C.D. Carabanchel 1974-1975
La temporada 1974-1975 llevó a Pozo al C.D. Carabanchel, mediante una cesión que supuso su primer contacto documentado con la Tercera División. El cambio desde la cantera hacia un equipo de fútbol adulto resultaba muy importante, porque los partidos exigían una fortaleza física y mental superior.
El Carabanchel ofrecía al delantero una oportunidad para competir en un club con identidad propia, frente a defensas acostumbrados a luchar cada balón como una final. Para Pozo, esa campaña significaba poner en práctica los recursos aprendidos en la cantera, pero ahora sin la protección de un entorno exclusivamente formativo. El atacante debía entender que cada control podía decidir una jugada, que cada desmarque debía tener sentido y que los espacios aparecían durante pocos segundos.
La temporada 1975-1976 mantuvo a Santiago Pozo Alonso en el C.D. Carabanchel, prolongando su experiencia en la Tercera División. Una segunda campaña en la categoría permitía consolidar el oficio, porque el delantero ya conocía los ritmos, las dificultades y la necesidad de competir con constancia.
El fútbol de Tercera exigía aprovechar cada acción ofensiva, ya que los partidos solían ser igualados y las defensas concedían muy pocos espacios. Pozo podía aplicar con mayor madurez su aprendizaje, utilizando mejor el cuerpo, el movimiento y la paciencia necesaria para actuar frente a rivales experimentados. El curso en Carabanchel completó una fase fundamental de adaptación al fútbol senior y preparó su regreso al Castilla durante la temporada siguiente.
A.D. Rayo Vallecano 1978-1979
La llegada de Santiago Pozo Alonso a la A.D. Rayo Vallecano durante febrero de 1979 representó el salto más alto de su carrera. El delantero entró en un equipo de Primera División y afrontó el reto de competir en una categoría donde los rivales reunían los mejores jugadores del país.
Un acta de partido frente al Real Zaragoza C.D., disputado en marzo de 1979, incluye a Santiago Pozo entre los delanteros del Rayo. Ese registro confirma que Pozo vivió la realidad de la Primera División y que compartió el ataque del equipo en una jornada de máxima exigencia.
Para un futbolista formado en el Castilla, disputar encuentros de Primera significaba comprobar que la cantera podía abrir puertas hacia escenarios de enorme dificultad. La experiencia en Vallecas debía exigir valentía, porque el delantero necesitaba adaptar su juego a un ritmo superior y enfrentarse a defensas de gran calidad.
El Rayo terminó su temporada dentro de un contexto competitivo duro, y Pozo regresó después al entorno del Castilla antes de iniciar una nueva etapa en Getafe.
Club Getafe Deportivo 1979-1980
La temporada 1979-1980 llevó a Santiago Pozo Alonso al Club Getafe Deportivo, también en Segunda División, dentro de un proyecto importante del fútbol madrileño. El Getafe terminó decimocuarto en Liga, disputó la segunda ronda de Copa y tuvo a Enrique Ales y a José Antonio Olmedo como entrenadores durante el curso.
La plantilla incluye a Pozo como delantero y le atribuye cuatro goles de liga, una cifra que muestra una aportación ofensiva documentada dentro de aquella campaña. El paso al Getafe permitía al atacante continuar en Segunda División, pero dentro de un entorno diferente al Castilla y con una responsabilidad más directa en los resultados.
Pozo compartió plantilla con otro exjugador del Castilla, José Luis Montes Vicente, en un equipo que reunía futbolistas con trayectorias diversas. La adaptación al Getafe exigía integrarse rápidamente, porque la categoría no permitía largos periodos de ajuste y los delanteros debían responder ante cada ocasión.
La temporada 1980-1981 mantuvo a Santiago Pozo Alonso en el Club Getafe Deportivo, prolongando su presencia en el fútbol de Segunda División. El segundo curso en un club permite al delantero conocer mejor los mecanismos del equipo y asumir una relación más estable con el vestuario y la afición. Un encuentro de Copa ante el C.D. Badajoz, disputado en diciembre de 1980, incluye a Pozo como delantero y registra un gol suyo en el minuto dos.
Ese dato confirma una participación ofensiva concreta durante la temporada, sin necesidad de atribuirle otros encuentros o cifras que no estén documentados. Su permanencia en Getafe refleja una etapa de continuidad, donde el jugador siguió compitiendo en un campeonato nacional y mantuvo el vínculo con el fútbol madrileño.
A.D. Rayo Vallecano 1981-1982
La temporada 1981-1982 llevó a Pozo de regreso a la A.D. Rayo Vallecano, esta vez dentro de la Segunda División. Volver a Vallecas significaba reencontrarse con un club conocido, aunque el contexto ya era diferente al de la experiencia anterior en Primera División.
Para un delantero, regresar a un entorno familiar puede ayudar a adaptarse, pero la exigencia de Segunda obliga igualmente a sostener el rendimiento y competir por cada oportunidad. Pozo debía aportar experiencia de cantera, Castilla, Primera y Getafe, convirtiendo ese recorrido en una herramienta útil para enfrentar una nueva etapa profesional.
La temporada 1982-1983 cerró el recorrido conocido de Santiago Pozo Alonso en la A.D. Rayo Vallecano, todavía en Segunda División. El delantero completó una carrera que pasó por toda la escalera de cantera del Real Madrid, por Tercera, Segunda B, Segunda y una experiencia en Primera División.
Su recorrido muestra la importancia del Castilla como plataforma, porque desde el filial pudo dar el salto al Rayo y mantenerse después en clubes competitivos de Madrid.
Palmarés y legado de Santiago Pozo Alonso
El palmarés documentado de SANTIAGO POZO ALONSO Delantero Real Madrid incluye el subcampeonato con el Chamartín C.F. Amateur durante la temporada 1972-1973. También formó parte del Castilla subcampeón del grupo 1 de Segunda B en la temporada 1977-1978, un resultado que confirmó la fuerza competitiva del filial.
Su trayectoria incluye además una experiencia en Primera División con el Rayo Vallecano y varias temporadas en Segunda con Castilla, Getafe y el propio Rayo. El principal legado de Pozo reside en haber construido una carrera larga desde la cantera blanca, adaptándose a diferentes categorías y manteniendo su papel de delantero.
Su historia demuestra que los equipos de formación del Real Madrid no solo preparan jugadores para el primer equipo, sino también para una vida completa dentro del fútbol profesional.