Temporada Infantil A 1916-17: la primera cantera del Real Madrid
El origen de un modelo
Corría el año 1916 y el Madrid Foot-Ball Club, fundado en 1902, entraba en su decimoquinta temporada de vida. Mientras en Europa la Gran Guerra agitaba los cimientos del continente, en Madrid los jóvenes encontraban en el fútbol un espacio para crecer. El club blanco, ya consolidado como uno de los referentes del panorama nacional, no solo centraba su atención en el primer equipo. De forma silenciosa pero decidida, comenzaba a construir lo que con el tiempo se convertiría en una de sus señas de identidad: su cantera.
La Temporada Infantil A 1916-17 marcó el inicio de ese camino. Por primera vez, se organizó un equipo infantil estructurado, compuesto por escolares madrileños, en su mayoría procedentes del Colegio del Pilar. Estos jóvenes, con edades entre los 11 y los 15 años, empezaron a disputar partidos con una regularidad que hasta entonces era inédita para jugadores de su edad. No había fichas federativas ni contratos. Solo pasión, camiseta blanca y campos de tierra.
Una alineación que se mantuvo en el tiempo
Una de las características más llamativas de la Temporada Infantil A 1916-17 fue la estabilidad de su alineación titular. Gracias a las crónicas de periódicos de la época, podemos reconstruir con precisión las formaciones que saltaron al campo en los encuentros más destacados.
22 de octubre de 1916 – Campeonato Infantil:
Vernacci; R. Heredia, Monjardín, M. Heredia, Caballero, J. Escribá, José Gandarías, Muñagorri, Luis Gutiérrez, R. Bilbao, Muñagorri.
En este primer gran encuentro aparece por primera vez el nombre de R. Heredia como capitán del equipo. Su liderazgo no solo era táctico, sino moral. Con él comenzaba todo.
25 de febrero de 1917 – Partido amistoso:
Vernacci; Heredia, Juan Manuel Gandarías, Monjardín, Caballero, Pérez Mínguez, José Gandarías, Pedro Gandarías, Gutiérrez, Barroso, A. Bernáldez.
Los tres hermanos Gandarías coincidieron en esta alineación. El bloque se mantenía.
4 de marzo de 1917 – Campeonato Infantil:
Elorrio; Heredia, Monjardín, Bilbao, F. Bernáldez, Pastor, J. Gandarías, Muñagorri, P. Gandarías, Barroso, M. Muñagorri.
Los nombres se repiten. El grupo crecía junto. Y Heredia seguía al mando, con el brazalete y el respeto de todos.
5 de abril de 1917 – Campeonato Infantil:
Vernacci; Heredia, J.M. Gandarías, Monjardín, P. Gandarías, Elorrio, J. Gandarías, J. Muñagorri, F. Bernáldez, Bilbao, A. Bernáldez.
Un once cargado de apellidos ilustres en la historia temprana del club. Todos ellos participaron activamente durante la Temporada Infantil A 1916-17, consolidando una plantilla que no solo competía, sino que representaba la identidad joven del Madrid.
R. Heredia: capitán y símbolo
En todas las alineaciones clave aparece R. Heredia. Era el defensa más fiable, el que abría el campo con carácter, el que hablaba cuando había que ordenar. Fue el primer capitán conocido de la cantera blanca. Su nombre queda ligado a los orígenes del liderazgo en el club.
No hay crónicas extensas sobre su vida, pero su legado vive en los registros. Capitaneó al equipo en los partidos del campeonato, organizó la defensa en encuentros amistosos, y fue figura constante durante toda la campaña. Su presencia es el alma de la Temporada Infantil A 1916-17.
Un equipo para la historia
Aquel grupo no levantó trofeos de renombre, pero dejó una herencia invaluable. Nombres como Luis Gutiérrez, Juan Monjardín, los hermanos Gandarías, Caballero, Barroso, Pastor, Pérez Mínguez, Bilbao, Bernáldez, Muñagorri y, por supuesto, R. Heredia, formaron parte de un proyecto pionero.
En un tiempo sin cámaras ni televisores, sin contratos ni escuelas de fútbol, estos jóvenes dieron el primer paso. Fueron cantera antes de que la palabra existiera.
Desde entonces, el Real Madrid nunca dejó de mirar hacia abajo para construir hacia arriba. Y todo comenzó allí, en esa Temporada Infantil A 1916-17 que aún resuena en la memoria del club.
Una estructura embrionaria pero constante
Lo que diferencia a la Temporada Infantil A 1916-17 de otras iniciativas de la época no fue simplemente su existencia, sino su organización constante en el tiempo. El Madrid no improvisó. Mantuvo una estructura estable de partidos desde el otoño hasta bien entrada la primavera de 1917. Los encuentros, tanto amistosos como del Campeonato Infantil, están fechados en registros de octubre, febrero, marzo y abril.
La frecuencia y regularidad de esos partidos demuestran una intención clara del club: formar jugadores desde la base con método y continuidad. En una era sin cuerpos técnicos definidos para categorías inferiores, ni campos fijos para entrenamiento, esta apuesta es, simplemente, visionaria.
Además de los jugadores ya mencionados, aparecen nombres como Flor, Chapalo, Soto, Erice, Tovar, Teus, Manzanedo, Martín, Laserna, o R. Álvarez. Algunos participaron en alineaciones combinadas de infantiles con terceros y cuartos equipos. Esto refuerza la idea de que existía una cantera dinámica, donde los jugadores iban progresando de un escalón a otro.
Los hermanos Gandarías: un caso excepcional
Uno de los fenómenos más singulares de la temporada fue la presencia simultánea de tres hermanos Gandarías en el mismo conjunto infantil:
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Pedro Gandarías, nacido en 1901, jugaba como delantero.
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Juan Manuel Gandarías, nacido en 1902, se desempeñaba como defensor.
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José Gandarías, nacido en 1904, actuaba como extremo derecho.
En el partido del 22 de octubre de 1916, José Gandarías aparece como titular en el extremo derecho, siendo el único de los tres que participó en ese encuentro concreto. En cambio, el 25 de febrero, ya figuran juntos Pedro, Juan Manuel y José, en lo que representa una coincidencia poco habitual en la historia del club.
Años más tarde, José Gandarías tuvo un recorrido notable fuera del campo: presidió el Arenas Club de Guecho durante tres temporadas, fue vicepresidente de la Federación Vizcaína de hockey y fundador del Real Club Náutico de Madrid.
El pilar educativo: el Colegio del Pilar
El Colegio del Pilar no fue un simple centro educativo. En los años diez y veinte del siglo XX, era una auténtica cuna de futbolistas. Por sus aulas pasaron René Petit, Luis Gutiérrez, Juan Monjardín, Rafael Sánchez-Guerra, Muñagorri y muchos de los jugadores que compusieron el equipo infantil del Madrid en esta temporada.
Además de su formación académica, el centro ofrecía acceso al deporte, especialmente al fútbol. Sus alumnos solían nutrir las categorías inferiores del Madrid y otras entidades madrileñas. El vínculo entre el colegio y el club fue tan fuerte que, en muchas ocasiones, las alineaciones de los equipos blancos se nutrían casi exclusivamente de estudiantes del Pilar.
Rafael Sánchez-Guerra: jugador, presidente y testigo
Aunque de edad algo superior, Rafael Sánchez-Guerra, nacido en 1897, fue uno de los primeros niños en pasar por las filas juveniles del club.
Esa frase resume mejor que ninguna otra el espíritu de la Temporada Infantil A 1916-17. Trabajo, ilusión y sentido de pertenencia. Años más tarde, en 1935, Sánchez-Guerra fue elegido presidente del Real Madrid, cargo que ocupó hasta el estallido de la Guerra Civil. Pero su origen como futbolista infantil blanco selló su vínculo eterno con la institución.
Legado silencioso de una temporada fundacional
La Temporada Infantil A 1916-17 no fue registrada en trofeos ni en grandes titulares, pero dejó una huella profunda. Representó el primer intento serio y estructurado del Madrid Foot-Ball Club por desarrollar jugadores desde la infancia. Su legado no está en los resultados, sino en los nombres que, más de un siglo después, todavía resuenan al recorrer los archivos del club.
Jugadores como Luis Gutiérrez, Juan Monjardín, los hermanos Gandarías, Caballero, Barroso, Muñagorri, Bilbao, Pastor, Heredia —capitán indiscutible del equipo— y tantos otros, formaron parte de una alineación que se mantuvo unida durante toda la temporada. Participaron en múltiples partidos confirmados por la prensa, algo inusual en una época donde la mayoría de los encuentros infantiles eran esporádicos y mal documentados.
El club no contaba aún con una ciudad deportiva, ni con campos propios permanentes. Jugaban donde podían: en O’Donnell, en solares de tierra, bajo el frío o el sol del mediodía. Sin público, sin árbitros profesionales, sin equipamiento técnico. Y, sin embargo, ya eran Real Madrid.
Esta temporada sentó las bases de lo que hoy se conoce como La Fábrica, pero en su forma más pura. Aquellos chicos no soñaban con fichajes ni con ligas europeas. Solo querían vestir la camiseta blanca, disfrutar del balón, y hacer equipo. Lo hicieron. Y aunque su historia quedó parcialmente escondida por el paso del tiempo, hoy vuelve a brillar.
Conclusión: la cantera empezó aquí
La Temporada Infantil A 1916-17 fue la primera piedra. Antes de Valdebebas, antes de Chamartín, antes de Santiago Bernabéu. Mucho antes de la profesionalización de la cantera, hubo niños que entrenaban en campos prestados y se organizaban para jugar contra equipos como el Recreativo Español o el Racing Club de Madrid.
El Madrid Infantil de 1916-1917 fue cantera sin saberlo. Fue escuela sin pretenderlo. Y fue historia desde su primer pase.
Por eso, recordar sus nombres y rescatar sus partidos no es mirar al pasado, sino honrar el principio de un club que entendió desde el principio que la grandeza empieza desde abajo. Y todo, absolutamente todo, comenzó en aquella Temporada Infantil A 1916-17.

