NAZARIO IGLESIAS URDIALES, EL CENTROCAMPISTA LEONÉS QUE SUBIÓ TODOS LOS PELDAÑOS DESDE EL INFANTIL B HASTA EL FÚTBOL PROFESIONAL

INFANCIA EN LA ALDEA DEL PUENTE Y SUEÑOS DE FÚTBOL LEJOS DE LEÓN

El 17 de febrero de 1956 nació NAZARIO IGLESIAS URDIALES centrocampista Real Madrid en La Aldea del Puente (León), un entorno pequeño donde los inviernos resultaban fríos, los días se organizaban alrededor de la escuela, la familia y el trabajo de los mayores, y donde cualquier trozo de tierra libre podía convertirse en campo de fútbol improvisado, con porterías marcadas con piedras o abrigos, con un balón que pasaba de mano en mano como tesoro compartido y con una pandilla de niños que se quedaban hasta el atardecer persiguiendo una pelota que parecía dar sentido a muchas tardes silenciosas.

Desde muy pronto, Nazario Iglesias Urdiales descubrió que se sentía cómodo en el centro mismo del juego, porque en lugar de quedarse fijo arriba esperando un pase o de atrincherarse atrás como defensa, prefería recibir la pelota en la zona intermedia, girar sobre sí mismo, levantar la cabeza y buscar siempre la mejor opción para que el balón siguiera circulando, y esa inclinación natural hacia el orden y la distribución le fue definiendo como centrocampista incluso antes de que nadie pronunciara esa palabra con tono serio en aquellos partidos de pueblo.

En las calles y en las eras de La Aldea del Puente, los partidos carecían de tácticas escritas, pero sobraban situaciones reales que enseñaban a tomar decisiones rápidas, porque Iglesias aprendió a ofrecerse siempre como apoyo a un compañero rodeado, a retroceder unos metros cuando veía que el equipo se partía, a adelantar su posición cuando notaba que nadie conectaba con los delanteros y a entender que el centro del campo funcionaba como bisagra entre la defensa y el ataque, aunque entonces nadie hablara con esas palabras.

El nombre del Real Madrid llegaba hasta ese rincón de León a través de las voces de la radio que narraban ligas, Copas de Europa y noches especiales, de los periódicos que los adultos hojearon en bares o en casas donde el fútbol ocupaba un espacio importante, y esas historias despertaban en Nazario Iglesias Urdiales una curiosidad que iba más allá del mero aficionado, porque, aun sabiendo que esa realidad parecía lejanísima, empezaba a preguntarse cómo se viviría el juego en un club de ese tamaño, donde cada detalle se analizaba y cada jugador debía cumplir una función precisa.

LLEGADA A LA CANTERA DEL REAL MADRID Y ADAPTACIÓN A LA FÁBRICA

El salto desde La Aldea del Puente (León) a la cantera del Real Madrid supuso para Iglesias un cambio radical de paisaje y de ritmo, porque abandonó la tranquilidad de un entorno rural para aterrizar en una ciudad que se movía a otra velocidad, con tráfico, ruido, entrenamientos planificados y un club que le abría las puertas de una estructura formativa donde cada sesión tenía un propósito y donde cada niño aceptaba que llegaba a un lugar en el que el talento se cuidaba, pero también se exigía, se pulía y se medía día a día.

La primera vez que pisó las instalaciones del Real Madrid entendió que el fútbol podía organizarse como una escuela, porque encontró campos bien delimitados, vestuarios ordenados, tiempo pautado para calentar, para entrenar, para estirar, y descubrió que los entrenadores no se limitaban a pedir esfuerzo, sino que explicaban por qué un pase debía darse antes, por qué una línea de pase resultaba mejor que otra, por qué un centrocampista debía estar siempre atento a lo que ocurría a sus espaldas y no solo a su alrededor.

En ese entorno, Nazario Iglesias Urdiales comenzó a pulir su instinto natural para situarse en el centro del juego, aprendiendo a perfilar el cuerpo antes de recibir, a ofrecer dos apoyos distintos al poseedor del balón, a orientar la jugada hacia el lado menos poblado, a ayudar al defensa cuando el equipo salía desde atrás y a enlazar con los delanteros con pases que no buscaban el lucimiento, sino la ventaja clara, encajando así en el modelo de centrocampista que la Fábrica valoraba especialmente.

La convivencia diaria con compañeros llegados de distintos barrios, pueblos y ciudades le enseñó, además, que el fútbol de cantera no se basaba solo en la calidad técnica, sino también en la capacidad para competir internamente, para aceptar que había otros jugadores con las mismas aspiraciones, y esa competencia sana dentro de la cantera del Real Madrid se convirtió en un estímulo constante que empujaba a Iglesias a mejorar cada control, cada pase, cada desplazamiento y cada gesto defensivo para seguir subiendo peldaños.

REAL MADRID INFANTIL B 1970-1971: PRIMER TALLER TÁCTICO DE UN CENTROCAMPISTA

La temporada 1970-1971 situó a NAZARIO IGLESIAS URDIALES centrocampista Real Madrid en el Real Madrid Infantil B, uno de los equipos base de la estructura infantil, que compartía filosofía de juego y metodología con el Real Madrid Infantil A y que se concebía como peldaño fundamental para introducir a los jóvenes en la manera madridista de entender el fútbol, combinando evolución técnica, comprensión táctica y disciplina posicional con una exigencia notable para su edad.

Los análisis que se hacen de aquella etapa infantil recuerdan cómo el Real Madrid Infantil B funcionaba como laboratorio de la Fábrica, donde los entrenadores insistían en la importancia de la circulación limpia de balón, del apoyo constante entre líneas, de la lectura de espacios y de la coordinación entre defensa, centro del campo y ataque, y en medio de ese entramado, un jugador como Iglesias encontraba su lugar natural como enlace permanente entre todos los sectores del equipo.

En los entrenamientos se trabajaba a fondo la técnica básica, pero siempre con una intención superior, porque no se trataba solo de controlar bien o de pasar fuerte, sino de entender para qué se controlaba de una forma y no de otra, de asumir que un pase raso al pie podía dar más continuidad que un envío precipitado, y Iglesias aprendía a recibir de cara cuando el equipo necesitaba avanzar, a perfilarse de espaldas cuando debía proteger el balón y a girar solo cuando el espacio realmente lo permitía.

En los partidos de aquella temporada, el Real Madrid Infantil B se medía a otros conjuntos infantiles de la región, y aunque el foco mediático solía recaer más sobre el Infantil A, el nivel competitivo resultaba alto, porque todos querían demostrar que merecían seguir dentro de la Fábrica, y en ese contexto Iglesias asumía responsabilidades que no siempre lucían, como ofrecer apoyo al central presionado, corregir la posición de algún compañero despistado o cortar a tiempo un pase que podía generar contraataque peligroso.

La temporada en el Real Madrid Infantil B 1970-1971 consolidó la idea de que el futuro de Iglesias pasaba por seguir creciendo en el corazón del equipo, porque supo convertir su visión de juego y su capacidad para ordenar en herramientas útiles para un conjunto que valoraba tanto el resultado como el proceso, y ese año se convirtió en base sobre la que se construirían los siguientes escalones, primero en la esfera juvenil vinculada al Real Madrid y después en categorías cada vez más exigentes.

1970-1971 Real Madrid Infantil B
De pie, GRELA (-), LLORENTE (-), OBIOL (-), BARRERO (Miguel Ángel Barrero Velasco), SEPTIEN (-), ADEVA (Eugenio Adeva Magdaleno), MARCIAL (Marcial de Gracia Muñoz), BLANCO (-)
Agachados, CASCAJOSA (-), IGLESIAS (Nazario Iglesias Urdiales), SÁINZ (Francisco Sáinz Fernández), RIBAGORDA (-), IZAGUIRRE (José Manuel Izaguirre Araque), LACUESTA (-), RECIO (Pedro Recio de la Torre), MENDOZA (-)

AÑO 1971-1972: UNA TRANSICIÓN SILENCIOSA HACIA EL FÚTBOL JUVENIL

La temporada 1971-1972 no aparece asociada en los listados a un equipo concreto dentro del aviso, pero ese silencio documental no implica ausencia de trabajo, porque para un chico como NAZARIO IGLESIAS URDIALES centrocampista Real Madrid, esos meses debieron servir para adaptarse al crecimiento físico propio de la adolescencia, para reforzar conceptos tácticos aprendidos en infantil y para prepararse mentalmente para el salto a la categoría juvenil, donde la velocidad del juego y la dureza de los duelos se multiplicaban en comparación con lo vivido hasta entonces.

En esa etapa intermedia, muchos jóvenes de la cantera del Real Madrid compaginaban entrenamientos, amistosos y torneos menores con la presión interna de saber que el club evaluaba constantemente su evolución, y Iglesias no sería una excepción, porque sabía que como centrocampista tenía que acrescentar su resistencia para sostener noventa minutos intensos, su fuerza para competir en disputas directas y su rapidez mental para tomar decisiones más veloces frente a rivales que ya no le concederían tanto margen de maniobra.

CHAMARTÍN C.F. JUVENIL A 1972-1973: SUBCAMPEONES DEL GRUPO 1 BAJO FRANCISCO LACUESTA

La temporada 1972-1973 encontró a NAZARIO IGLESIAS URDIALES centrocampista Real Madrid en el Chamartín C.F. Juvenil A, equipo juvenil vinculado a la estructura blanca que competía en el grupo 1 de la 1ª División del Campeonato de Castilla, donde terminó la liga como subcampeón por detrás del Real Madrid Juvenil A, bajo la dirección del entrenador Francisco Lacuesta Salazar, que había convertido a aquel conjunto en un bloque competitivo, ordenado y capaz de mirar de frente a cualquier rival de la categoría.[web:202]

El Chamartín C.F. Juvenil A servía de puente entre la Fábrica y el fútbol juvenil de máximo nivel, porque muchos chicos que no estaban en el juvenil principal del Real Madrid encontraban allí continuidad en un entorno exigente, dentro del mismo ecosistema, y un centrocampista como  Iglesias encajaba perfectamente en ese contexto, ya que su capacidad para dar equilibrio, para enlazar líneas y para mantener la calma en partidos complicados resultaba especialmente valiosa para un equipo que se debía medir cada fin de semana a canteras importantes.

Durante la liga, el Chamartín Juvenil A compitió con firmeza, sumando puntos en campos complicados, sacando adelante partidos cerrados y demostrando que el trabajo obsesivo en aspectos tácticos encontraba reflejo en el marcador, y Iglesias se convirtió en una pieza esencial del sistema, porque su zona de influencia abarcaba desde unos metros por delante de los centrales hasta los alrededores de la frontal rival, donde aparecía para romper líneas con un pase o para frenar un contraataque con una entrada a destiempo justo en el momento preciso.

El hecho de terminar como subcampeones del grupo 1 confirmó que aquel Chamartín C.F. Juvenil A 1972-1973 había competido de tú a tú con su referente principal, el Real Madrid Juvenil A, y para Nazario Iglesias Urdiales esa temporada suponía la constatación de que su perfil de centrocampista de trabajo, criterio y orden tenía cabida en un nivel juvenil alto, sirviendo como base para los siguientes pasos dentro del fútbol asociado al club blanco.

C.D. SAN BENITO JUVENIL A 1973-1974 Y PRIMEROS CONTACTOS CON EL REAL MADRID AMATEUR

La temporada 1973-1974 llevó a NAZARIO IGLESIAS URDIALES centrocampista Real Madrid al C.D. San Benito Juvenil A, otro equipo vinculado al entorno del Real Madrid que competía en el grupo 1 de la categoría juvenil, y que compartía con otros conjuntos blancos la filosofía de juego, el énfasis en la disciplina táctica y la importancia de formar jugadores capaces de entender el fútbol como fenómeno colectivo más allá de las individualidades, y en ese nuevo vestuario, Nazario Iglesias Urdiales debía demostrar que sabía adaptarse a compañeros distintos sin perder su forma de interpretar la medular.

Ese mismo curso, participó también con el Real Madrid Amateur en el mes de abril, dentro de la Copa Ramón Triana, competición que servía de escaparate para jugadores en la frontera entre el fútbol juvenil y el amateur, y que permitía probar a jóvenes en contextos de mayor dureza física, por lo que el hecho de que Iglesias apareciera en ese escenario indicaba que el club ya le consideraba preparado para asomarse a un nivel donde el oficio y la experiencia contaban tanto como la calidad técnica.

En el C.D. San Benito Juvenil A, Nazario Iglesias Urdiales continuó ejerciendo como centrocampista que conectaba, ordenaba y protegía, enfrentándose a rivales que mezclaban juventud con una intensidad notable, y cada partido representaba una clase práctica donde debía ajustar su posición, calcular cuándo saltar a la presión, cuándo retrasarse para proteger a los centrales y cómo dosificar esfuerzos para llegar con lucidez a los minutos finales, cuando tantos encuentros juveniles se decidían por detalles mínimos.

CHAMARTÍN C.F. 1974-1975: 1ª REGIONAL CASTELLANA CON RICARDO PEINADO

En la temporada 1974-1975, NAZARIO IGLESIAS URDIALES centrocampista Real Madrid dio un paso definitivo hacia el fútbol regional de adultos al incorporarse al Chamartín C.F. en la 1ª Regional Castellana, categoría en la que el equipo terminó en el puesto 12 de la clasificación, bajo las órdenes del entrenador Ricardo Peinado Martínez, que trataba de combinar el espíritu formativo asociado a la Fábrica con la necesidad competitiva propia de una liga donde los rivales acumulaban muchas horas de vuelo en campos complicados.

La 1ª Regional Castellana representaba un contexto duro, con desplazamientos a pueblos y ciudades donde el ambiente se volvía muy intenso, con terrenos de juego que no siempre presentaban el mejor estado y con conjuntos que mezclaban jóvenes ambiciosos y veteranos que manejaban bien el oficio, y en esa realidad, Nazario Iglesias Urdiales tuvo que adaptar su juego de centrocampista a un fútbol más físico, reforzando su capacidad para soportar choques, para ganar balones divididos y para mantener la claridad mental en partidos trabados.

La campaña, finalizada en la 12.ª posición, reflejó las dificultades de aquel Chamartín C.F., pero también sirvió para que Iglesias acumulase experiencia valiosa frente a rivales que no regalaban un metro, y que le obligaban a demostrar que lo aprendido en la cantera del Real Madrid podía aplicarse también en entornos donde el juego no permitía demasiadas florituras, sino que premiaba la constancia, el esfuerzo y la inteligencia para leer el tipo de partido que demandaba cada jornada.

REAL MADRID AMATEUR 1975-1976: 1ª REGIONAL PREFERENTE CON FRANCISCO JAVIER BOLEA

La temporada 1975-1976 situó a NAZARIO IGLESIAS URDIALES centrocampista Real Madrid en el Real Madrid Amateur, que competía en la 1ª Regional Preferente y terminó en el puesto 13 de la clasificación, bajo la dirección de Francisco Javier Bolea, en un equipo que, según los análisis de la época, se concebía como uno de los pilares fundamentales de la estructura formativa blanca, porque servía de transición entre los juveniles y el fútbol profesional, sometiendo a sus jugadores a un nivel de exigencia superior dentro de una categoría todavía catalogada como amateur.

En ese Real Madrid Amateur 1975-1976, destaca una línea defensiva en la que figuraba Nazario Iglesias Urdiales junto a otros compañeros como Miguel Bujalance Garrido, Gonzalo Gómez García y Luis Barajas López, lo que sugiere que, además de su perfil de centrocampista, podía retrasar su posición para aportar salida de balón y orden desde la zaga, en un equipo donde el medio campo combinaba juventud y experiencia para sostener el juego.

La 1ª Regional Preferente suponía un escalón competitivo muy exigente, y Iglesias tuvo que demostrar que podía mantener el tipo frente a rivales veteranos, con partidos donde la intensidad no bajaba, donde cada error se pagaba caro y donde la camiseta del Real Madrid seguía motivando un plus en los contrarios, que veían en cada visita del Amateur blanco una oportunidad especial de medirse con jugadores procedentes de la Fábrica.

REAL MADRID AMATEUR 1976-1977: CRECIMIENTO HASTA EL NOVENO PUESTO CON SALVADOR LUPIÓN

En la temporada 1976-1977, Real Madrid Amateur continuó en la 1ª Regional Preferente, pero mejoró su rendimiento global, finalizando en el puesto 9 de la tabla bajo la dirección de Salvador Lupión Trueba, en una campaña que confirmó la progresión de varios futbolistas, entre ellos NAZARIO IGLESIAS URDIALES centrocampista Real Madrid, que seguía aportando seriedad, lectura del juego y compromiso tanto si actuaba como centrocampista como si se retrasaba a posiciones de apoyo en la línea defensiva.

Las descripciones generales de esa categoría subrayan que el Real Madrid Amateur representaba una prueba de fuego para quienes aspiraban a dar el salto a niveles superiores, porque allí debían demostrar que podían soportar una temporada larga, que sabían convivir con el error y que mantenían el orden táctico en contextos de alta presión, y Iglesias superó ese examen acumulando minutos, experiencia y un oficio que más tarde le acompañaría en sus etapas posteriores por distintos clubes de Tercera, Segunda y Segunda B.

A.D. ARGANDA 1977-1979: TERCERA DIVISIÓN Y PRUEBA DE FUEGO EN EL FÚTBOL NACIONAL

La trayectoria de Nazario Iglesias Urdiales recoge un nuevo salto en las temporadas 1977-1978 y 1978-1979, cuando se incorporó en calidad de cedido a la A.D. Arganda en Tercera División, lo que significaba entrar en una categoría de ámbito nacional, con grupos donde se mezclaban equipos de distintas localidades y provincias, con viajes más largos, estadios de diferentes dimensiones y un nivel de profesionalización creciente, aunque todavía a distancia de las grandes ligas.

Las referencias de carrera que recogen sus datos señalan que Nazario Iglesias Urdiales debutó precisamente en el año 1977 con la A.D. Arganda, a los 21 años, y que este club madrileño representó para él la puerta de entrada al fútbol nacional, donde debía demostrar que las herramientas adquiridas en la cantera del Real Madrid y en el Amateur podían aplicarse con éxito frente a rivales que también aspiraban a ascender y a hacerse un nombre en las divisiones superiores.

En la A.D. Arganda, la figura de Iglesias como centrocampista o como jugador de la línea de atrás con buena salida de balón resultaba especialmente útil, porque los equipos de Tercera valoraban mucho la presencia de futbolistas con experiencia en estructuras de élite, capaces de dar pausa cuando el partido se volvía loco, de colocar al equipo unos metros más adelante o de cerrar espacios cuando tocaba sufrir, y la presencia de un ex canterano del Real Madrid confería un plus de jerarquía al vestuario.

C.D. TOLEDO 1979-1980: TERCERA DIVISIÓN EN UNA PLAZA HISTÓRICA

La temporada 1979-1980 llevó a Nazario Iglesias Urdiales al C.D. Toledo en Tercera División, otra plaza histórica dentro del fútbol español que vivía la categoría con pasión, con una afición entregada y con la aspiración constante de acercarse a categorías superiores, y para un jugador formado en la Fábrica, vestir la camiseta de un club con tanto arraigo suponía un nuevo reto, distinto al que había vivido en Arganda pero igualmente exigente.

Las referencias estadísticas recogen su presencia en el C.D. Toledo y en competiciones como la Copa del Rey, demostrando que su recorrido empezaba a tocar escenarios más visibles, y desde la posición de centrocampista o de jugador de la línea de atrás con buen trato del balón, Iglesias se convertía en pieza valiosa para un equipo que necesitaba equilibrio entre la solidez y la capacidad de construir desde atrás, en una Tercera División donde no faltaban conjuntos duros y campos complicados.

LINARES C.F. 1980-1981: EL SALTO A LA SEGUNDA DIVISIÓN

El gran salto dentro de la carrera de Nazario Iglesias Urdiales se produjo en la temporada 1980-1981, cuando fichó por el Linares C.F. en Segunda División, una categoría claramente profesional donde el ritmo de los partidos, el nivel de los rivales y la repercusión mediática resultaban muy superiores a lo visto en Tercera, y donde cada punto valía muchísimo tanto para los clubes que aspiraban a ascender como para aquellos que luchaban por la permanencia.

Iglesias disputó partidos en esa campaña de Segunda, lo que confirma que el centrocampista leonés convertido en jugador de largo recorrido había alcanzado una meta que muy pocos canteranos consiguen, llegar a competir en una de las máximas categorías del fútbol español, y que su paso por la cantera del Real Madrid y por el Amateur le había proporcionado herramientas suficientes para rendir en un contexto donde cada detalle se analizaba con lupa.

A.D. TORREJÓN 1981-1984: ENTRE SEGUNDA B Y TERCERA

Las temporadas siguientes, 1981-1982 y 1982-1983, situaron a Nazario Iglesias Urdiales en la A.D. Torrejón en Segunda División B, una categoría intermedia creada para aproximar el salto entre Tercera y Segunda, muy exigente y con grupos llenos de equipos que alternaban tradición, ambición y un nivel competitivo notable, y su posterior permanencia en el club durante 1983-1984, ya en Tercera División, muestra que su papel en ese proyecto había adquirido peso y continuidad.

En la A.D. Torrejón, la experiencia acumulada por Iglesias en tantos contextos diferentes se convertía en un activo importante, porque podía aportar liderazgo silencioso, lectura de partido y una serenidad que ayudaba al equipo a gestionar momentos complicados, ya fuera en la lucha por objetivos ambiciosos o en la pelea por mantener la categoría, y su presencia confirmaba la validez del camino iniciado años atrás en el Real Madrid Infantil B y continuado por múltiples escalones.

A.D. URBIS Y DAIMIEL C.F. 1984-1986: LAS ÚLTIMAS BATALLAS EN PREFERENTE Y TERCERA

El tramo final de la trayectoria de Nazario Iglesias Urdiales lo encuentra en la temporada 1984-1985 formando parte de la A.D. Urbis en 1ª Preferente Castellana y del Daimiel C.F. en Tercera División, para continuar en 1985-1986 de nuevo en el Daimiel C.F. en Tercera, lo que indica que todavía mantuvo varios años más de fútbol competitivo en categorías donde la intensidad y el orgullo local seguían marcando los fines de semana.

En esos equipos, el nombre de Iglesias aparece en listados de partidos y plantillas, demostrando que su oficio de centrocampista y jugador con buena lectura defensiva seguía resultando útil para clubes que necesitaban equilibrio y experiencia en su columna vertebral, y aunque esos escenarios no alcanzaran la repercusión de la Segunda División, cualquier futbolista sabe que las últimas batallas, en campos donde la afición se sitúa muy cerca del césped, también construyen una parte esencial de su memoria deportiva.

UN RECORRIDO COMPLETO DESDE LA FÁBRICA HASTA EL PROFESIONALISMO

La biografía de NAZARIO IGLESIAS URDIALES centrocampista Real Madrid, desde su nacimiento en La Aldea del Puente (León), pasando por el Real Madrid Infantil B 1970-1971, el Chamartín C.F. Juvenil A subcampeón del grupo 1 bajo Francisco Lacuesta Salazar, el C.D. San Benito Juvenil A, el Chamartín C.F. en 1ª Regional Castellana con Ricardo Peinado Martínez, el Real Madrid Amateur en 1ª Regional Preferente con Francisco Javier Bolea y Salvador Lupión Trueba, las cesiones a A.D. Arganda y C.D. Toledo, el paso por el Linares C.F. en Segunda, la etapa en la A.D. Torrejón en Segunda B y Tercera y los últimos años en A.D. Urbis y Daimiel C.F., dibuja la trayectoria de un futbolista que recorrió prácticamente todos los escalones del fútbol español, desde la base de la Fábrica hasta el profesionalismo, sosteniendo siempre una forma de entender el juego marcada por su origen como centrocampista de la cantera del Real Madrid.

Su figura representa a ese tipo de canterano que no se queda en la anécdota de haber vestido la camiseta blanca en categorías inferiores, sino que convierte esa formación en una carrera larga y sólida, que pasa por clubes de distintas categorías y geografías, y que demuestra que el verdadero alcance de la Fábrica no se mide solo por los jugadores que llegan al primer equipo, sino también por todos aquellos que llenan de oficio, de seriedad y de calidad decenas de vestuarios del fútbol español, llevando consigo, en cada pase y en cada lectura del partido, la huella de lo que aprendieron en los campos de entrenamiento del Real Madrid.

1970-1971 Real Madrid Infantil B

De pie, BLANCO (-), IGLESIAS (Nazario Iglesias Urdiales), LLORENTE (-), BARRERO (Miguel Ángel Barrero Velasco), OBIOL (-), ALVIRA (Salvador Alvira Rodríguez), SEPTIÉN (-), SÁINZ (Francisco Sáinz Fernández), ADEVA (Eugenio Adeva Magdaleno), MARCIAL (Marcial de Gracia Muñoz), GRELA (-)

Agachados, PULIDO (Javier Pulido), RIBAGORDA (-), PRIOR (-), LACUESTA (-), IZAGUIRRE (José Manuel Izaguirre Araque), CASCAJOSA (-), RECIO (Pedro Recio de la Torre), MENDOZA (-).

 

1970-1971 Real Madrid Infantil B

De pie, Sr. Francisco Arjona Sánchez (entrenador), BLANCO (-), LLORENTE (-), SÁINZ (Francisco Sáinz Fernández), BARRERO (Miguel Ángel Barrero Velasco), OBIOL (-), SEPTIEN (-), ADEVA (Eugenio Adeva Magdaleno), MARCIAL (Marcial de Gracia Muñoz), GRELA (-)

Abajo, IGLESIAS (Nazario Iglesias Urdiales), IZAGUIRRE (José Manuel Izaguirre Araque), PULIDO (Javier Pulido), CASCAJOSA (-), LACUESTA (-), RECIO (Pedro Recio de la Torre), MENDOZA (-)

1970-1971 Real Madrid Infantil B

Delantera del infantil «B», IGLESIAS (Nazario Iglesias Urdiales), SÁINZ (Francisco Sáinz Fernández), IZAGUIRRE (José Manuel Izaguirre Araque), LACUESTA (-), RECIO (Pedro Recio de la Torre).

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