Temporada 1917-18: la forja silenciosa de los Canteranos del Real Madrid
Un grupo forjado entre barro, estudio y compromiso
Durante la Temporada 1917-18, el Madrid Foot-Ball Club sentó las bases de una política de formación que daría sus frutos con el paso de las décadas. Lejos del primer equipo, un conjunto amateur se consolidó como espacio de crecimiento para jóvenes que, más allá del resultado, aprendían a representar un escudo. Aquel colectivo es recordado como los Canteranos del Real Madrid Temporada 1917-18.
Eran futbolistas sin salario, sin focos, sin tribunas llenas. Eran estudiantes, empleados, adolescentes que madrugaban para estudiar y corrían por la tarde en campos de tierra. Su motor era el orgullo. Jugaban por el escudo y por el aprendizaje. Convivían en alineaciones históricas como la del 27 de enero de 1918:
Vernacci; J.M. Gandarías, Elorrio, Heredia, Muguiro, M. Heredia, Muñagorri, Serrano, Col, Gutiérrez, A. Bernáldez.
Juntos disputaron el Campeonato de Tercera Categoría, Grupo A, enfrentando a clubes como el Racing de Madrid o el Athletic de Madrid. Y juntos conquistaron el título del grupo, sin estruendo, pero con dignidad. Aquella victoria marcó un antes y un después: los Canteranos del Real Madrid Temporada 1917-18 habían dejado huella.
Una temporada que fue ejemplo antes que historia
El impacto de ese equipo no se midió en goles, sino en valores. Cada entrenamiento era una lección de entrega. Cada partido, un acto de representación. Nadie buscaba contratos. Lo que se perseguía era crecer, formar carácter y entender el club desde dentro.
Figuras como Col, que había jugado en el primer equipo, actuaban como referentes dentro del grupo. No dirigían desde fuera, sino desde dentro. Su sola presencia elevaba el nivel. En ese vestuario se formaban no solo futbolistas, sino futuros hombres del club.
Legado invisible, legado eterno
Pese a la escasez de fuentes, el eco de la Temporada 1917-18 aún vibra en Valdebebas. Fue un año de siembra. Los jugadores no imaginaban que su ejemplo sería el molde de lo que vendría después. Pero así fue. Desde entonces, el Real Madrid entendió que para alcanzar la cima, había que cuidar la base.
Hoy, cada vez que se menciona la palabra cantera, se activa un recuerdo. El de aquellos jóvenes que jugaron por orgullo. Que corrieron por pasión. Que ganaron sin pedir nada. Fueron los Canteranos del Real Madrid Temporada 1917-18, la primera generación que convirtió el esfuerzo en institución.

