado de la frontera juvenil.

Real Madrid Juvenil A
De pie, MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), CAÑIZARES (José Santiago Cañizares Ruiz), PAULET (Luis Paulet Sánchez), LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), FERNÁNDEZ CUESTA (Pedro Fernández Cuesta), ARAGÓN (Santiago Aragón Martínez)
Agachados, MARTÍN CRIADO (José Miguel Martín Criado), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), SASTRE (Carlos Sastre Varela), VALLEJO (Víctor Manuel Vallejo Cano), VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler).
El Castilla C.F. – La universidad del fútbol profesional (1986-1988)
La temporada 1986-1987 marcó el verdadero bautismo de fuego para JUAN JOSÉ MAQUEDA SÁNCHEZ centrocampista Real Madrid en el Castilla C.F. (2ª División), donde el equipo terminó en el puesto 17, un resultado que reflejaba la crudeza de una categoría plagada de clubes históricos luchando por sobrevivir y donde el filial delReal Madrid no era visto como un equipo intocable, sino como presa codiciada por rivales que olían sangre en cada encuentro, obligando al joven centrocampista de apenas diecisiete años a comprender de golpe que el fútbol profesional adulto no perdonaba errores juveniles ni aceptaba excusas de formación, porque cada balón perdido en tres cuartos de campo podía convertirse en gol en contra y cada partido fuera de casa era una batalla física y psicológica que exigía resistir más allá de lo que los entrenamientos en la Ciudad Deportiva habían preparado hasta ese momento.
En el Castilla, Maqueda dejó atrás el protagonismo relativo del Juvenil A para asumir un rol de trabajador incansable en un mediocampo donde convivía con compañeros más veteranos y donde la prioridad no era brillar individualmente, sino sostener al equipo en una lucha semanal por la permanencia, de modo que su evolución como interior se centró en fortalecer aspectos esenciales para la Segunda División: la recuperación agresiva en zonas medias, la distribución rápida bajo marcaje estrecho y la cobertura constante de los carriles interiores cuando los laterales cometían errores posicionales, convirtiéndose en el pulmón que permitía al filial respirar en los momentos de mayor asedio rival.
Los entrenamientos con el Castilla adquirieron una dureza nueva, con dobles sesiones que combinaban trabajo táctico específico para Segunda defensa de bloques bajos, salidas rápidas en transición y resistencia a la presión alta junto a ejercicios físicos que preparaban el cuerpo para los choques de veteranos curtidos, y Maqueda respondía adaptándose con una madurez notable, perfeccionando su capacidad para disputar balones divididos con los mediocentros rivales, salir jugando con el primer toque bajo acoso y aparecer en segunda línea para rematar centros laterales o cortar contraataques, porque el filial exigía versatilidad total de sus centrocampistas, capaces de defender como pivotes cuando tocaba y crear como interiores cuando el partido lo permitía.
El calendario del Castilla 1986-1987 lo enfrentó a equipos como el Deportivo de La Coruña, el Real Oviedo o el CD Castellón, clubes con aficiones hostiles y campos en malas condiciones donde cada punto se ganaba con uñas y dientes, y en esos escenarios Maqueda aprendió a manejar la tensión de los partidos al límite, manteniendo la calma cuando el equipo defendía con diez hombres o acelerando el ritmo con pases verticales cuando se abría una ventana de contraataque, demostrando que su visión de juego juvenil resistía la rudeza profesional y que su ética de trabajo lo mantenía en el once pese a las rotaciones y las dificultades colectivas del equipo.
Aquella temporada de supervivencia fortaleció su carácter, porque jugar en el puesto 17 implicaba convivir con derrotas duras, críticas internas y la presión constante de representar al escudo del Real Madrid sin poder esconderse detrás de resultados cómodos, pero Maqueda emergió más sólido, con mejor lectura de las segundas jugadas rivales, mayor precisión en el pase largo desde zonas profundas y una capacidad mejorada para liderar desde la banda derecha, corrigiendo posiciones de sus compañeros y dictando el tempo cuando el partido se atascaba en el centro del campo.
La campaña 1987-1988 trajo un cambio radical de panorama, porque el Castilla C.F. alcanzó el brillante puesto 3º en Segunda División, rozando el ascenso a Primera y mostrando que la generación de canteranos podía competir en la zona noble contra equipos con más experiencia, y para Maqueda ese curso representó la confirmación definitiva de su salto cualitativo, ya que ahora jugaba como titular indiscutible en un mediocampo ambicioso donde su rol combinaba creación, recuperación y llegada, lanzando cambios de juego que desbordaban por bandas, filtrando pases entre centrales en las jugadas a balón parado y contribuyendo con asistencias que demostraban su evolución desde el interior organizador del Juvenil A hasta el profesional completo que el primer equipo empezaba a observar con interés.
Durante esa temporada gloriosa, los entrenadores del Castilla le encomendaron tareas específicas de liderazgo táctico, pidiéndole que organizara la presión coordinada del mediocampo, que cortara las líneas de pase rivales en zonas de iniciación y que asumiera la capitanía informal cuando los centrales flaqueaban, porque Maqueda poseía esa rara cualidad de calmar los ánimos con su posicionamiento perfecto y de acelerar el juego con un toque de calidad cuando el equipo necesitaba desatascar el encuentro, convirtiéndose en el eje alrededor del cual giraba el mejor Castilla de la época.
Los duelos clave contra equipos como el Mallorca, el Real Murcia o el CD Tenerife pusieron a prueba su capacidad para rendir en estadios llenos y bajo focos mediáticos, donde cada intervención suya un robo en campo contrario que iniciaba la jugada definitiva, un pase raso entre líneas que dejaba solo al delantero o un tiro lejano que probaba al portero contribuía a esa sensación de equipo llamado a grandes cosas, y aunque el ascenso no llegó por poco, el 3º puesto consolidó a Maqueda como uno de los nombres destacados de la cantera, listo para dar el salto al REAL MADRID C.F. (1ª) que se materializaría al final de esa misma temporada.
Esa etapa en el Castilla del sufrimiento del puesto 17 al brillo del 3º puesto transformó al adolescente de la base en un mediocampista profesional de pleno derecho, porque aprendió a ganar puntos en campos imposibles, a liderar desde la discreción, a adaptarse a entrenadores distintos y a entender que en Segunda División el fútbol se juega tanto con la cabeza como con las botas, dejando una huella imborrable en su formación que lo preparó para los retos del primer equipo y para toda la carrera que le esperaba más allá de la cantera blanca.
El primer equipo del Real Madrid y las cesiones formativas (1987-1993)
La temporada 1987-1988 representó para JUAN JOSÉ MAQUEDA SÁNCHEZ centrocampista Real Madrid, el momento cumbre de su progresión en la cantera del Real Madrid, porque su incorporación simultánea al Castilla C.F. (2ª División) que alcanzó el brillante puesto 3º y al REAL MADRID C.F. (1ª División) lo situó por primera vez en el vestuario del primer equipo, ese entorno legendario donde convivían las glorias consolidadas de la Quinta del Buitre con jóvenes canteranos obligados a ganarse cada minuto con una mezcla de audacia, humildad y precisión quirúrgica, ya que para un centrocampista de diecinueve años recién salido del Juvenil A entrar en ese grupo significaba no solo adaptarse al ritmo endiablado de la Liga y la Copa de Europa, sino también absorber la cultura de excelencia que Butragueño, Míchel, Sanchís, Martín Vázquez y Pardeza imponían día a día en los entrenamientos de la Ciudad Deportiva.

1987-1988 CASTILLA C.F. (2ª) (pretemporada)
Arriba, RUIZ VILLAR (José Helios Ruiz Villar), GAY (José Aurelio Gay López), HURTADO (Miguel Ángel Hurtado Godoy), JOSÉ MARÍA (José María López Duque), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), LEÓN (Antonio León Blanco)
Fila intermedia, Sr. Miroslav Vorgić (preparador físico), Sr. Vicente del Bosque González (entrenador), JULIO LLORENTE (Julio Llorente Gento), GUILLERMO (Guillermo Alcázar Ocaña), ROSAGRO (Jesús Rosagro Sánchez), CANALES (Juan Garrido Canales), MEDIAVILLA (Javier González Mediavilla), EDU (Eduardo Martínez Martínez), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), LOPETEGUI (Julen Lopetegui Argote), Sr. Mariano García Remón (segundo entrenador)
Abajo, ARAGÓN (Santiago Aragón Martínez), MANDIÁ (Juan Carlos Mandiá Lorenzo), CLEMENTE (Javier Sánchez-Clemente García), Sr. Pedro Zapata Cascales (Presidente del Castilla C.F.), GENI (Eugenio Martínez de las Heras), SALMERÓN (José María Salmerón Morales), CAMINERO (José Luis Pérez Caminero), ALDANA (Adolfo José Aldana Torres), PACHI (Francisco Ramón Alonso Solórzano).
En el REAL MADRID C.F., Maqueda descubrió un mundo donde cada sesión táctica duraba horas y donde los ejercicios de posesión alcanzaban niveles de perfección casi inhumana, porque el club exigía que incluso los suplentes dominaran el 4-3-3 de la época con la misma fluidez que los titulares, y el joven interior se encontró recibiendo pases milimétricos de Hugo Sánchez en rondos imposibles o cubriendo retrocesos junto a Sanchís en simulaciones de presión alta, aprendiendo de cerca que un mediocampista de élite no solo crea juego, sino que también destruye el del rival con colocación perfecta y lectura adelantada de los movimientos enemigos.
Sus primeras convocatorias con el primer equipo llegaron en partidos de calendario comprimido, cuando entrenadores como John Toshack o Leo Beenhakker buscaban frescura en el banquillo para partidos de Copa del Rey o jornadas de Liga menos mediáticas, y Maqueda respondía entrando en los últimos veinte minutos con la serenidad de quien ya conocía la exigencia del Castilla, aportando equilibrio al mediocampo cansado con recuperaciones agresivas en zonas de tres cuartos, pases rasos que conectaban con los extremos y una capacidad notable para mantener la posesión bajo marcaje asfixiante de mediocentros rivales como los del Barcelona o el Atlético de Madrid.
Esa temporada dual Castilla 3º en Segunda y apariciones en Primera fortaleció su mentalidad profesional, porque alternar el ambiente competitivo del filial con la presión del Bernabéu le enseñó a cambiar de registro sin perder su esencia de interior ordenado, lúcido en la distribución y combativo sin la pelota, de modo que los responsables de la cantera empezaron a verlo no como promesa juvenil, sino como recurso fiable para la primera plantilla, capaz de calentar banquillo sin resentimientos y rendir cuando le llegaba el turno.
La campaña 1988-1989 consolidó su presencia en el REAL MADRID C.F. (1ª), donde ya formaba parte del ecosistema profesional con cierta regularidad, disputando minutos en La Liga, Copa del Rey y competiciones europeas, siempre en un rol de rotación que le obligaba a estar preparado para entrar frío y cambiar partidos desde el minuto sesenta, porque en ese Madrid dominante pero exigente su función como suplente pasaba por aportar oxígeno al mediocampo, refrescar las bandas interiores y cortar las transiciones rápidas de equipos como el PSV Eindhoven en Champions o el Valencia en duelos directos por el título.
Convivir con cracks mundiales transformó su comprensión del fútbol de élite, porque veía cómo Míchel dictaba el ritmo desde la banda izquierda con centros quirúrgicos, cómo Martín Vázquez filtraba pases imposibles entre líneas o cómo Hugo Sánchez definía con una depredación que Maqueda estudiaba para mejorar su llegada al área desde segunda línea, y esa educación visual aceleró su evolución táctica, perfeccionando su capacidad para ocupar medias puntas en sistemas flexibles y para lanzar diagonales que explotaban los desmarques de los delanteros mexicanos.
Sin embargo, la lógica competitiva del Madrid requería minutos continuos para consolidarse como titular, y en 1989-1990 el club optó por cederlo al C.D. Logroñés (1ª División), una decisión formativa típica de la casa blanca que buscaba foguear a sus canteranos en escenarios de máxima exigencia lejos del Bernabéu, porque el Logroñés vivía una temporada de lucha intensa por la permanencia en Primera, peleando puntos en campos como San Mamés, Mestalla o Camp Nou, donde cada encuentro era una batalla física y mental que obligaba a Maqueda a asumir un rol protagonista en el medio campo riojano.
En La Rioja, el centrocampista madrileño encontró un vestuario humilde pero aguerrido, donde su experiencia en el Madrid lo convertía automáticamente en referencia técnica, y durante esa cesión brilló organizando el juego desde posiciones interiores, conectando defensas con atacantes mediante pases progresivos que aliviaban la presión rival, recuperando balones en zonas comprometidas y contribuyendo con goles importantes en partidos clave contra equipos como el Sevilla o el Real Zaragoza, demostrando que podía liderar un mediocampo de Primera sin la red protectora de los cracks blancos.
La cesión al C.D. Logroñés maduró su carácter profesional, porque lejos de Madrid tuvo que ganarse el respeto de compañeros veteranos, adaptarse a un estilo más directo y vertical, soportar derrotas dolorosas sin la amortiguación de un banquillo estelar y celebrar victorias trabajadas como si fueran títulos, todo ello mientras mantenía la disciplina táctica aprendida en la cantera y refinaba su disparo lejano, su visión periférica y su capacidad para ejecutar faltas laterales con precisión milimétrica.
Tras esa experiencia reveladora, Maqueda regresó al REAL MADRID C.F. para las temporadas 1990-1991, 1991-1992 y 1992-1993, integrándose de nuevo en una plantilla que seguía dominando La Liga pero donde la competencia en el mediocampo con nombres como Prosinečki, Zamorano y refuerzos internacionales exigía aún mayor versatilidad de los canteranos, de modo que su rol pasó por ser el suplente polivalente capaz de jugar como interior derecho, pivote organizador o incluso mediapunta en sistemas de emergencia, siempre dispuesto a entrar en los últimos compases para asegurar resultados o refrescar piernas cansadas en Champions League.
Durante esas tres campañas de retorno, Juan José Maqueda vivió la cara más intensa del madridismo profesional, participando en El Clásicos eléctricos contra el Barcelona de Cruyff, noches europeas contra el Porto o el Anderlecht, y derbis madrileños donde su conocimiento del Atlético desde etapas juveniles le permitía anticipar jugadas, cortando centros de Futre o interceptando pases de Schwarz. Su regularidad en rotación minutos valiosos sin ser titular fijo reflejaba la confianza del club en un canterano que nunca fallaba cuando le llegaba la oportunidad, aportando equilibrio, llegada al área y esa garra silenciosa tan típica de los productos de la fábrica blanca.
Esas temporadas en el REAL MADRID C.F. (1987-1993), salpicadas por la cesión estratégica al C.D. Logroñés, completaron la transformación de Maqueda de promesa juvenil a profesional consolidado, porque aprendió a sobrevivir en el vestuario más exigente del mundo, a rendir bajo focos mediáticos intensos, a adaptarse a entrenadores de estilos opuestos desde Beenhakker hasta Artur Jorge y a valorar cada minuto en blanco como un privilegio ganado con años de sudor en Alevín, Infantil, Juvenil y Castilla, dejando una huella discreta pero imborrable en la historia del club que lo formó desde niño.
Nuevos retos – La segunda vida profesional de Maqueda (1993-2000)
La temporada 1993-1994 situó a JUAN JOSÉ MAQUEDA SÁNCHEZ centrocampista Real Madrid, ante un nuevo capítulo de su carrera al incorporarse al Real Madrid B (2ª División), una etapa que podría parecer un paso atrás para un canterano que había conocido el vestuario del Real Madrid C.F., pero que en realidad representó una oportunidad estratégica para recuperar protagonismo absoluto en un filial renovado que buscaba asentarse en la categoría de plata, porque con veinticuatro años el centrocampista madrileño necesitaba minutos continuos para mantener su mejor nivel físico y táctico tras años de rotación en Primera, y el Real Madrid B le ofreció exactamente eso: la titularidad indiscutible en un mediocampo exigente donde debía liderar la creación desde posiciones interiores, organizar la presión coordinada y conectar con delanteros jóvenes que dependían de su visión para generar peligro.
En Segunda División con el filial blanco, Maqueda redescubrió el placer de controlar el ritmo de los partidos desde el inicio, dictando el tempo con pases progresivos que rompían el pressing rival, lanzando cambios de orientación que explotaban las bandas y ejecutando faltas lejanas con una precisión que recordaba sus mejores días en el Juvenil A, porque ahora, libre de la presión mediática del Bernabéu, podía centrarse en jugar su fútbol natural: inteligente, combativo y siempre al servicio del colectivo, mostrando una madurez táctica que impresionaba a entrenadores y compañeros por igual.
El Real Madrid B de aquella época funcionaba como un laboratorio para canteranos en transición y refuerzos externos, y Maqueda asumió el rol de mediocampista organizador que unía generaciones, enseñando a los juveniles recién llegados cómo leer los espacios entre líneas, cómo mantener la posesión bajo marcaje asfixiante y cómo transformar derrotas parciales en empates valiosos, porque Segunda División no perdona errores de posicionamiento ni regala segundas oportunidades, y su experiencia previa en Castilla y Logroñés le permitía anticipar los movimientos de mediocentros rivales curtidos que conocían todos los trucos del oficio.
Aquella temporada sirvió para pulir aspectos técnicos que el primer equipo no le había exigido tanto: el golpeo de balón en situaciones estáticas, la ejecución de saques de banda largos con efecto, la cobertura diagonal cuando el lateral derecho cometía errores de marcaje, y sobre todo, la capacidad de liderazgo verbal que calma vestuarios tensos tras derrotas consecutivas, porque Maqueda entendía que un buen capitán de Segunda no motiva solo con palabras bonitas, sino con acciones concretas que contagian compromiso al resto del grupo.
El salto al Valencia C.F. (1ª División) en la temporada 1994-1995 abrió una página completamente nueva en su carrera, porque aterrizar en Mestalla significaba integrarse en un proyecto ambicioso dirigido por Guus Hiddink que mezclaba veteranos internacionales con jóvenes españoles, y para un centrocampista de veinticinco años forjado en la exigencia madridista llegar al Valencia equivalía a demostrar que su fútbol de toque y control resistía la intensidad vertical del 4-4-2 che, donde cada interior debía aportar tanto en la creación como en la destrucción, corriendo metros sin descanso entre líneas para conectar la medular con los extremos Claudio López y Andrei Kanchelskis.
En Valencia, Juan José Maqueda encontró un vestuario cosmopolita donde debía ganarse el respeto hablando más con los botas que con declaraciones, y su adaptación fue ejemplar: aportaba equilibrio al mediocampo con recuperaciones agresivas que cortaban contraataques rivales, distribuía el balón con la precisión quirúrgica aprendida en la cantera blanca y sorprendía con llegadas al área desde segunda línea que generaban peligro inesperado, porque Hiddink valoraba especialmente su inteligencia posicional y su capacidad para leer las transiciones rápidas que definían al Valencia de mitad de los noventa.
Los duelos en Mestalla contra equipos como el Barcelona de Romário, el Atlético de Manolo o el propio Real Madridpusieron a prueba su capacidad para rendir en estadios calientes sin la red protectora de la camiseta blanca, y Maqueda respondía con actuaciones serias donde neutralizaba extremos peligrosos como Stoichkov con marcajes impecables, lanzaba pases filtrados que dejaban libres a los delanteros valencianistas y ejecutaba corners con la precisión que había perfeccionado años atrás en el Castilla, ganándose el aplauso de una afición que apreciaba su entrega silenciosa y su profesionalidad sin estridencias.
La temporada 1995-1996 en el Albacete Balompié (1ª División) representó otro reto de adaptación radical, porque el club manchego luchaba por la permanencia en una categoría donde cada punto pesaba como oro, y Maqueda, con veintiséis años, asumió el liderazgo absoluto del mediocampo albaceteño, organizando el juego desde posiciones más retrasadas, cubriendo errores defensivos con colocación perfecta y generando las pocas ocasiones de peligro que necesitaba un equipo en modo supervivencia, porque en ese contexto su experiencia en Logroñés y Valencia le permitía manejar partidos trabados donde la inteligencia táctica importaba más que la calidad técnica pura.
En Albacete, donde convivía con veteranos que habían visto mil batallas, Juan José Maqueda se convirtió en el termómetro del equipo, acelerando cuando el rival se dormía y pausando cuando la ansiedad podía romper el bloque, aportando goles clave de falta directa contra equipos como el Tenerife o el Sevilla que mantuvieron al equipo a flote en la lucha clasificatoria, demostrando que un canterano madridista podía brillar en contextos modestos sin perder un ápice de su clase aprendida en la Ciudad Deportiva.
La segunda mitad de su carrera tomó un carácter nómada pero siempre digno: en 1996-1997 militó en el Racing Club de Ferrol (2ªB), donde lideró mediocampos gallegos con la misma seriedad profesional; en 1997-1998 alternó entre Albacete Balompié (2ª) intentando el retorno a Primera y C.F. Fuenlabrada (2ªB), mostrando versatilidad total; y finalmente cruzó fronteras con el Irapuato A.C. en 1998-1999, adaptándose al fútbol mexicano intenso donde su visión europea generaba admiración entre compañeros locales.
Su despedida llegó dignamente en 1999-2000 con el Panionios G.C. de la 1ª División griega, donde a los treinta y un años aún podía organizar el juego de un equipo competitivo del Alpha Ethniki, enfrentándose a Olympiacos, AEK Atenas y Panathinaikos con la misma garra silenciosa que había definido su carrera desde el Castilla Alevín, cerrando así un círculo perfecto que iba desde los torneos sociales infantiles hasta estadios europeos, pasando por todos los escalones de la exigente escalera madridista.
Esa etapa de nuevos retos Real Madrid B, Valencia C.F., Albacete, Ferrol, Fuenlabrada, Irapuato y Panionios reveló la auténtica medida del profesionalismo de Juan José Maqueda Sánchez: no se define por los focos del Bernabéu, sino por la capacidad de rendir en contextos opuestos, liderar vestuarios diversos, adaptarse a entrenadores distintos y mantener la clase aprendida en la cantera blanca hasta el último día de botas puestas, convirtiéndose en ejemplo vivo de que el fútbol de formación trasciende camisetas y fronteras cuando se interioriza con verdadera vocación.
El valor de la cantera
Si se mira con distancia, la historia de Juan José Maqueda Sánchez resume muy bien el tipo de futbolista que la cantera del Real Madrid ha buscado siempre: un jugador capaz de aprender pronto, de competir sin estridencias y de adaptarse a las necesidades del equipo en distintas etapas de su vida deportiva. Su paso por cada categoría infantil, juvenil y profesional no fue un simple listado de equipos, sino una secuencia de aprendizajes que explican cómo se forma un centrocampista en una escuela que exige tanto talento como disciplina.
La cantera blanca no solo enseñó a Maqueda a jugar, sino a entender el valor de la regularidad, del esfuerzo colectivo y de la competencia permanente, y esa herencia se percibe en toda su carrera, desde el inicio en los torneos sociales hasta su cierre en Grecia. Por eso su historia merece contarse con calma, sin inventar nada, pero también sin reducirla a una sucesión de datos, porque detrás de cada temporada hubo entrenamiento, adaptación, presión y aprendizaje.
Epílogo: lo que deja una carrera así
La figura de JUAN JOSÉ MAQUEDA SÁNCHEZ centrocampista Real Madrid, deja la imagen de un centrocampista formado con paciencia, ascendido con lógica y sostenido durante años por una base técnica y táctica adquirida en la cantera del Real Madrid. No necesitó una carrera llena de titulares para dejar una huella comprensible dentro de la historia de la base blanca, porque su recorrido muestra algo muy valioso: que un futbolista puede crecer, consolidarse, cambiar de contexto y seguir siendo reconocible por la calidad de su formación inicial.
En ese sentido, su legado pertenece a todos los jugadores que han entendido la cantera no como un final, sino como el principio de una profesión larga, compleja y llena de cambios, donde sobrevivir ya es una forma de triunfo. Maqueda encaja en esa tradición con naturalidad, y su historia, contada sin adornos y sin inventos, sirve para explicar una parte importante del fútbol español de los años ochenta y noventa.

1981-1982 Real Madrid Alevín A (Campeonato Regional), 12/06/1982, Moscardó (Estadio Román Valero), Final del Campeonato de Castilla Alevín, vs A.D. Rayo Vallecano.
Arriba: ??- Sr. Julián Salgado Gómez (delegado), TEJEDOR (Álvaro Tejedor Medrano), MESAS (José Jesús Mesas Puerta), ATIENZA (-), MANOLO DÍAZ (José Manuel Díaz Fernández), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), MENDIETA (-), DIEZMA (José Luis Diezma Izquierdo), Sr. Francisco Jiménez Martín (entrenador del Real Madrid Alevín), Máximo Gallego «MAXI» (utillero)
Abajo, Sr. Casimiro Escudero Canuto (entrenador del Castilla Alevín), SASTRE (Carlos Sastre Varela), ?, ADRADOS (Alberto Adrados Rodríguez), CHENEL (-), GUZMÁN (Alfonso Guzmán del Hierro), PAVÓN (Mario Díaz-Pavón Mesón), FERNÁNDEZ CUÑARRO (Óscar Fernández Cuñarro).

1982-1983 Real Madrid Infantil B (2ª Regional)
De pie, ABAD (-), BERROCAL (José Berrocal Rodríguez), DÍAZ (José Manuel Díaz Fernández), ATIENZA (-), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), ARROYO (-), MANOLO (Manuel Díaz Morales), Sr. Rafael López Alonso (entrenador)
Agachados, BLANCO (Óscar Blanco de la Pinta), RETUERTA (Alberto Retuerta ), TEJEDOR (Álvaro Tejedor Medrano), MENDIONDO (-), MARIO (Mario Díaz-Pavón Mesón), GUTIÉRREZ (Jesús Enrique Gutiérrez Mayor), SASTRE (Carlos Sastre Varela), VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler).

1982-1983 Real Madrid Infantil A, abril de 1983, II Torneo Internacional Isla de Mallorca
De pie, GUADALIX (Alberto Guadalix López), MANOLO DÍAZ (José Manuel Díaz Fernández), IBÁÑEZ (Juan Carlos Ibáñez García), FREDY (José Alfredo Díez Abejón), MORENO (Jesús García Moreno), LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), CASCUDO (Juan Domingo Cascudo García), Sr. x (A.T.S.), Máximo Gallego «MAXI» (utillero)
Sentados, FREIRE (Joaquín Sánchez Freire), ARTIEDA (Víctor Artieda Montorio), ALONSO (Javier Esteban Alonso Martínez), DÍAZ-PAVÓN (Mario Díaz-Pavón Mesón), OLIVARES (Pablo Olivares León), FERNÁNDEZ MORENO (Santiago Fernández Moreno), BLÁZQUEZ (Julio Blázquez Velázquez de Castro)

1982-1983 Real Madrid Infantil A (1ª Regional), Torneo en Palma de Mallorca
De pie, OLIVARES (Pablo Olivares León), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), BLÁZQUEZ (Julio Blázquez Velázquez de Castro), LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), ARIZA (Juan Luis Ariza Rodríguez), MORENO (Jesús García Moreno)
Agachados, FERNÁNDEZMORENO (Santiago Fernández Moreno), IBÁÑEZ (Juan Carlos Ibáñez García), CASCUDO (Juan Domingo Cascudo García), ARTIEDA (Víctor Artieda Montorio), FREIRE (Joaquín Sánchez Freire).

1983-1984 Real Madrid Infantil A (1ª Regional)
De pie, Sr. José Luis Rodríguez Laborda (entrenador), CORDERO (José Carlos Cordero López), ATIENZA (Miguel Ángel Atienza Sampedro), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), MOLINA (-), FERNÁNDEZ BONILLO (Javier Fernández Bonillo), BERROCAL (José Berrocal Rodríguez), BLANCO PINTA (Óscar Blanco de la Pinta), DÍAZ FERNÁNDEZ (José Manuel Díaz Fernández), ARROYO (-), DÍAZ-PAVÓN (Mario Díaz-Pavón Mesón), GÁLVEZ (Rafael Sánchez Gálvez), Sr. Manuel San José Calvo (delegado)
Agachados, GUTIÉRREZ (Jesús Enrique Gutiérrez Mayor), BLANCO REY (-), RETUERTA (Alberto Retuerta), GÓMEZ BERRIO (Mariano Gómez Berrio), BARALES (-), JIMÉNEZ (-), MAGÁN (Ángel-Reyes Magán Pérez), VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler), SASTRE (Carlos Sastre Varela)

1983-1984 Real Madrid infantil A (1ª Regional)
De pie, MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), FERNÁNDEZ BONILLO (Javier Fernández Bonillo), MANOLO DÍAZ (José Manuel Díaz Fernández), DÍAZ-PAVÓN (Mario Díaz-Pavón Mesón), VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler), GÁLVEZ (Rafael Sánchez Gálvez).
Abajo, ARROYO (-), GUTIÉRREZ (Jesús Enrique Gutiérrez Mayor), BLANCO REY (José Luis), SASTRE (Carlos Sastre Varela), MAGÁN (Ángel-Reyes Magán Pérez).

1983-1984 Real Madrid Infantil A (1ª Regional), 28/12/1983, Mieres, I Trofeo de la Juventud de Mieres, semifinal, Real Oviedo C.F.
De pie, CORDERO (José Carlos Cordero López), ATIENZA (Miguel Ángel Atienza Sampedro), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), FERNÁNDEZ BONILLO (Javier Fernández Bonillo), DÍAZ FERNÁNDEZ (José Manuel Díaz Fernández)
Agachados, DÍAZ-PAVÓN (Mario Díaz-Pavón Mesón), SASTRE (Carlos Sastre Varela), VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler), JIMÉNEZ (-), MAGÁN (Ángel-Reyes Magán Pérez), IZAGUIRRE (Francisco Javier Fernández-Izaguirre) (Real Madrid Infantil B)

1983-1984 Real Madrid Infantil A (1ª Regional), 29/12/1983, Mieres, I Trofeo de la Juventud de Mieres, Final, Real Sporting de Gijón
De pie, CORDERO (José Carlos Cordero López), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), FERNÁNDEZ BONILLO (Javier Fernández Bonillo), ATIENZA (Miguel Ángel Atienza Sampedro), DÍAZ FERNÁNDEZ (José Manuel Díaz Fernández), DÍAZ-PAVÓN (Mario Díaz-Pavón Mesón)
Agachados, IZAGUIRRE (Francisco Javier Fernández-Izaguirre), SASTRE (Carlos Sastre Varela), VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler), BERROCAL (José Berrocal Rodríguez), MAGÁN (Ángel-Reyes Magán Pérez)

1983-1984 Real Madrid infantil A (1ª Regional)
Arriba, RETUERTA (Alberto Retuerta), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), ?, ATIENZA (-), DÍAZ-PAVÓN (Mario Díaz-Pavón Mesón), CORDERO (José Carlos Cordero López)
Abajo, ?, AQUINO (Zelmar Leonardo Aquino Caguen), GÓMEZ BERRIO (Mariano Gómez Berrio), JIMÉNEZ (-), MAGÁN (Ángel-Reyes Magán Pérez).

1983-1984 Real Madrid Infantil A (1ª Regional) 10/06/1984, I Torneo San Bernabé de Logroño
De pie, BONILLO (Javier Fernández Bonillo), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), MARIO (Mario Díaz-Pavón Mesón), DÍAZ (José Manuel Díaz Fernández), GÁLVEZ (Rafael Sánchez Gálvez), HIDALGO (Joaquín Hidalgo *****)
Agachados, un aficionado de paisano, VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler), BERROCAL (José Berrocal Rodríguez), SASTRE (Carlos Sastre Varela), GUTIÉRREZ (Jesús Enrique Gutiérrez Mayor), MAGÁN (Ángel-Reyes Magán Pérez)

1983-1984 Real Madrid Infantil A, 10/06/1984, I Torneo San Bernabé de Logroño, CAMPEONES
De pie, CORDERO (José Carlos Cordero López), DÍAZ-PAVÓN (Mario Díaz-Pavón Mesón), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), FERNÁNDEZ BONILLO (Javier Fernández Bonillo), ARROYO (-), SASTRE (Carlos Sastre Varela), VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler), GÁLVEZ (Rafael Sánchez Gálvez) (portero), DÍAZ FERNÁNDEZ (José Manuel Díaz Fernández) (en chandal)
Agachados, BERROCAL (José Berrocal Rodríguez), GUTIÉRREZ (Jesús Enrique Gutiérrez Mayor), JIMÉNEZ (-), ATIENZA (Miguel Ángel Atienza Sampedro), HIDALGO (Joaquín Hidalgo), MAGÁN (Ángel-Reyes Magán Pérez).

1985-1986 Real Madrid Juvenil A (Liga Nacional de Juveniles)
Arriba, Sr. José Antonio Grande Cereijo (entrenador), PEDRO (Pedro Fernández Cuesta), CASTILLA (Francisco Javier Castilla de Campos), GUZMÁN (Enrique Guzmán Alonso), CÉSAR (César Gómez del Rey), TOLEDANO II (Miguel Ángel Toledano Llorente), PÉREZCAMINERO (José Luis Pérez Caminero), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), DIEZMA (José Luis Diezma Izquierdo), Sr. Ernesto Arín Cerezo (A.T.S.)
Abajo, SASTRE (Carlos Sastre Varela), COBALLES (Juan Manuel Coballes Martínez), ARTIEDA (Víctor Artieda Montorio), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), CABALLERO (Antonio Caballero Sol), TOLEDANO I (Antonio Toledano Carrasco), FREIRE (Joaquín Sánchez Freire), ARAGÓN (Santiago Aragón Martínez)

1985-1986 Real Madrid Juvenil A (Liga Nacional de Juveniles)
De pie, Sr. José Antonio Grande Cereijo (entrenador), CAÑIZARES (José Santiago Cañizares Ruiz), FERNÁNDEZ CUESTA (Pedro Fernández Cuesta), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), FREIRE (Joaquín Sánchez Freire), TOLEDANO I (Antonio Toledano Carrasco), TOLEDANO II (Miguel Ángel Toledano Llorente), CAMINERO (José Luis Pérez Caminero), GUZMÁN (Enrique Guzmán Alonso), CASTILLA (Francisco Javier Castilla de Campos), DIEZMA (José Luis Diezma Izquierdo).
Agachados, MARTÍNEZ BLANCO (Juan Manuel Martínez Blanco), CASCUDO (Juan Domingo Cascudo García), CÉSAR (César Gómez del Rey), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), ARAGÓN (Santiago Aragón Martínez), CABALLERO (Antonio Caballero Sol), LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), COBALLES (Juan Manuel Coballes Martínez), ?, ARTIEDA (Víctor Artieda Montorio), VALLEJO (Víctor Manuel Vallejo Cano).

1986-1987 Real Madrid Juvenil A (División de Honor de Juveniles), pretemporada
Arriba, x, x, x, x, x, x, MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), x, x, x, x, x, x, x, x, Sr. José Antonio Grande Cereijo (entrenador)
Abajo, x, x, x, x, VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler), x, LEÓN (Luis de León Chardel), x, x, MARTÍN CRIADO (José Miguel Martín Criado), x

1986-1987 Real Madrid Juvenil A (División de Honor de Juveniles)
De pie, Sr. José Antonio Grande Cereijo (entrenador), ROMÁN (Fidel Ángel Román Rosillo), DÍAZ FERNÁNDEZ (José Manuel Díaz Fernández), ADRADOS (Alberto Adrados Rodríguez), CORDERO (José Carlos Cordero López), BARCÍA (Juan Manuel Barcía Ruiz), HERRERO (Felipe Herrero Baeza), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), FERNÁNDEZ CUESTA (Pedro Fernández Cuesta), CAÑIZARES (José Santiago Cañizares Ruiz), ARAGÓN (Santiago Aragón Martínez), Sr. Ernesto Arín Cerezo (A.T.S.)
Agachados, PAJARES (Pedro Pajares Tomás), MARIO DÍAZ (Mario Díaz-Pavón Mesón), LEÓN (Luis de León Chardel), PAULET (Luis Paulet Sánchez), FERNÁNDEZ SEGURA (José Luis Fernández Segura), CAMINERO (José Luis Pérez Caminero), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), MARTÍN CRIADO (José Miguel Martín Criado), SASTRE (Carlos Sastre Varela), VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler).

1986-1987 Real Madrid Juvenil A (División de Honor de Juveniles)
Arriba, CORDERO (José Carlos Cordero López), DE LEÓN (Luis de León Chardel), SASTRE (Carlos Sastre Varela), ROMÁN (Fidel Ángel Román Rosillo) ADRADOS (Alberto Adrados Rodríguez), VALLEJO (Víctor Manuel Vallejo Cano), Sr. José Antonio Grande Cereijo (entrenador), ARAGÓN (Santiago Aragón Martínez), JOSÉ LUÍS (José Luis Fernández Segura), PAJARES (Pedro Manuel Pajares Tomás), BARCÍA (Juan Manuel Barcía Ruiz), VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler), CAÑIZARES (José Santiago Cañizares Ruiz), Sr. Ernesto Arín Cerezo (A.T.S.)
Abajo, VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), MARTÍN CRIADO (José Miguel Martín Criado), MAYOR (Jesús Mayor Vega), PLAZA (Óscar Plaza García), DÍAZ-PAVÓN (Mario Díaz-Pavón Mesón), MORALES (Jorge Morales), M. DÍAZ (José Manuel Díaz Fernández), LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), PAULET (Luis Paulet Sánchez), FERNÁNDEZ CUESTA (Pedro Fernández Cuesta), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez).

1986-1987 Real Madrid Juvenil A (División de Honor de Juveniles)
De pie, CAMINERO (José Luis Pérez Caminero), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), FERNÁNDEZ CUESTA (Pedro Fernández Cuesta), CAÑIZARES (José Santiago Cañizares Ruiz), ARAGÓN (Santiago Aragón Martínez)
Agachados, HERRERO (Felipe Herrero Baeza), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), MARTÍN CRIADO (José Miguel Martín Criado), SASTRE (Carlos Sastre Varela), VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler).

1986-1987 Real Madrid Juvenil A (División de Honor de Juveniles), 02/11/1986, Barcelona (Mini Estadi) División de Honor Juvenil, Jornada 09ª vs F.C. BARCELONA
Arriba, VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler), JOSÉ LUIS (José Luis Fernández Segura), SASTRE (Carlos Sastre Varela), LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), CAÑIZARES (José Santiago Cañizares Ruíz), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez)
Abajo, CAMINERO (José Luis Pérez Caminero), VALLEJO (Víctor Manuel Vallejo Cano), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), PAULET (Luis Paulet Sánchez), FERNÁNDEZ CUESTA (Pedro Fernández Cuesta)

Real Madrid Juvenil A (División de Honor de Juveniles), Madrid (Ciudad Deportiva), 07/12/1986; Liga División de Honor Juvenil frente al Athletic de Bilbao
De pie, LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), FERNÁNDEZ CUESTA (Pedro Fernández Cuesta), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), MANOLO DÍAZ (José Manuel Díaz Fernández), CAÑIZARES (José Santiago Cañizares Ruiz), ARAGÓN (Santiago Aragón Martínez)
Agachados, FERNÁNDEZ (José Luis Fernández Segura), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), SASTRE (Carlos Sastre Varela), VALLEJO (Víctor Manuel Vallejo Cano), PLAZA (Óscar Plaza García).

1986-1987 Real Madrid Juvenil A (División de Honor de Juveniles)
Arriba, HERRERO (Felipe Herrero Baeza), LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), CAÑIZARES (José Santiago Cañizares Ruiz), FERNÁNDEZ CUESTA (Pedro Fernández Cuesta), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), ARAGÓN (Santiago Aragón Martínez).
Abajo, VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), PÉREZ CAMINERO (José Luis Pérez Caminero), MARTÍN CRIADO (José Miguel Martín Criado), SASTRE (Carlos Sastre Varela), VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler).

1986-1987 Real Madrid Juvenil A (División de Honor de Juveniles), 15/02/1987, Barcelona (Damm), Liga, Jornada 23ª vs C.F. DAMM «A»
Arriba, CAÑIZARES (José Santiago Cañizares Ruiz), FERNÁNDEZ CUESTA (Pedro Fernández Cuesta), HERRERO (Felipe Herrero Baeza), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), SANCHO (Víctor Manuel Sánchez Sancho).
Abajo, VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), VALLEJO (Víctor Manuel Vallejo Cano), PAULET (Luis Paulet Sánchez), PÉREZ CAMINERO (José Luis Pérez Caminero).

Arriba, CORDERO (José Carlos Cordero López), CAMINERO (José Luis Pérez Caminero), HERRERO (Felipe Herrero Baeza), LÓPEZ MARTÍN (Juan Carlos López Martín), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), FERNÁNDEZ CUESTA (Pedro Fernández Cuesta), CAÑIZARES (José Santiago Cañizares Ruíz), BARCÍA (Juan Manuel Barcía Ruíz)
Abajo, MARTÍN CRIADO (José Miguel Martín Criado), VALLEJO (Víctor Manuel Vallejo Cano), VIDAL (Luis Antonio Vidal Butler), SASTRE (Carlos Sastre Varela), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), PAULET (Luis Paulet Sánchez), ADRADOS (Alberto Adrados Rodríguez)

1987-1988 CASTILLA C.F. (2ª) (pretemporada)
Arriba, RUIZ VILLAR (José Helios Ruiz Villar), GAY (José Aurelio Gay López), HURTADO (Miguel Ángel Hurtado Godoy), JOSÉ MARÍA (José María López Duque), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), LEÓN (Antonio León Blanco)
Fila intermedia, Sr. Miroslav Vorgić (preparador físico), Sr. Vicente del Bosque González (entrenador), JULIO LLORENTE (Julio Llorente Gento), GUILLERMO (Guillermo Alcázar Ocaña), ROSAGRO (Jesús Rosagro Sánchez), CANALES (Juan Garrido Canales), MEDIAVILLA (Javier González Mediavilla), EDU (Eduardo Martínez Martínez), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), LOPETEGUI (Julen Lopetegui Argote), Sr. Mariano García Remón (segundo entrenador)
Abajo, ARAGÓN (Santiago Aragón Martínez), MANDIÁ (Juan Carlos Mandiá Lorenzo), CLEMENTE (Javier Sánchez-Clemente García), Sr. Pedro Zapata Cascales (Presidente del Castilla C.F.), GENI (Eugenio Martínez de las Heras), SALMERÓN (José María Salmerón Morales), CAMINERO (José Luis Pérez Caminero), ALDANA (Adolfo José Aldana Torres), PACHI (Francisco Ramón Alonso Solórzano).

1987-1988 CASTILLA C.F. (2ª) (pretemporada)
Arriba, RUIZ VILLAR (José Helios Ruiz Villar), GAY (José Aurelio Gay López), HURTADO (Miguel Ángel Hurtado Godoy), JOSÉ MARÍA (José María López Duque), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), LEÓN (Antonio León Blanco)
Fila intermedia, Sr. Miroslav Vorgić (preparador físico), Sr. Vicente del Bosque González (entrenador), JULIO LLORENTE (Julio Llorente Gento), GUILLERMO (Guillermo Alcázar Ocaña), ROSAGRO (Jesús Rosagro Sánchez), CANALES (Juan Garrido Canales), MEDIAVILLA (Javier González Mediavilla), EDU (Eduardo Martínez Martínez), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), LOPETEGUI (Julen Lopetegui Argote), Sr. Mariano García Remón (segundo entrenador)
Abajo, ARAGÓN (Santiago Aragón Martínez), MANDIÁ (Juan Carlos Mandiá Lorenzo), CLEMENTE (Javier Sánchez-Clemente García), Sr. Pedro Zapata Cascales (Presidente del Castilla C.F.), GENI (Eugenio Martínez de las Heras), SALMERÓN (José María Salmerón Morales), CAMINERO (José Luis Pérez Caminero), ALDANA (Adolfo José Aldana Torres), PACHI (Francisco Ramón Alonso Solórzano).

1987-1988 CASTILLA C.F. (2ª) (pretemporada)
Arriba, RUIZ VILLAR (José Helios Ruiz Villar), GAY (José Aurelio Gay López), HURTADO (Miguel Ángel Hurtado Godoy), JOSÉ MARÍA (José María López Duque), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), LEÓN (Antonio León Blanco)
Fila intermedia, Sr. Miroslav Vorgić (preparador físico), Sr. Vicente del Bosque González (entrenador), JULIO LLORENTE (Julio Llorente Gento), GUILLERMO (Guillermo Alcázar Ocaña), ROSAGRO (Jesús Rosagro Sánchez), CANALES (Juan Garrido Canales), MEDIAVILLA (Javier González Mediavilla), EDU (Eduardo Martínez Martínez), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), LOPETEGUI (Julen Lopetegui Argote), Sr. Mariano García Remón (segundo entrenador)
Abajo, ARAGÓN (Santiago Aragón Martínez), MANDIÁ (Juan Carlos Mandiá Lorenzo), CLEMENTE (Javier Sánchez-Clemente García), Sr. Pedro Zapata Cascales (Presidente del Castilla C.F.), GENI (Eugenio Martínez de las Heras), SALMERÓN (José María Salmerón Morales), CAMINERO (José Luis Pérez Caminero), ALDANA (Adolfo José Aldana Torres), PACHI (Francisco Ramón Alonso Solórzano).

1987-1988 CASTILLA C.F. (2ª), 27/11/1987,
Arriba, LEÓN (Antonio León Blanco), CLEMENTE (Javier Sánchez-Clemente García), CANALES (Juan Garrido Canales), LOPETEGUI (Julen Lopetegui Argote), CANO (Carlos David Cano Marín), VÍLCHEZ (Eduardo Vílchez Ortiz), PACHI (Francisco Ramón Alonso Solórzano)
Fila intermedia, MEDIAVILLA (Javier González Mediavilla), GAY (José Aurelio Gay López), RUIZ VILLAR (José Helios Ruiz Villar), Sr. Mariano García Remón (segundo entrenador), Sr. Pedro Zapata Cascales (Presidente del Castilla C.F.), Sr. Vicente Del Bosque González (entrenador), ALDANA (Adolfo José Aldana Torres), MANDIÁ (Juan Carlos Mandiá Lorenzo), GUILLERMO (Guillermo Alcázar Ocaña)
Abajo, Sr. Miroslav Vorgić (preparador fisico), EDU (Eduardo Martínez Martínez), ROSAGRO (Jesús Rosagro Sánchez), ARAGÓN (Santiago Aragón Martínez), MAQUEDA (Juan José Maqueda Sánchez), HURTADO (Miguel Ángel Hurtado Godoy), JOSÉ MARÍA (José María López Duque), SALMERÓN (José María Salmerón Morales), SANTI (Santiago Redondo López), Sr. Luis Velerda Ruiz de Galarreta (A.T.S.).





























