Roma 2026 | Un viaje que nos recordó por qué hacemos lo que hacemos
Una ilusión compartida
Del 17 al 20 de febrero de 2026 vivimos en Roma una experiencia que difícilmente olvidaremos. No fue un viaje más en el calendario. Fue uno de esos encuentros que dejan huella y refuerzan amistades.
Gracias a SOLIDarizaTE, en colaboración con Cantera Blanca y la Asociación de Veteranos Cantera Blanca, un grupo unido por la pasión por el fútbol y la formación emprendió una aventura muy especial. Desde el aeropuerto ya se respiraba ilusión. Había bromas, abrazos y esa sensación tan bonita de saber que algo importante estaba por comenzar.

A este viaje se unieron también tres ilustres muy especiales: Carlos Monge, Eric Bonilla y José Luis Povedano. Su presencia aportó cercanía, experiencia y un valor humano enorme. Compartir estos días con ellos enriqueció cada momento.

No era solo viajar. Era compartir tiempo de calidad. Era convivir. Era seguir construyendo comunidad.

Roma nos da la bienvenida
Roma nos recibió con su elegancia natural. Caminar por sus calles es como recorrer un libro de historia abierto. Cada plaza tiene carácter. Cada rincón invita a detenerse.
Pero lo más importante no fue el escenario. Lo más importante fue la compañía. Cuando se viaja con personas que comparten valores, todo se disfruta el doble. Las conversaciones fluyeron con naturalidad y las risas aparecieron sin esfuerzo.

Roma impresionaba, sí. Pero lo que hacía especial cada momento era vivirlo juntos.
Un 18 de febrero inolvidable
El 18 de febrero se convirtió en uno de los días más significativos del viaje. Nos dirigimos hacia la Plaza de San Pedro con respeto y emoción. Estar allí impacta. La magnitud del lugar y la energía que se respira generan un silencio interior difícil de describir.

Asistimos a la misa presidida por el Papa León XIV. Más allá de creencias personales, fue una experiencia de unión. Mirar alrededor y ver a tantas personas compartiendo ese instante nos hizo sentir parte de algo más grande.

Fue un momento de reflexión. Fue un momento de calma. Fue un momento que muchos guardarán para siempre.

Fútbol sin fronteras
Tras la vivencia espiritual llegó el turno del fútbol. Participamos en un torneo amistoso junto a Arhívum, Pacao, Guardia Suiza, Bodon FC y Szabosújvari Kemény FC.

Más que una competición, fue un encuentro de culturas. El balón volvió a demostrar que es un idioma universal. Los saludos antes de cada partido reflejaban respeto sincero y las conversaciones posteriores confirmaban que el verdadero resultado estaba fuera del marcador.

Fue especialmente importante poder compartir estos momentos con jugadores ilustres de la cantera como Alfonso Fraile y con entrenadores muy queridos como Josezf Toth. Su cercanía, su experiencia y su manera de entender el fútbol aportaron un valor añadido al torneo. Escucharles y convivir con ellos reforzó el espíritu formativo que nos une.

Compartir campo con equipos vinculados al entorno del Vaticano aportó un significado especial. Fue una oportunidad para convivir y reafirmar que el deporte une realidades distintas bajo una misma pasión.

Conversaciones que dejan huella
Durante esos días se habló mucho de fútbol, pero sobre todo se habló de valores. De esfuerzo diario. De respeto. De compromiso. De la importancia de educar antes que competir.

Las charlas surgían de forma natural, en una comida o en un paseo por Roma. Esas conversaciones sencillas nos hicieron reflexionar. Nos recordaron por qué trabajamos cada día por el fútbol formativo.
Una despedida con agradecimiento
La mañana del 20 llegó con una mezcla de satisfacción y nostalgia. Siempre cuesta despedirse cuando la experiencia ha sido tan positiva.

Hubo abrazos sinceros y miradas que ya pensaban en repetir algo similar en el futuro. Regresábamos a casa con la maleta más pesada, no por compras, sino por vivencias.

Roma nos regaló historia. El Vaticano nos ofreció un momento espiritual único. El torneo nos brindó fraternidad internacional.

Pero, sobre todo, el viaje nos dejó una certeza: cuando solidaridad, deporte y buena compañía se unen, el resultado trasciende cualquier plan inicial.
Volvimos más unidos, más conscientes del valor de lo que hacemos y profundamente agradecidos por haber compartido algo que va mucho más allá del fútbol.

