Los Infantiles del Torneo Social 1968: La Semilla del Sueño Blanco
La Ilusión que Nace en los Más Pequeños
En la historia del Real Madrid, cada generación de futbolistas se alimenta de la pasión de quienes empiezan a amar el balón casi antes de aprender a leer.
Por eso, el Torneo Social de 1968 no era únicamente un campeonato.
Era un semillero donde cientos de niños daban sus primeros pasos bajo el paraguas de un club que entendía que el futuro solo se construye con paciencia, formación y afecto.
Los campos de la Ciudad Deportiva acogían partidos en los que la inocencia se mezclaba con la ambición.
Las miradas limpias de aquellos niños confirmaban que el fútbol era, sobre todo, un juego y un aprendizaje constante.
Muchos llegaban acompañados de sus padres, con la camiseta blanca recién planchada y las botas brillando como símbolo de un sueño que apenas empezaba a gestarse.
La Clasificación Final de Infantiles
Ocho equipos compitieron durante semanas con un entusiasmo contagioso.
Cada victoria, cada gol y cada aplauso construían recuerdos que los acompañarían toda la vida.
| Equipo | J | G | E | P | GF | GC | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Zunzunegui | 14 | 9 | 0 | 5 | 39 | 16 | 18 |
| Sanchís | 14 | 8 | 0 | 6 | 31 | 21 | 16 |
| Araquistain | 14 | 7 | 1 | 6 | 26 | 19 | 15 |
| Miera | 14 | 6 | 2 | 6 | 28 | 20 | 14 |
| Betancort | 14 | 6 | 1 | 7 | 31 | 32 | 13 |
| Calpe | 14 | 5 | 1 | 8 | 31 | 32 | 11 |
| Junquera | 14 | 4 | 2 | 8 | 25 | 38 | 10 |
| De Felipe | 14 | 4 | 1 | 9 | 15 | 31 | 9 |
La tabla muestra que la diferencia entre los equipos no siempre se medía solo en puntos.
Había conjuntos con más recursos técnicos y otros con más fortaleza anímica.
Pero todos compartían la misma pasión: defender el escudo del Real Madrid.
Zunzunegui: La Seguridad de un Campeón
El equipo Zunzunegui destacó por su disciplina y su juego colectivo.
Sus jugadores aprendieron a ser generosos con el balón y a sostenerse unos a otros en los momentos difíciles.
Casado, Garzón y Casarrubios sostenían la defensa, mientras Martínez y Ruiz aportaban confianza.
Sr. Talavera, su delegado, se encargaba de enseñar que ganar empezaba por respetar al contrario.
Formación:
De pie: Casado, Garzón, Casarrubios, Martínez, Ruiz, Piqueras, Sr. Talavera (delegado).
Agachados: Herranz, Lain, Blanco, Cano, Díaz.
Sus cifras hablaban por sí solas: 39 goles a favor y solo 16 encajados.

Equipo Zunzunegui Torneo Social Real Madrid Año 1968
Sanchís: La Constancia como Señal de Identidad
A solo dos puntos del campeón quedó Sanchís, un equipo que se ganó la admiración de todos por su tesón.
Cada partido era una batalla llena de ilusión.
Peinado, Sánchez y Hernández Alonso fueron un ejemplo de compromiso.
El delegado, Sr. Arriola, cuidaba cada detalle: desde el calentamiento hasta la última indicación antes del inicio.
Formación:
De pie: Peinado, Sánchez, Hernández Alonso, Herranz, Sr. Arriola, García García, Gálvez, Muñoz, Soriano.
Agachados: Pérezház, Martín, Rosa García I, Rabadán, Domínguez, Álvarez Alcázar.
Sus 31 goles y la energía con que afrontaron cada encuentro convirtieron a Sanchís en uno de los protagonistas de la temporada.

Equipo Sanchís Torneo Social Real Madrid Año 1968
Araquistain: La Sorpresa del Torneo
El tercer puesto fue para Araquistain, un bloque que muchos no esperaban tan arriba en la tabla.
La solidez de Martín, Navarro y Barragán, unida a la determinación de Iribarren y Honduvilla, les permitió sumar victorias importantes.
Sr. Sánchez, su delegado, celebraba cada punto como si fuera un título.
Formación:
De pie: Sr. Sánchez (delegado), Martín, Navarro, Barragán, De los Mozos, Álvaro, Iribarren, Honduvilla.
Agachados: Herrero, Santos, Díez, García, Vallejo.
Con 26 goles anotados y un espíritu combativo, dejaron huella en la competición.

Equipo Araquistain Torneo Social Real Madrid Año 1968
Miera: El Orden y la Disciplina
Miera ocupó la cuarta plaza gracias a su rigor táctico.
Los jugadores crecieron como equipo y como personas.
Pepe, Nogales y Borreguero fueron los pilares de una defensa difícil de superar.
Sr. Maestro insistía en la importancia de ayudar siempre al compañero.
Formación:
De pie: Pepe, Nogales, Borreguero, Lorenzo, Gil, Guillén, Sánchez.
Agachados: Gómez Sánchez, Gómez San José, Marín, Mariscal, Sant Ferrada, Arroyo.
Anotaron 28 goles y demostraron que el orden también puede ser emocionante.

Equipo Miera Torneo Social Real Madrid Año 1968
Betancort y Calpe: La Lucha hasta el Final
Betancort y Calpe terminaron en la mitad de la tabla, con campañas llenas de aprendizajes.
Betancort destacó por su capacidad ofensiva, sumando 31 tantos, mientras Calpe mostró una constancia admirable.
Ambos conjuntos entendieron que cada jornada era una oportunidad para crecer.
Betancort – Formación:
De pie: Helguera, Hernando, Varela, Moreno, Corro, Rodríguez, Sr. Coronado (delegado).
Agachados: Zarzo, Llanos, Quilones, Fernández, Vicolso, Iniesta.
Calpe – Formación:
De pie: Díaz, Folletar, Dos Haras, López Fernández, Gómez, De Haro, Sr. San José (delegado).
Agachados: Mata, Escalante, Ponce, Montero.
Los entrenadores de ambos equipos supieron inculcar que el orgullo no depende del puesto final, sino del empeño.

Equipo Betancort Torneo Social Real Madrid Año 1968

Equipo Calpe Torneo Social Real Madrid Año 1968
Junquera y De Felipe: La Valentía de los Últimos
Junquera y De Felipe cerraron la clasificación, pero dejaron claro que la dignidad no se mide en puntos.
Manzanares, Sebastián, Otero y sus compañeros no se rindieron jamás.
De Felipe, pese a las derrotas, siguió luchando con convicción y compañerismo.
Junquera – Formación:
De pie: Belíter, Campo, Manzanares, Sebastián, Otero, Navarro, Sr. Maestro (delegado).
Agachados: Marín, Crespo, Gamarra, Martínez, Boria.
De Felipe – Formación:
De pie: Mingo, Serrano, Andrés, Borreguero, Aceituno, Varela, Sr. Aceituno (delegado).
Agachados: Arroyo, Carrizo, Alonso, Sánchez, Domínguez.
Cada partido fue para ellos un ensayo de coraje.

Equipo Junquera Torneo Social Real Madrid Año 1968

Equipo De Felipe Torneo Social Real Madrid Año 1968
La Cantera que Nunca se Apaga
En aquellas mañanas luminosas de 1968, los infantiles del Torneo Social dejaron una lección que sigue viva:
el fútbol empieza donde nace la ilusión.
Allí, en campos de tierra y porterías de madera, aprendieron a compartir, a sacrificarse y a soñar con el Santiago Bernabéu.
Hoy, sus nombres no llenan portadas, pero son parte de la historia más pura del Real Madrid: la cantera que sostiene el futuro.

