ALEVÍN 1988 cantera Real Madrid – Torneo Príncipe de Asturias
Introducción: Un equipo con alma blanca
El equipo ALEVÍN 1988 cantera Real Madrid – Torneo Príncipe de Asturias se formó con el sueño de representar los valores de La Fábrica. No era un grupo cualquiera. Era la selección de los mejores jugadores del Torneo Social, una competición interna que servía como cantera dentro de la cantera. Desde el primer día, el objetivo fue claro: competir con dignidad y formar futbolistas integrales.
Preparación para el Torneo Príncipe de Asturias
Dos meses antes de que acabara la temporada 1988-1989, se empezó a perfilar el equipo. La Federación Madrileña de Fútbol tramitó las fichas. El grupo comenzó los entrenamientos con intensidad. Casi todos habían jugado el Torneo Social y tenían experiencia ante clubes federados. Aquello les daba ventaja: sabían competir.
El vestuario: nombres que dejaron huella
MORÍÑIGO (Alberto Moríñigo Díaz) era uno de los referentes. Junto a él destacaban jugadores como Moreno, Peñuelas, Espejo, Koening, Cabañas y Boix. Aunque la plantilla no está completa en los archivos, los nombres disponibles revelan el nivel de talento. En el cuerpo técnico, estaban Salvador Núñez Campos y Vicente Díaz Calderón, responsables de guiar al equipo.

1988-1989 Selección del Torneo Social del Real Madrid Alevín (Torneo Príncipe de Asturias) 1975
Arriba, Sr. Salvador Núñez Campos, x, x, x, x, x, x, x, x, Sr. Vicente Díaz Calderón
Abajo, x, x, x, x, x, x, x, x, x
El estilo: orden, pasión y mentalidad
El equipo jugaba con equilibrio. Alternaban la salida por bandas con juego interior. No se trataba solo de ganar. Era una escuela de valores. Los entrenamientos incluían ejercicios de técnica individual, trabajo posicional y toma de decisiones. Cada sesión se cerraba con charlas formativas.
El Torneo Príncipe de Asturias: camino hasta la final
El ALEVÍN 1988 cantera Real Madrid – Torneo Príncipe de Asturias avanzó firme en el campeonato. Superaron fases eliminatorias con temple y orden. En cada partido se notó la mano del cuerpo técnico. El bloque se mantuvo unido. La defensa respondía con solvencia. El mediocampo distribuía con criterio. En ataque, la eficacia fue clave.
La final: un desenlace cruel
El último partido fue contra San Agustín. El duelo acabó en empate. Los penaltis decidieron el título. La fortuna no estuvo del lado blanco. A pesar de la derrota, el equipo salió reforzado. Habían demostrado que estaban listos para dar el salto a equipos federados.
El legado: de la selección al futuro federado
Ese grupo sirvió de base para la siguiente generación de equipos oficiales. Muchos de ellos pasaron a formar parte de las filas del ALEVÍN B o ALEVÍN A del club. La experiencia en el Torneo Príncipe de Asturias marcó un antes y un después. El trabajo de Salvador Núñez Campos y Vicente Díaz Calderón fue clave en la transición.
Conclusión: la esencia del fútbol formativo
El equipo no ganó el trofeo, pero sí se ganó el respeto del club y de la afición. Representó la esencia de La Fábrica: formación, compromiso y pasión por el escudo. El recuerdo del ALEVÍN 1988 cantera Real Madrid – Torneo Príncipe de Asturias perdura como ejemplo de trabajo silencioso y eficaz en la base del Real Madrid.

