LOSA, EL CENTROCAMPISTA QUE APRENDIÓ A MANDAR ENTRE EL REAL MADRID INFANTIL A Y EL CHAMARTÍN JUVENIL
INFANCIA ENTRE BARRIOS, BALONES GASTADOS Y UN SUEÑO QUE APUNTABA A LA FÁBRICA
En 1956 nació JOSÉ LUIS LOSA centrocampista Real Madrid, en una España donde el fútbol formaba parte de la vida cotidiana de los barrios, con niños que llenaban plazas, patios de colegio y descampados con partidos interminables, usando dos abrigos como portería y un balón gastado como único tesoro compartido, mientras el nombre del Real Madrid flotaba como referencia constante en las conversaciones de mayores y pequeños.
Desde muy pronto, Losa descubrió que se sentía especialmente cómodo en el centro del campo improvisado, porque le gustaba tener el balón cerca, girar sobre sí mismo, mirar a los dos lados, decidir si avanzar en conducción o tocar al compañero desmarcado, y sobre todo le atraía la idea de unir defensa y ataque con pases que dieran sentido a las carreras de quienes se movían por delante de él, incluso cuando nadie le explicaba todavía qué significaba ser centrocampista.
Mientras algunos amigos solo perseguían el gol, sin detenerse a pensar en lo que ocurría detrás de ellos, José Luis Losa empezó a fijarse en cómo se abrían los espacios cuando un compañero arrastraba a dos rivales, en cómo se podía cambiar el ritmo del partido con un simple pase hacia la banda opuesta o en cómo un balón mal entregado en el centro podía convertirse en contraataque peligroso, y esa sensibilidad hacia la responsabilidad del mediocampo empezó a definir su manera de mirar el juego.
Las tardes de fútbol en la calle le enseñaron sin explicaciones teóricas conceptos que más tarde encontraría de forma estructurada en la cantera del Real Madrid, como la importancia de ofrecer siempre una línea de pase clara al compañero, la ventaja de recibir de perfil para ver el campo entero, la necesidad de ayudar en defensa cuando el equipo sufría y la utilidad de levantar la cabeza antes de decidir dónde enviar el balón, porque entendió que el centro del campo no era un lugar de descanso, sino el corazón del juego.
En esos años de niñez, el Real Madrid era un gigante que se veía por la radio, los periódicos y las historias que los adultos contaban con admiración, y para un niño nacido en 1956 la posibilidad de entrar algún día en su estructura formativa parecía un sueño lejano, casi inalcanzable, pero cada vez que Losa tocaba el balón y organizaba el juego en su pequeño mundo de tierra y polvo, sin saberlo se acercaba un poco más a una forma de jugar que encajaba con los valores que la Fábrica admiraba.
LLEGADA A LA CANTERA DEL REAL MADRID Y DESCUBRIMIENTO DE UNA NUEVA DIMENSIÓN DEL FÚTBOL
El salto de JOSÉ LUIS LOSA centrocampista Real Madrid a la estructura del Real Madrid supuso un cambio radical en su relación con el fútbol, porque pasó de campos irregulares y porterías improvisadas a entrenar en instalaciones cuidadas, con vestuarios ordenados, campos bien trazados, balones en buen estado y entrenadores que no solo observaban si un jugador tenía calidad, sino también cómo se comportaba, cómo asumía las correcciones y cómo entendía el juego desde un punto de vista colectivo.
La cantera del Real Madrid funcionaba como una escuela exigente, donde la camiseta blanca llevaba aparejada una serie de obligaciones que iban más allá del talento natural, ya que se valoraba la puntualidad, el respeto por el compañero, la capacidad para escuchar instrucciones y la voluntad de mejorar en cada sesión, y Losa comprendió que, si quería mantener su sitio, debía asumir esa disciplina como parte inseparable del privilegio de pertenecer al club.
En sus primeros entrenamientos descubrió que el mediocentro que había sido en la calle debía transformarse en un centrocampista completo, capaz de ofrecerse siempre como apoyo al defensa, de dar continuidad al juego con uno o dos toques según la situación, de cambiar el ritmo cuando lo pedía la jugada y de trabajar sin balón para tapar líneas de pase rivales, porque los entrenadores insistían en que en el Real Madrid nadie podía esconderse, mucho menos en el centro del campo.
El club le enseñó que el mediocentro no solo organiza el ataque, sino que también protege a la defensa cuando el equipo pierde el balón, por lo que Losa empezó a interiorizar movimientos de repliegue, coberturas a los laterales, ayudas a los centrales cuando se veían obligados a salir a banda y apoyos constantes al portero como opción segura, entendiendo que el equipo debía comportarse como un bloque y que su posición resultaba clave para mantener ese equilibrio en todos los momentos del partido.
Cada sesión se convertía en una lección de fútbol global, donde se trabajaba la técnica individual, pero siempre dentro de ejercicios colectivos que obligaban a tomar decisiones, a leer las jugadas, a elegir dónde colocar el cuerpo al recibir y a interpretar qué pedía el entrenador en cada ejercicio, y ese tipo de trabajo encajaba perfectamente con la cabeza de Losa, acostumbrada desde niño a pensar el juego y no solo a ejecutarlo.
REAL MADRID INFANTIL A 1970-1971: PRIMERA GRAN CÁTEDRA DE FÚTBOL ORGANIZADO
La temporada 1970-1971 llevó a JOSÉ LUIS LOSA centrocampista Real Madrid al Real Madrid Infantil A, el equipo de referencia dentro de la categoría infantil, reservado para aquellos jugadores que el club consideraba preparados para afrontar el máximo nivel competitivo en su tramo de edad, y ese salto representó para él no solo un cambio de equipo, sino el inicio de una etapa en la que el fútbol se convirtió en un compromiso serio, visto ya como una posible vía de futuro.
En el Real Madrid Infantil A, Losa compartió vestuario con una generación muy destacada de canteranos, entre los que aparecían nombres de compañeros que también trabajaban en posiciones clave del campo, desde porteros de confianza hasta defensas con buena salida de balón y delanteros capaces de marcar diferencias en el último tercio, de modo que el equipo reunía perfiles complementarios que permitían al cuerpo técnico aplicar una idea muy concreta de juego, basada en el control del balón y en la iniciativa constante.
El papel de Losa como centrocampista adquirió una relevancia central, porque su posición le convertía en puente permanente entre defensa y ataque, en receptor habitual del primer pase tras recuperación y en responsable de dar sentido al siguiente movimiento colectivo, ya fuera mediante un pase corto para asegurar la posesión, un cambio de orientación para castigar el lado débil del rival o una conducción corta para atraer a un contrario y liberar así a un compañero.
Los entrenadores diseñaban ejercicios específicos para el centro del campo, en los que se trabajaba el giro rápido, la recepción de espaldas, la elección del perfil corporal óptimo y la toma de decisiones bajo presión, y Losa fue puliendo detalles como la velocidad del primer toque, la precisión de los envíos a banda y la forma de orientar sus controles para ganar tiempo y espacio, entendiendo que en la cantera blanca cada gesto técnico debía contribuir al plan general de equipo.
En los partidos del campeonato, el Real Madrid Infantil A se encontraba con rivales que se preparaban especialmente para ese enfrentamiento, sabiendo que medirse a la cantera blanca suponía un escaparate y un reto, por lo que muchas veces los encuentros se volvían duros, intensos y exigentes físicamente, y en ese contexto el mediocampo de Losa debía sostener el ritmo, evitar pérdidas peligrosas y garantizar que el equipo no se rompiera en dos mitades inconexas.
Cada vez que el balón pasaba por sus pies, José Luis Losa tenía la oportunidad de demostrar que no se trataba solo de un jugador con buen toque, sino de un centrocampista capaz de elegir la mejor opción según el minuto, el rival, el marcador y la situación anímica del equipo, cualidad que los entrenadores de la cantera valoraban de manera especial, porque sabían que el fútbol del futuro sería cada vez más decidido desde esa zona central del campo.

1970-1971 Real Madrid Infantil A
Arriba, CAMPOS (Emilio Campos Vara), DURÁN (José Manuel Pérez Durán), CABRERA (Manuel Cabrera), COMENDADOR (Ramón Comendador), AMAGO (José Paulino Amago Sánchez), LOSA (José Luis Losa), SOBREVILLA (Antonio Sobrevilla)
Abajo, SAN JUAN (Pedro San Juan), x, BUENO (Juan Antonio Bueno), ROMERO (Juan Pedro Romero Fernández), x
AÑOS INTERMEDIOS 1971-1972 Y 1972-1973: MADURACIÓN EN EL UNIVERSO DEL FÚTBOL BASE MADRILEÑO
Tras su paso por el Real Madrid Infantil A 1970-1971, las temporadas 1971-1972 y 1972-1973 representaron para JOSÉ LUIS LOSA centrocampista Real Madrid una etapa de consolidación y maduración dentro del ecosistema del fútbol base madrileño, siempre vinculado al entorno de la cantera del Real Madrid y a su forma de entender el juego, aunque los detalles concretos de los equipos en los que jugó durante esos años no queden reflejados en los registros posteriores.
Lo importante de ese periodo intermedio no son los nombres exactos de los conjuntos, sino el tipo de trabajo que se realizaba con jugadores de su perfil, porque el club y los técnicos de la época sabían que el salto desde la categoría infantil hacia el fútbol juvenil exigía un refuerzo físico, táctico y mental, que debía producirse de manera gradual, enfrentando al futbolista con rivales cada vez más fuertes, partidos más duros y situaciones que le obligaran a tomar decisiones complejas bajo presión.
En esos años, José Luis Losa debió convivir con el aumento progresivo de ritmo en los encuentros, con el crecimiento físico de los delanteros y centrocampistas rivales, con la aparición de sistemas tácticos más elaborados, que exigían al mediocentro entender conceptos como la basculación colectiva, la importancia del mediocentro defensivo como ancla y la necesidad de escalonar bien las alturas para no dejar huecos entre líneas aprovechables por el contrario.
Aunque no conozcamos el nombre de cada equipo, sí podemos afirmar que un centrocampista formado en la Fábrica durante esos años trabajaba casi a diario aspectos como la resistencia aeróbica, la capacidad para repetir esfuerzos de alta intensidad durante largos minutos, la precisión del pase en distancias medias y largas, la lectura de las segundas jugadas tras un despeje y la coordinación con los interiores o volantes que le acompañaban, todo ello insertado en la filosofía general del club.
En ese entorno, Losa siguió puliendo su identidad como jugador, asentando la idea de que su principal misión consistía en dar continuidad al juego, ofrecer equilibrio al equipo, ayudar a sus defensas en la salida de balón y facilitar que los atacantes recibieran en las mejores condiciones posibles, y esa mentalidad de mediocentro responsable se convirtió en su carta de presentación cuando llegó el momento de un nuevo paso adelante dentro del fútbol juvenil madrileño.
CHAMARTÍN C.F. JUVENIL A 1973-1974: EL CENTROCAMPISTA QUE SOSTUVO A UN SUBCAMPEÓN
La temporada 1973-1974 encontró a JOSÉ LUIS LOSA centrocampista Real Madrid en las filas del Chamartín C.F. Juvenil A, también conocido en el contexto de la época como Real Madrid Chamartín Juvenil A, un equipo juvenil que competía en el grupo 1 y que terminó la campaña en segundo puesto, consolidando su papel como uno de los conjuntos más fuertes dentro de la categoría y convirtiéndose en un espacio ideal para que un centrocampista como Losa desplegara todo lo aprendido en años anteriores.
El Chamartín C.F. Juvenil A 1973-1974 estaba dirigido por el entrenador Juan Calvo Peregrina, técnico con una idea muy clara sobre lo que debía ser un equipo juvenil en aquellos años, porque no se trataba solo de ganar partidos, sino de formar jugadores que pudieran entender el juego a un nivel superior, por lo que exigía a sus futbolistas intensidad en los entrenamientos, compromiso táctico durante los encuentros y una implicación constante en la dinámica colectiva, tanto en ataque como en defensa.
En el esquema de Juan Calvo Peregrina, el centro del campo ocupaba un lugar clave, y ahí encajaba la figura de Losa, que actuaba como motor del juego, como jugador que recibía la pelota de los defensas, giraba, levantaba la cabeza, analizaba la disposición del rival y decidía si convenía acelerar hacia adelante o pausar el ritmo para que el equipo se organizara mejor, consciente de que un simple pase apresurado podía regalar una contra al contrario.
El grupo 1 en el que competía el Chamartín Juvenil A reunía a equipos con una mezcla de jóvenes muy físicos y conjuntos con buena base técnica, lo que convertía la liga en un escenario variado en cuanto a estilos, donde algunos rivales apostaban por presión alta y juego directo, mientras otros preferían acumular jugadores en el mediocampo, cerrar espacios por dentro y esperar el error del contrario, y en ese repertorio táctico el centrocampista debía adaptarse cada semana a retos diferentes.
En muchos partidos, Losa se encontró en el centro de ese tablero estratégico, teniendo que ayudar a sus defensas cuando el equipo sufría, pero también siendo el encargado de lanzar contras rápidas cuando recuperaban el balón en zonas adelantadas, por lo que su rol combinaba facetas de mediocentro defensivo, organizador clásico e incluso, en algunos tramos, llegador desde segunda línea, dependiendo de las necesidades del equipo y de las instrucciones de su entrenador.
Terminar subcampeones en el grupo 1 significó que el Chamartín C.F. Juvenil A supo competir durante toda la temporada, manteniendo una regularidad alta y respondiendo bien en momentos de dificultad, y aunque los focos a menudo se fijan en los delanteros o en los extremos desequilibrantes, el trabajo de un centrocampista como Losa resultó crucial para sostener el equilibrio del equipo, evitar que se partiera y asegurar que cada tramo de partido se jugara con cierta coherencia táctica.
UN FUTURO SIN REGISTROS CONCRETOS Y EL LEGADO DE UN CENTROCAMPISTA DE LA FÁBRICA
Más allá de la temporada 1973-1974 con el Chamartín C.F. Juvenil A, la carrera posterior de JOSÉ LUIS LOSA centrocampista Real Madrid, algo muy habitual en el caso de muchos canteranos de los años setenta, que continuaron su trayectoria en equipos de fútbol regional, preferente o categorías semiprofesionales, donde los registros no se conservaron con la misma precisión que en el fútbol profesional, por lo que cualquier intento de asociarlo con clubes concretos sería pura especulación.
Lo que sí resulta evidente, a partir de su paso por el Real Madrid Infantil A 1970-1971 y por el Chamartín C.F. Juvenil A 1973-1974, es que Losa encaja en el perfil de centrocampista formado en la cantera del Real Madrid, es decir, un jugador acostumbrado a pensar el juego, a asumir responsabilidades en la creación, a colaborar en la defensa y a convivir con la presión que implica llevar asociada la etiqueta de futbolista formado en la Fábrica, incluso cuando su carrera se desarrolla lejos de los grandes focos.
Muchos centrocampistas que siguieron caminos similares llevaron a equipos modestos una forma de jugar marcada por la importancia del pase, de la ocupación de espacios y del trabajo invisible sin balón, convirtiéndose en referentes locales que, sin aparecer en titulares de prensa nacional, fueron imprescindibles para estructurar el juego de sus equipos y para transmitir a compañeros y rivales una manera más madura de entender el fútbol, fruto de años de aprendizaje en una cantera de élite.
En ese sentido, el legado de Losa (José Luis Losa) puede leerse como el de tantos canteranos que encarnan el valor silencioso de la cantera del Real Madrid, demostrando que el éxito de la Fábrica no se mide exclusivamente por el número de jugadores que alcanzan el primer equipo, sino también por la capacidad de llenar el fútbol base y regional de futbolistas que han aprendido a ver el juego con profundidad, a respetar la profesión y a competir con dignidad en cualquier campo.
Cada vez que un equipo modesto se estructura alrededor de un centrocampista que ordena, equilibra, habla con sus compañeros y parece entender siempre lo que el partido necesita, existe la posibilidad de que detrás haya una historia similar a la de Losa, una historia que comienza en el Real Madrid Infantil A, que pasa por etapas exigentes como el Chamartín Juvenil A y que después se extiende, quizá de forma anónima, por los campos del fútbol madrileño, dejando huellas discretas pero imborrables en quienes compartieron vestuario y balón con aquel mediocentro formado en la Fábrica.

1970-1971 Real Madrid Infantil A

1970-1971 Real Madrid Infantil A

1970-1971 Real Madrid Infantil A

1970-1971 Real Madrid Infantil A

1970-1971 Real Madrid Infantil A
la segunda que esta recortada y rota en color es la foto de campeones de Madrid en el campo del Plus Ultra (este equipo es el que al unirse al Real Madrid cambio su nombre por el actual Castilla) ganamos al ATLÉTICO DE MADRID

1970-1971 Real Madrid Infantil A
Arriba, CAMPOS (Emilio Campos Vara), VIDAL (José Luis Vidal), CRUZ (Francisco Cruz), SERRANO (Francisco Serrano), COMENDADOR (Ramón Comendador), AMAGO (José Paulino Amago Sánchez), LOSA (José Luis Losa), PÉREZ DURÁN (José Manuel Pérez Durán), GÓMEZ (José Luis Gómez), CABRERA (Manuel Cabrera)
Abajo, SAN JUAN (Pedro San Juan), CEJUDO (José Cejudo), LUENGO (Benito Luengo), BUENO (Juan Antonio Bueno), ROMERO (Juan Pedro Romero Fernández), DOMINGO (Miguel Domingo), ORTIZ (-), PÉREZ MUÑOZ (Juan Francisco Pérez Muñoz), SOBREVILLA (Antonio Sobrevilla)


