COMENDADOR, EL DEFENSA QUE CRECIÓ ENTRE EL REAL MADRID INFANTIL A Y UN JUVENIL C CAMPEÓN

INFANCIA ENTRE CALLES, BALONES GASTADOS Y UN SUEÑO BLANCO LEJANO

En 1956 nació RAMÓN COMENDADOR defensa Real Madrid, en una España donde el fútbol llenaba las calles, los patios de colegio y las conversaciones familiares, con niños que convertían cualquier descampado en un campo improvisado, colocando dos abrigos como portería y utilizando un balón gastado como punto de encuentro para tardes enteras de carreras, gritos y pequeñas gestas que quedaban grabadas en la memoria infantil.

Desde muy pronto, Comendador descubrió que se sentía más cómodo cerca de su propia portería que en la frontal contraria, porque le atraía la idea de ver el juego de frente, de observar cómo se movían los compañeros, cómo se desmarcaban los rivales y cómo un solo error en la zona defensiva podía cambiar por completo el resultado de un partido, y esa sensibilidad hacia la responsabilidad de la última línea empezó a perfilarse como defensa incluso antes de que alguien pusiera etiqueta a su posición.

Mientras muchos de sus amigos solo pensaban en marcar goles y celebrar cada tanto con los brazos en alto, Ramón Comendador comenzaba a fijarse en detalles que pasaban desapercibidos para otros, como la distancia entre centrales, el hueco que dejaba un lateral al subir sin cobertura, la orientación del cuerpo del delantero al recibir de espaldas o la manera en que un pase lento permitía al rival anticipar la jugada, y esa mirada más analítica que impulsiva definió su relación con el juego desde muy pequeño.

El nombre del Real Madrid ya sonaba con fuerza en las casas, en los bares y en las radios, porque el club acumulaba éxitos y generaba una especie de magnetismo colectivo que hacía que muchos niños soñaran con vestir algún día la camiseta blanca, pero para la mayoría ese sueño se quedaba en el ámbito de la imaginación, muy lejos de cualquier posibilidad concreta, aunque alimentara cada partido callejero y cada conversación en el recreo escolar.

Sin embargo, el perfil disciplinado y atento de Comendador, su capacidad para entender el juego desde la defensa y su actitud constante en cada encuentro acabaron llamando la atención de quienes miraban más allá de los goles, y el camino empezó a acercarle, paso a paso, hacia la cantera del Real Madrid, donde el fútbol se iba a convertir en algo más que un juego de barrio.

LLEGADA A LA CANTERA DEL REAL MADRID Y CHOQUE CON UNA NUEVA DISCIPLINA

Cuando RAMÓN COMENDADOR defensa Real Madrid entró en la estructura de base del Real Madrid, su relación con el fútbol dio un giro definitivo, porque dejó atrás los campos irregulares, las porterías improvisadas y las normas discutidas a gritos para descubrir un entorno organizado, con instalaciones cuidadas, vestuarios ordenados, horarios estrictos y un cuerpo técnico que pensaba cada sesión de entrenamiento con un propósito claro, orientado a la formación integral del futbolista.

La cantera del Real Madrid funcionaba como una escuela exigente, donde no bastaba con tener talento natural, porque se pedía disciplina diaria, respeto por los compañeros, capacidad para escuchar y asimilar correcciones, y una actitud constante de mejora, y Comendador comprendió muy pronto que, si quería mantenerse en ese entorno, debía cuidar tanto su comportamiento fuera del campo como su rendimiento dentro de él.

En sus primeros entrenamientos, Comendador descubrió que la defensa que conocía de la calle, basada en intuición, fuerza y orgullo, necesitaba transformarse en un oficio mucho más complejo, donde se valoraban la colocación previa, la lectura de las jugadas, la anticipación sin precipitación y la coordinación con el resto de la línea, porque los entrenadores insistían en que un defensor del Real Madrid debía pensar el fútbol con la misma profundidad que un mediocentro creativo.

El cuerpo técnico explicaba que la camiseta blanca exigía un compromiso especial, incluso en categorías inferiores, y que el escudo no solo representaba títulos, sino también una forma particular de entender el juego, basada en la búsqueda del control del balón, en la ambición ofensiva y en la necesidad de construir un equipo equilibrado que supiera defenderse bien sin renunciar a su estilo, y ahí es donde aparecía la importancia de defensas como Comendador.

En ese contexto, cada sesión se convertía para él en una clase práctica de táctica aplicada, donde debía decidir si salir a presionar o esperar, si seguir al delantero que se descolgaba hacia la banda o mantener la posición, si saltar al duelo directo o temporizar para que el mediocentro tuviera tiempo de bajar, y esa acumulación de decisiones desarrolló en Comendador una capacidad de lectura del juego que marcaría el resto de su formación.

REAL MADRID INFANTIL A 1970-1971: PRIMER GRAN ESCENARIO DE EXIGENCIA

La temporada 1970-1971 marcó un hito fundamental en la trayectoria de RAMÓN COMENDADOR defensa Real Madrid, porque pasó a formar parte del Real Madrid Infantil A, el equipo de mayor rango dentro de la categoría infantil, donde el club reunía a los jugadores que consideraba más preparados para afrontar el reto competitivo del Campeonato de Madrid y para asumir la responsabilidad de representar al escudo en una fase temprana, pero ya muy exigente, de su formación.

Ese Real Madrid Infantil A 1970-1971 se convirtió en una referencia dentro del fútbol base madrileño, porque combinaba una generación de futbolistas talentosos con un cuerpo técnico que entendía la importancia de construir desde abajo los principios que después debían mantenerse en la pirámide de categorías superiores, y Comendador encajó como uno de los defensas de un bloque que aspiraba a dominar tanto en juego como en resultados.

En los entrenamientos, el Infantil A trabajaba con una estructura clara, en la que se ponía énfasis en la técnica individual, pero también en la comprensión colectiva de cada fase del partido, de modo que los laterales aprendían cuándo proyectarse, los centrales interiorizaban la manera correcta de bascular y el mediocentro asumía la responsabilidad de ser enlace permanente entre defensa y ataque, y dentro de esa mecánica, Comendador aprendió a ser mucho más que un jugador que despejaba balones comprometidos.

Los partidos del Campeonato de Madrid confrontaron al Real Madrid Infantil A con rivales que veían en cada duelo una oportunidad de medirse con la mejor cantera de la región, lo que obligaba a la defensa, y por tanto a Comendador, a mantenerse firme incluso en campos complicados, con terrenos de juego irregulares, público entregado al equipo local y un ambiente que convertía cada balón dividido en una pequeña batalla física y mental.

En ese escenario, Comendador comprendió que su papel como defensa no se limitaba a neutralizar al delantero contrario, sino que debía convertirse también en referencia de serenidad para sus compañeros, porque cuando el partido se desordenaba, el equipo necesitaba una voz desde atrás que recordara la importancia de mantener las líneas juntas, de no dividirse en dos bloques y de seguir confiando en el plan trabajado durante la semana.

1970-1971 Real Madrid Infantil A

Arriba, CAMPOS (Emilio Campos Vara), DURÁN (José Manuel Pérez Durán), CABRERA (Manuel Cabrera), COMENDADOR (Ramón Comendador), AMAGO (José Paulino Amago Sánchez), LOSA (José Luis Losa), SOBREVILLA (Antonio Sobrevilla)

Abajo, SAN JUAN (Pedro San Juan), x, BUENO (Juan Antonio Bueno), ROMERO (Juan Pedro Romero Fernández), x

REAL MADRID INFANTIL A 1971-1972: CONSOLIDACIÓN EN LA CÚSPIDE INFANTIL

La temporada 1971-1972 encontró de nuevo a RAMÓN COMENDADOR defensa Real Madrid dentro del Real Madrid Infantil A, lo que representaba una forma de reconocimiento silencioso por parte del club, porque repetir en el máximo escalón de la categoría infantil significaba que los entrenadores seguían confiando en su evolución, en su capacidad para asumir responsabilidad y en su manera de interpretar el rol de defensa dentro de la estructura de la Fábrica.

Ese segundo año en el Infantil A no fue una simple continuidad mecánica, sino una etapa distinta, en la que Ramón Comendador dejó de ser un recién llegado para convertirse en un jugador con cierta experiencia en la categoría, capaz de ayudar a quienes vivían su primera temporada en el equipo, explicando matices del trabajo diario, hábitos en los partidos y expectativas que el club mantenía respecto a los comportamientos dentro y fuera del campo.

Los entrenamientos se volvieron más complejos, porque el cuerpo técnico entendía que el grupo ya dominaba los fundamentos básicos, así que empezó a introducir variaciones tácticas más exigentes, como cambios de esquema en mitad de un partido simulado, estrategias de presión alta frente a rivales que salían jugando desde atrás y mecanismos de repliegue rápido cuando el equipo perdía el balón en zonas comprometidas, y Comendador tuvo que adaptar su lectura defensiva a esos nuevos patrones.

La temporada supuso también un ejercicio de madurez competitiva, porque el Real Madrid Infantil A ya no era solo un equipo ilusionante, sino un conjunto que los rivales conocían bien, frente al que se preparaban con más detalle, buscando explotar posibles debilidades y tratando de incomodar su salida habitual desde la defensa, lo que convertía cada encuentro en un reto para los zagueros, quienes debían demostrar que su solidez no dependía únicamente del factor sorpresa.

En ese contexto, Comendador reforzó la idea de que la constancia resultaba tanto o más importante que la brillantez puntual, porque la cantera premiaba al jugador que respondía siempre, que mantenía el nivel incluso en días grises, que entrenaba con intensidad aunque el próximo partido pareciera asequible, y ese compromiso continuado con el trabajo de base se convirtió en una de sus señas de identidad dentro del vestuario del Infantil A.

REAL MADRID JUVENIL C 1972-1973: EL SALTO A LA DUREZA JUVENIL BAJO FERNÁNDEZ SEGUÍ

La temporada 1972-1973 supuso un nuevo salto en la carrera formativa de RAMÓN COMENDADOR defensa Real Madrid, que pasó a integrar las filas del Real Madrid Juvenil C, un equipo que competía en un grupo de gran exigencia y que terminó proclamándose campeón bajo la dirección del entrenador Juan Antonio Fernández Seguí, figura clave en esa etapa de transición entre el fútbol infantil y el juvenil, donde el juego se volvía más físico, más rápido y más táctico.

El cambio a la categoría juvenil implicó para Comendador enfrentarse a delanteros más fuertes, más veloces y con una comprensión del juego más desarrollada, que utilizaban mejor el cuerpo, que sabían provocar faltas tácticas, que medían mejor las rupturas al espacio y que penalizaban cualquier despiste defensivo, lo que obligó al defensa a afinar todavía más su capacidad de anticipación, su manejo de las distancias y su toma de decisiones al límite de tiempo y espacio.

Bajo las órdenes de Juan Antonio Fernández Seguí, el Real Madrid Juvenil C trabajaba con un enfoque muy marcado hacia la organización colectiva, porque el entrenador entendía que la categoría juvenil exigía un equipo estructurado, con una línea defensiva que se moviera como bloque, un mediocampo capaz de ofrecer ayudas constantes y un ataque que supiera cuándo presionar arriba y cuándo dejar que el rival se expusiera, para recuperar el balón en zonas determinadas del campo.

En ese esquema, Comendador encontró un contexto ideal para desarrollar su perfil de defensa pensante, porque el técnico le pedía que no solo ganara duelos individuales, sino que también ordenara la línea, que corrigiera a un lateral mal colocado, que avisara a un mediocentro despistado y que mantuviera la comunicación con el portero en todo momento, entendiendo que la voz de la defensa podía evitar muchas situaciones de peligro antes de que se hicieran evidentes.

La liga de aquel grupo en el que competía el Real Madrid Juvenil C se caracterizó por partidos intensos, con rivales que veían en el enfrentamiento contra el equipo blanco una prueba de fuego para su propio trabajo en categorías inferiores, lo que aumentaba la dureza de cada encuentro, convertía los balones divididos en pequeñas guerras y exigía a Comendador y a sus compañeros una concentración que no admitía relajaciones ni siquiera con el marcador a favor.

El título de campeón conseguido por el Juvenil C no fue producto de una racha aislada de buenos días, sino el resultado de una regularidad sostenida, en la que la defensa desempeñó un papel protagonista, porque el equipo supo sufrir cuando tocaba, supo aguantar resultados ajustados en campos incómodos y supo proteger ventajas mínimas con un trabajo sólido de la línea de atrás, en la que Comendador aportó serenidad, lectura del juego y compromiso con cada acción.

UN FUTURO NO DOCUMENTADO Y UN LEGADO SILENCIOSO EN LA MEMORIA DE LA FÁBRICA

Más allá de la temporada 1972-1973, la carrera posterior de RAMÓN COMENDADOR defensa Real Madrid, algo que resulta habitual en muchos futbolistas que han pasado por la cantera del Real Madrid y que han continuado sus trayectorias en escenarios menos visibles, como clubes de fútbol regional, preferente o categorías semiprofesionales, donde la documentación no siempre mantiene el mismo nivel de detalle que en las divisiones superiores.

Sin embargo, el hecho de haber encadenado dos temporadas en el Real Madrid Infantil A y una campaña en el Real Madrid Juvenil C campeón bajo Juan Antonio Fernández Seguí permite situar a Comendador dentro de un perfil de jugador que superó filtros importantes, que asumió responsabilidades en equipos de referencia dentro de la estructura de base blanca y que interiorizó una manera de entender el juego basada en la disciplina, la lectura táctica y el compromiso con el colectivo.

Muchos defensas formados en la Fábrica, con recorridos similares, encontraron su lugar en equipos de la Comunidad de Madrid o de Castilla, donde aportaron orden en la última línea, liderazgo silencioso en los vestuarios y una cultura de trabajo que elevaba el nivel de sus compañeros, aunque sus nombres no aparecieran en grandes titulares ni en estadísticas ampliamente difundidas, y resulta razonable pensar que un perfil como el de Ramón Comendador podría haber encajado en ese tipo de contextos competitivos.

Su legado, en la historia de la cantera del Real Madrid, se construye precisamente desde esa combinación de etapas en equipos clave de la base y un futuro abierto que probablemente transcurrió por campos más modestos, donde la influencia de un defensa formado en la Fábrica se percibe en la solidez de la línea, en la manera de ordenar al equipo y en la forma de afrontar cada duelo con seriedad, independientemente de la categoría.

De este modo, Comendador (Ramón Comendador) se integra en esa amplia red de nombres que, sin alcanzar la fama del primer equipo, han dado sentido al trabajo de la Fábrica, mostrando que la cantera no solo se mide por las estrellas que llegan a la élite, sino también por la cantidad de futbolistas que, como él, llevaron su formación a otros lugares, manteniendo viva una cierta manera de entender el fútbol, hecha de inteligencia táctica, esfuerzo diario y respeto profundo por el juego.

1970-1971 Real Madrid Infantil A

1970-1971 Real Madrid Infantil A

1970-1971 Real Madrid Infantil A

1970-1971 Real Madrid Infantil A

1970-1971 Real Madrid Infantil A

la segunda que esta recortada y rota en color es la foto de campeones de Madrid en el campo del Plus Ultra (este equipo es el que al unirse al Real Madrid cambio su nombre por el actual Castilla) ganamos al ATLÉTICO DE MADRID

1970-1971 Real Madrid Infantil A

Arriba, CAMPOS (Emilio Campos Vara), VIDAL (José Luis Vidal), CRUZ (Francisco Cruz), SERRANO (Francisco Serrano), COMENDADOR (Ramón Comendador), AMAGO (José Paulino Amago Sánchez), LOSA (José Luis Losa), PÉREZ DURÁN (José Manuel Pérez Durán), GÓMEZ (José Luis Gómez), CABRERA (Manuel Cabrera)

Abajo, SAN JUAN (Pedro San Juan), CEJUDO (José Cejudo), LUENGO (Benito Luengo), BUENO (Juan Antonio Bueno), ROMERO (Juan Pedro Romero Fernández), DOMINGO (Miguel Domingo), ORTIZ (-), PÉREZ MUÑOZ (Juan Francisco Pérez Muñoz), SOBREVILLA (Antonio Sobrevilla).

Etiquetas

Canteranos Real Madrid nacidos en 1933 Canteranos Real Madrid nacidos en 1941 Canteranos Real Madrid nacidos en 1943 Canteranos Real Madrid nacidos en 1944 Canteranos Real Madrid nacidos en 1948 Canteranos Real Madrid nacidos en 1949 Canteranos Real Madrid nacidos en 1950 Canteranos Real Madrid nacidos en 1951 Canteranos Real Madrid nacidos en 1952 Canteranos Real Madrid nacidos en 1953 Canteranos Real Madrid nacidos en 1962 Canteranos Real Madrid nacidos en 1963 Canteranos Real Madrid nacidos en 1977 Canteranos Real Madrid nacidos en 1978 Centrocampistas canteranos del Real Madrid Defensas Canteranos del Real Madrid Delanteros Canteranos del Real Madrid Equipo Amateur cantera Real Madrid 1958 Equipo Amateur cantera Real Madrid 1959 Equipo Amateur cantera Real Madrid 1960 Equipo Amateur cantera Real Madrid 1961 Equipo Amateur cantera Real Madrid 1964 Equipo Amateur cantera Real Madrid 1965 Equipo Amateur cantera Real Madrid 1966 Equipo Amateur cantera Real Madrid 1969 Equipo Amateur cantera Real Madrid 1970 Equipo Juvenil A Cantera Real Madrid 1958 Equipo Juvenil B cantera Real Madrid 1995 Equipo Real Madrid B cantera Real Madrid 1998 Equipo Real Madrid C cantera Real Madrid 1997 Jugadores Canteranos del Real Madrid que han llegado al Primer Equipo Porteros Canteranos del Real Madrid Socios Ex canteranos del Real Madrid Temporada Amateur 1958-59 Temporada Amateur 1959-60 Temporada Amateur 1960-61 Temporada Amateur 1961-62 Temporada Amateur 1965-66 Temporada Amateur 1966-67 Temporada Amateur 1969-70 Temporada Amateur 1970-71 Temporada Juvenil A 1958-59 Temporada Juvenil B 1995-96 Temporada Real Madrid B 1998-99 Temporada Real Madrid C 1997-98