Alevines del Real Madrid en el Torneo Social de 1972: la cantera desde su raíz
Una cantera dentro de la cantera
En la primavera de 1972, la Ciudad Deportiva del Real Madrid C. de F. se convertía, una vez más, en el escenario del Torneo Social, una estructura interna creada para observar, formar y seleccionar talento. Dentro de este marco, los equipos alevines representaban el punto de partida, el escalón más joven de todo el sistema.
Seis equipos participaban aquel año en la categoría alevín, denominados de forma sencilla y funcional: A, B, C, D, E y F. No existía jerarquía de rendimiento entre ellos; el orden alfabético no implicaba niveles. Cada grupo estaba conformado por niños en edad de iniciación, muchos de los cuales tocaban un balón por primera vez bajo la supervisión directa de entrenadores del club.

Equipo A Alevín Torneo Social Real Madrid Año 1972
Escuela de futuros fenómenos
El artículo publicado en 1972 describe el torneo como una «escuela de futuros fenómenos», una expresión que resume bien la finalidad del trabajo en esa etapa: formar sin prisas, educar en valores y observar de cerca las condiciones naturales de los más pequeños. Estos «chavalines», como se les llama en el texto, comenzaban a recibir las primeras instrucciones sobre técnica, posicionamiento y comportamiento deportivo.
Más allá del resultado de los partidos, lo importante era ver cómo reaccionaban al juego, cómo se desenvolvían en grupo y si demostraban intuición para el balón. Los entrenadores no solo evaluaban su nivel, sino también su actitud, su compromiso y su capacidad para aprender en cada entrenamiento.

Equipo B Alevín Torneo Social Real Madrid Año 1972
Una estructura en expansión
El hecho de contar con seis equipos alevines en 1972 evidencia la magnitud que había alcanzado la cantera blanca incluso en sus categorías más bajas. La organización interna del Real Madrid permitía que todos ellos entrenaran y compitieran en condiciones iguales, dentro de una instalación profesional y bajo una supervisión técnica seria.
Este modelo no respondía únicamente al deseo de encontrar nuevos talentos, sino a una visión educativa integral: introducir a los niños en la cultura del club desde los valores fundamentales. Se formaban futbolistas, pero también se formaban personas.

Equipo C Alevín Torneo Social Real Madrid Año 1972
Semillero de La Fábrica
Muchos de los jugadores que años después destacarían en categorías como infantil, juvenil o incluso en el Real Madrid Aficionado, comenzaron su camino en estos equipos alevines del Torneo Social. Aquel trabajo silencioso, sin focos ni prensa, constituía el verdadero inicio del viaje.
La figura de Santiago Zubieta, coordinador general del Torneo Social en 1972, fue fundamental para establecer criterios de seguimiento en estas edades. Su colaboración con técnicos como Antonio Ruiz, Calvo Peregrina, José López Gutiérrez o Caparrós permitió que cada categoría, desde la más joven hasta la juvenil, mantuviera un hilo metodológico común.

Equipo D Alevín Torneo Social Real Madrid Año 1972
Un legado sin escaparate, pero esencial
En una época donde no existían academias al estilo moderno, ni cobertura mediática sobre los equipos base, el trabajo con los alevines se sostenía en la convicción y la constancia. Era la etapa más frágil y menos visible, pero también la más decisiva.
El Torneo Social de 1972, con sus seis equipos alevines, consolidó un modelo que hoy sigue vigente en los grandes clubes del mundo. Aquellos campos de tierra de la Ciudad Deportiva fueron el primer terreno donde muchos niños comenzaron a soñar con llegar al Bernabéu.
Y todo empezó con una camiseta sin nombre, unas botas nuevas y un partido entre el Equipo A y el Equipo F un sábado por la mañana.

Equipo E Alevín Torneo Social Real Madrid Año 1972

Equipo F Alevín Torneo Social Real Madrid Año 1972

