
Los canteranos del Real Madrid nacidos en 1946 comenzaron su formación en una etapa especialmente importante para la estructura del fútbol base del club. Durante la primera mitad de la década de 1960, la cantera blanca vivía un proceso de crecimiento y profesionalización que convertiría al Real Madrid en una referencia nacional en la formación de jóvenes futbolistas.
Aquellos años estuvieron marcados por una filosofía basada en el trabajo diario, la disciplina, el aprendizaje táctico y el compromiso con el escudo. Más allá de la calidad técnica, el club buscaba formar jugadores preparados para competir al máximo nivel y representar los valores del Real Madrid dentro y fuera del terreno de juego.
La coordinación de las categorías inferiores recaía en Pedro Eguiluz Lamarca, una de las figuras más importantes en el desarrollo del fútbol base madridista. Junto a él trabajaba José Luis Espinosa Pachón, delegado de los equipos juveniles, cuya labor organizativa resultó fundamental para el crecimiento de los jóvenes futbolistas.
La formación deportiva estaba dirigida por entrenadores de gran prestigio como Jozsef Tóth y Francisco Lacuesta Salazar, quienes contribuyeron decisivamente a la evolución de esta generación. Bajo su dirección, numerosos jugadores dieron el salto desde los equipos juveniles hasta el Real Madrid Amateur, e incluso algunos alcanzaron el primer equipo o desarrollaron una brillante trayectoria en el fútbol profesional español.
Entre los futbolistas nacidos en 1946 que vistieron la camiseta blanca destacan nombres como Gregorio Benito Rubio, Antonio Asensi Ripoll, José Luis Linares Rodríguez, Fernando García-Ramos Sánchez, Francisco Ballester Enguix, Segundo Luis Carrasco Rivero, Antonio Chaves Jiménez, Joaquín Morante Miranda, Javier Ciaurriz Ciaurriz, Francisco Miguel Barrallo Domínguez, José Sáinz Pérez, Dionisio Oñoro Rivero, Javier Martínez Salmeán, Juan Ignacio Arriola González, Francisco Martínez Pulido, Ángel Calleja Casado, Luis Iglesias Laguna y José María Beltrán Vallverdú.
Aunque no todos lograron debutar con el primer equipo, cada uno de ellos contribuyó al prestigio de una cantera que seguía consolidándose como una de las mejores de España.
Gregorio Benito Rubio, el ejemplo perfecto del defensa formado en la cantera blanca
Dentro de la generación de 1946, Gregorio Benito Rubio representa el mayor éxito deportivo. Formado en las categorías inferiores del Real Madrid, su progresión fue constante hasta convertirse en uno de los mejores defensas de la historia del club.
Su fortaleza física, liderazgo, contundencia defensiva y extraordinaria capacidad para anticiparse al rival le permitieron consolidarse durante más de una década en el primer equipo madridista. Gregorio Benito fue uno de los grandes referentes defensivos del Real Madrid de los años setenta y una pieza fundamental en numerosos éxitos nacionales e internacionales.
Su trayectoria constituye el mejor ejemplo del trabajo realizado por la cantera madridista durante aquellos años.
Antonio Asensi Ripoll, talento que brilló en la Primera División
Otro de los grandes nombres de esta generación fue Antonio Asensi Ripoll.
Centrocampista de enorme calidad técnica y gran visión de juego, inició su formación en la cantera del Real Madrid antes de desarrollar una brillante carrera profesional en la Primera División española.
Su inteligencia táctica, capacidad organizativa y facilidad para asociarse con sus compañeros le permitieron convertirse en uno de los centrocampistas más destacados del fútbol español durante la década de los setenta.
Aunque su mayor reconocimiento llegó fuera del Real Madrid, su formación comenzó en la estructura deportiva del club blanco, demostrando nuevamente la calidad del trabajo realizado en las categorías inferiores.
José Luis Linares Rodríguez, una sólida formación en la cantera madridista
Entre los centrocampistas de esta generación destacó también José Luis Linares Rodríguez.
Durante su etapa en las categorías inferiores fue considerado un jugador de gran regularidad y excelente comprensión del juego. Su crecimiento dentro del fútbol base madridista reflejó la importancia que el club otorgaba a la formación táctica y técnica de sus futbolistas.
Como tantos otros jugadores de aquella época, el paso por la cantera del Real Madrid le permitió desarrollar una base futbolística de enorme nivel antes de continuar su trayectoria deportiva.
Fernando García-Ramos Sánchez, un delantero formado para competir
En la parcela ofensiva sobresalió Fernando García-Ramos Sánchez.
Delantero con buen sentido del gol y gran movilidad, completó su formación dentro del Real Madrid en unos años de enorme competitividad.
La exigencia existente en las categorías inferiores obligaba a todos los atacantes a mejorar continuamente sus recursos técnicos y tácticos, y Fernando formó parte de ese grupo de jóvenes futbolistas que contribuyeron al alto nivel competitivo del club durante aquellos años.
Una generación llena de compromiso y trabajo
Más allá de los jugadores que alcanzaron mayor notoriedad, la generación nacida en 1946 estuvo formada por numerosos futbolistas que ayudaron a mantener el extraordinario nivel competitivo de la cantera madridista.
Defensas como Francisco Ballester Enguix, Segundo Luis Carrasco Rivero, Francisco Miguel Barrallo Domínguez, Dionisio Oñoro Rivero, Juan Ignacio Arriola González o Francisco Martínez Pulido aportaron solidez y equilibrio a sus equipos.
En el centro del campo destacaron Antonio Chaves Jiménez, Joaquín Morante Miranda, Javier Ciaurriz Ciaurriz, José Sáinz Pérez, Javier Martínez Salmeán y Ángel Calleja Casado, futbolistas formados bajo una misma filosofía de juego basada en la inteligencia táctica y el trabajo colectivo.
En la portería, Luis Iglesias Laguna y José María Beltrán Vallverdú defendieron la meta blanca durante diferentes etapas de su formación, contribuyendo al crecimiento competitivo de los equipos juveniles y amateurs.
Cada uno de ellos escribió una pequeña parte de la historia de la cantera madridista.
Canteranos ilustres del Real Madrid nacidos en 1946
El legado de los nacidos en 1946
La generación de canteranos del Real Madrid nacidos en 1946 representa una de las promociones que consolidaron definitivamente el prestigio del fútbol base blanco durante los años sesenta.
Bajo la coordinación de Pedro Eguiluz Lamarca, la organización de José Luis Espinosa Pachón y el trabajo de entrenadores como Jozsef Tóth y Francisco Lacuesta Salazar, estos jóvenes futbolistas crecieron en un entorno donde la formación deportiva iba siempre acompañada de valores como el esfuerzo, la disciplina, la humildad y el compañerismo.
Algunos alcanzaron la élite del fútbol español; otros desarrollaron carreras profesionales de gran nivel y muchos defendieron con orgullo la camiseta blanca durante su etapa de formación. Todos ellos contribuyeron a fortalecer una cantera que continúa siendo, décadas después, una referencia mundial en la formación de futbolistas y una parte esencial de la historia del Real Madrid.



































