El último equipo: Real Madrid Fútbol Sala 1986-1987
Una sección que nació para enseñar
La sección de fútbol sala del Real Madrid fue siempre más que una sección deportiva. Era una escuela silenciosa. Una cantera diferente. Un lugar donde no se soñaba con estadios llenos, sino con jugar bien. Comenzó años atrás, en la Ciudad Deportiva del club, y formó a muchos chicos durante dos décadas. En su último año, 1986-1987, la sección cerró sin escándalos. Cerró como vivió: en silencio, con dignidad.
Los responsables técnicos del club, Luis Molowny y Ramón Moreno Grosso, recibían informes semanales de un hombre que lo vivía desde dentro: Javier Santos. Aquellos informes hablaban claro: los chicos mejoraban. Los entrenadores estaban satisfechos. Los valores se respetaban.

Infantil A 1986 Real Madrid Futbol Sala
El método que formó personas
Los entrenadores Fleitas y Escudero no hablaban de ganar. Hablaban de jugar. De mirar. De pasar. Y sobre todo, de aprender.
Decían que el mejor regate era una pared. Que sin dos pies no hay paso. Y que al compañero se le honra en cada acción. Aquello no era solo fútbol. Era formación. Era respeto. Era Real Madrid.

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Campeones de Castilla 1986-1987
Aquella última temporada no fue solo una despedida. Fue una coronación. El equipo se proclamó campeón de Castilla.
Lo hicieron sin redes sociales. Sin grandes focos. Solo con trabajo, compromiso y un juego limpio que hablaba de su escuela.
Ganaron en la pista, pero sobre todo ganaron en grupo. En unión. En valores. Aquel título fue la medalla invisible de una generación que lo dio todo.
Fue también el último triunfo del INFANTIL A 1986 cantera Real Madrid Futbol SALA, un grupo que puso punto final a una etapa dorada.

El grupo que cerró una historia
Ese año, el equipo lo formaban chicos con nombres reales. Estaban Peralta y Agustín, que defendían la portería. De la Morena y Javier Vicente, los que daban equilibrio. Caballero y Jorge, los zurdos con clase. Juanfran, Fernando y Pastor, que marcaban los goles. Nacho, y otro chico que nunca firmó autógrafos, pero que fue parte del grupo.
Jugaban sin mirar el reloj. Se entendían sin hablar. No perdían. O al menos, eso recuerdan. Porque no había Facebook. Ni Twitter. Ni móviles.
Solo memoria. Memoria y zapatillas blancas.
El silencio del adiós
No hubo anuncio oficial. La sección terminó al final de esa temporada. La decisión fue interna. Una reestructuración. No hubo lamentos en la prensa.
Pero ellos lo sintieron. No por los partidos. Por los entrenamientos. Por las bromas en el vestuario. Por el eco en la pista vacía.
No sabían que eran los últimos. Solo lo entendieron cuando ya no hubo más tardes de fútbol sala en blanco.

Un legado sin vitrinas
No ganaron Copas de Europa. No hay fotos oficiales. No hay estadísticas. Solo quedan nombres y recuerdos.
Pero esa sección dejó una herencia. Muchos jugadores pulieron su técnica allí. Mejoraron su control, su pase, su lectura del juego. El fútbol sala del Real Madrid ayudó a formar mejores futbolistas. Y mejores personas.
El espíritu del INFANTIL A 1986 cantera Real Madrid Futbol SALA aún se siente en cada pase limpio y cada jugada pensada.

Gracias
A veces, los proyectos no necesitan durar cien años para dejar huella. La Cantera Real Madrid Futbol Sala fue un ejemplo. Un modelo formativo. Un rincón olvidado del escudo.
Aquel grupo de 1986-1987 cerró una historia. Pero lo hizo ganando respeto. Y dejando algo que no se entrena: Memoria. Humildad. Y amor por el juego.


