El Amateur del Real Madrid en la Copa Ramón Triana: Temporada 1952-1953
La temporada que consolidó al equipo Amateur
Canteranos del Real Madrid Categoría Amateur Año 1952, la temporada 1952-1953 trajo desafíos únicos para el equipo Amateur del Real Madrid. Bajo la dirección del experimentado entrenador José Morales Berriguete «Moleiro», el grupo de jóvenes y veteranos afrontaba la Copa Ramón Triana, un torneo que ya había adquirido prestigio en el panorama futbolístico regional. Este certamen, organizado por la Federación Castellana de Fútbol, estaba reservado para equipos aficionados y segundos equipos de clubes de categoría nacional. Su nombre homenajeaba al célebre jugador Ramón Triana Arroyo, que dejó su huella en los dos grandes equipos de la capital: el Real Madrid y el Atlético de Madrid.
El equipo Amateur del Real Madrid tenía la responsabilidad de mantener la reputación del club en esta competición, que desde su fundación en 1943 había servido como un escaparate para talentos emergentes. Aunque el Amateur quedó en tercera posición en el Grupo 1, la temporada fue una oportunidad de aprendizaje y camaradería para los jugadores.
Una plantilla polivalente y comprometida
El grupo lo formaban jugadores de distintas posiciones, cada uno aportando sus habilidades específicas. En la portería estaban Ángel Salazar Docando, Francisco Sastre Muñoz y Guerreiro, quienes rotaron durante los partidos para mantener el arco seguro. La defensa contaba con nombres como Ángel Mata Zofio, Manuel Fernández Santos, Félix Martín Moro y García, cuya labor combinaba solidez y disciplina táctica.
El mediocampo, esencial para conectar las líneas, estuvo liderado por Francisco Pérez Trujíllo, José Luis Fernández Blanco y Collar, jugadores que destacaron por su capacidad de recuperar balones y distribuir el juego. En la línea ofensiva, figuras como José Ramón Marsal Ribó, José Comos Izquierdo, José Luis Sánchez González, José María Vidal Bravo, Vicente Polo San Martín y Roberto Campos Gil ofrecieron dinamismo y creatividad, convirtiendo cada ataque en una amenaza constante.
La Copa Ramón Triana: Historia y Rivalidad
La Copa Ramón Triana, creada en la temporada 1943-1944, había evolucionado para convertirse en una competición de alto nivel en la región castellana. En sus inicios, el torneo era un escaparate para los equipos aficionados, pero para la temporada 1952-1953, los clubes ya consideraban esta copa una prueba importante para sus jóvenes promesas.
El formato del torneo exigía enfrentamientos intensos. Los equipos participantes incluían tanto segundos equipos de clubes de categoría nacional como conjuntos de la Primera Regional Ordinaria Castellana. Este sistema garantizaba partidos reñidos, donde los jugadores se enfrentaban a rivales con diferentes estilos de juego y niveles de experiencia.
En el Grupo 1 de esa temporada, el Real Madrid Amateur compitió con clubes locales de gran tradición, enfrentándose a plantillas igual de motivadas. La tercera posición obtenida por el equipo no reflejó completamente el esfuerzo desplegado en el campo, pero sí sirvió para mostrar la calidad de sus jugadores.
El liderazgo de «Moleiro»
José Morales Berriguete, conocido como «Moleiro», aportó su experiencia como entrenador. Su capacidad para conectar con los jugadores y transmitir su conocimiento táctico fue crucial durante la competición. Moleiro entendía que, más allá de los resultados, su misión principal era formar jugadores que estuvieran preparados para dar el salto a niveles superiores.
Su estrategia se basó en explotar las fortalezas individuales de cada jugador, mientras fomentaba el trabajo en equipo. En cada entrenamiento, enfatizaba la importancia de la disciplina y la técnica, factores fundamentales para destacar en el Real Madrid.
Momentos clave del torneo
Durante la fase de grupos, el equipo mostró destellos de brillantez, especialmente en partidos contra rivales duros. En uno de los encuentros más recordados, el portero Ángel Salazar Docando realizó una serie de paradas que mantuvieron al equipo en el partido, demostrando reflejos y valentía bajo presión.
En defensa, Ángel Mata Zofio y Manuel Fernández Santos se destacaron por su capacidad de anticipación, frustrando repetidamente los intentos del equipo contrario de penetrar la línea defensiva. Sus compañeros, Félix Martín Moro y García, complementaron esta labor con cortes precisos y salidas rápidas hacia el mediocampo.
El mediocampo, liderado por Francisco Pérez Trujíllo y José Luis Fernández Blanco, fue el motor del equipo. Trujíllo, en particular, se ganó el reconocimiento por su visión de juego y su habilidad para distribuir balones largos que rompían líneas defensivas.
En ataque, los delanteros como José María Vidal Bravo y Vicente Polo San Martín aprovecharon cada oportunidad para demostrar su instinto goleador. Aunque el equipo no logró imponerse en todos los partidos, su desempeño ofensivo fue motivo de elogios por parte de los aficionados y la prensa local.
Lecciones de una temporada exigente
A pesar de quedar en tercera posición, la experiencia en la Copa Ramón Triana fue invaluable para los jugadores. Competir en un torneo de este nivel les permitió enfrentarse a situaciones de alta presión, perfeccionar sus habilidades y fortalecer los lazos como equipo.
El impacto de esta temporada no se limitó al ámbito deportivo. Muchos de estos jugadores aprendieron lecciones que trascendieron el fútbol, como la importancia del esfuerzo colectivo, la disciplina y la perseverancia frente a las adversidades.
El legado del equipo Amateur
Canteranos del Real Madrid Categoría Amateur Año 1952, la temporada 1952-1953 del equipo Amateur del Real Madrid es un recordatorio de la importancia de las categorías inferiores en el desarrollo del club. Aunque los focos suelen centrarse en los logros del primer equipo, historias como la de este grupo demuestran que las bases del éxito se construyen desde abajo.
Bajo la guía de José Morales Berriguete «Moleiro», y con el compromiso de jugadores como Ángel Salazar Docando, Francisco Pérez Trujíllo, José María Vidal Bravo y sus compañeros, el Real Madrid continuó afianzando su reputación como una de las canteras más prolíficas de España.
La Copa Ramón Triana, con su rica historia y nivel competitivo, fue el escenario perfecto para que estos jóvenes talentos se probaran a sí mismos. Y aunque el trofeo no llegó esa temporada, el verdadero premio fue la formación de un grupo que encarnaba los valores del Real Madrid: esfuerzo, dedicación y amor por el fútbol.

