Temporada Infantil A y B Real Madrid y Castilla C.F. 1975-76: fundamentos del futuro blanco
Formación estructurada desde los primeros niveles
La Temporada Infantil A y B Real Madrid y Castilla C.F. 1975-76 mostró la solidez del proyecto formativo del club. Coordinado por Luis Molowny Arbelo, este sistema agrupaba a tres equipos fundamentales: el Infantil A del Real Madrid, el Infantil B del Real Madrid y el Infantil A del Castilla C.F.. Cada conjunto respondía a un plan técnico común, enfocado en el aprendizaje metódico, el desarrollo integral y la identidad de juego.
Cada equipo, con su entrenador designado, desarrollaba una planificación ajustada a su nivel competitivo. José Luis Rodríguez Laborda lideró al Infantil A del Real Madrid, Francisco Arjona Sánchez dirigió al Infantil B, mientras que José Luis San Martín Rey fue responsable del Infantil A del Castilla C.F.. Estos entrenadores no solo instruían tácticamente, sino que actuaban como guías formativos.
Temporada Infantil A Real Madrid 1975-76
El Infantil A del Real Madrid representaba el máximo nivel de esta categoría en el club. Con jugadores técnicamente preparados y con fuerte disciplina táctica, su objetivo no era la victoria, sino la evolución constante.
Porteros: Juan Carlos Pérez Grasa, Miguel Ángel Urueña Bahamonde
Defensas: Juan Antonio Felipe Gallego, Miguel Ángel Martín Madrazo, Juan A. Sánchez Gutiérrez, Dionisio Sánchez Ibañéz, José Torres Rodríguez
Centrocampistas: José Luis Cardenal Marcos, Juan Muñoz Leo, Juan C. Vizoso Vega
Delanteros: José Luis Arroyo López, Juan Carlos Baquero Jiménez, Francisco Hurtado Soler, Francisco Antonio Madero Jiménez, Francisco Pérez Durán, Alejandro Pérez González, José Sánchez Ruiz
Los entrenamientos eran intensivos, con carga técnica y énfasis en lectura de juego. Este equipo era el más cercano al salto al fútbol juvenil, por lo que la exigencia era notable.
Temporada Infantil B Real Madrid 1975-76
El Infantil B del Real Madrid funcionaba como antesala de la máxima categoría infantil. Su objetivo era claro: sentar bases, corregir errores y formar hábitos sólidos. Aunque el nivel competitivo era inferior, su papel dentro de la estructura era clave.
Porteros: Román Cambronero Pedreira, Lahoz, Rovirola
Defensas: Javier Castro Quintana, García Gil, Andrés Gómez Gómez, José Luis Mármol Maroto, Luis Roldán Ceballos
Centrocampistas: José Ramón Alonso García, Crespo, Antonio Gilabert Sánchez, Emilio San Emeterio Martín
Delanteros: Juan Carlos Arribas Benito, Díaz, Miguel A. Clemente Berrocal, José Luis Fraile Quinzaños, Antonio Lorenzo Pato, Arturo Alonso Martínez, José Ramón Mendieta López, Precioso, Arturo Rodríguez Martín, Rafael Medel Sieteiglesias
Cada sesión se enfocaba en fundamentos: control, pase, posicionamiento y solidaridad en el esfuerzo. El entrenador realizaba seguimientos individuales que orientaban la progresión del grupo.
Temporada Infantil A Castilla C.F. 1975-76
El Infantil A del Castilla C.F. complementaba la estructura base de cantera. Aunque en una división distinta, el trabajo del equipo no difería en su enfoque metodológico. La Temporada Infantil A Castilla C.F. 1975-76 sirvió para fortalecer conceptos comunes y permitir que más futbolistas pudieran integrarse en la ruta blanca.
El conjunto fue dirigido por José Luis San Martín Rey y adoptó una línea de trabajo orientada a preparar a los jugadores para un salto inmediato a Juveniles o reforzar a los equipos superiores del propio Castilla. La implicación táctica era tan importante como la conducta. Cada jugador debía dominar varios perfiles dentro del campo.
Entrenaban de forma sistemática en la Ciudad Deportiva, con planes semanales sincronizados con el resto de los equipos. Aunque no contamos con nombres de jugadores de esta plantilla, su impacto dentro de la cantera fue igual de decisivo que el del resto.
Conclusión: tres equipos, una misma visión formativa
Los tres equipos actuaron en sincronía durante toda la Temporada Infantil A y B Real Madrid y Castilla C.F. 1975-76. Cada uno, con sus especificidades y nivel competitivo, aportó a la construcción del futbolista blanco. Desde estas categorías, la entidad consolidó un modelo que trascendía los resultados y se enfocaba en los valores y la mejora individual.
En este ciclo de iniciación, la cantera sembró esfuerzo, método y humildad. Los frutos llegaron en los años siguientes, cuando muchos de estos jóvenes representaron al club en categorías superiores, habiendo aprendido en estos escalones la esencia del Real Madrid.



