Benjamín A 1996-1997 cantera Real Madrid – Torneo Príncipe de Asturias
Introducción histórica
El Benjamín A 1996-1997 cantera Real Madrid – Torneo Príncipe de Asturias dejó una huella inolvidable. Aquel grupo, entrenado por Antonio Carrillo Álvarez, representó con orgullo a la cantera más laureada del fútbol español. Su camino fue ejemplo de formación, ilusión y respeto por el escudo.
Desde los primeros partidos del torneo, el equipo demostró compromiso. Con una base sólida y jugadores prometedores, cada encuentro fue una lección. Ganaron con solvencia y jugaron con alegría. El éxito no solo se midió en trofeos, sino en crecimiento personal y colectivo.
El equipo campeón
La plantilla del Benjamín A 1996-1997 estaba compuesta por jóvenes talentos, todos nacidos con pasión por el balón:
- Jorge Torres Delgado
- Hugo García
- Antonio Carrillo Álvarez (delegado)
- Víctor López Fernández
- Guillermo Comes Cerezo
- Mario Suárez Mata
- Iván Rivera Camacho
- Víctor Alcalde Cabrera
- Rubén Palero Jiménez
- Ignacio Herráez González
- Gonzalo Valdemoro Serrano
- Javier García
- Óscar Camarma Martínez
Un grupo unido, trabajado desde la base. Todos aportaron en cada jornada. Todos entendieron lo que significaba vestir la camiseta blanca.

1996-1997 Real Madrid Benjamín Torneo de Asturias
1a fila, Jorge Torres Delgado, Hugo García, Sr. Antonio Carrillo Álvarez (delegado), Víctor López Fernández, Guillermo Comes Cerezo
2a fila, Mario Suárez Mata, Iván Rivera Camacho, Víctor Alcalde Cabrera, Rubén Palero Jiménez, Ignacio Herráez González, Gonzalo Valdemoro Serrano, Javier García, Óscar Camarma Martínez
El torneo Príncipe de Asturias
El torneo representó el broche de oro a una temporada inolvidable. El equipo ganó los cinco partidos disputados con claridad. Su juego era fluido, preciso, directo. Las estadísticas lo reflejan, pero la sensación en el campo lo confirmaba: era un equipo campeón.
Los goles fueron obra del conjunto. La defensa sólida, los porteros seguros, y el centro del campo equilibrado. El grupo funcionaba como una orquesta. Todos los niños entendían su rol y lo ejecutaban con disciplina y alegría.
El paso de Mario Suárez Mata por la cantera blanca
Mario Suárez Mata formó parte del Benjamín A 1996-1997 del Real Madrid, equipo que conquistó con autoridad el Torneo Príncipe de Asturias. Aquel grupo no solo levantó un trofeo, también cimentó valores. Uno de los que destacó por su temple y comprensión del juego fue Mario Suárez.
Desde pequeño demostró inteligencia táctica. Jugaba con pausa, levantaba la cabeza y ofrecía siempre una salida clara. Tenía algo que no se enseñaba: intuición. Y eso, incluso a tan corta edad, ya marcaba diferencias.
En aquella generación, compitió junto a nombres como Jorge Torres Delgado, Guillermo Comes Cerezo, Rubén Palero Jiménez o Víctor López Fernández. Todos mostraban gran nivel, pero Mario Suárez ofrecía equilibrio. No necesitaba correr más que los demás. Bastaba con pensar más rápido.
Después de su paso por la cantera blanca, su camino siguió por otras sendas. Acabó formando parte de la cantera del Atlético de Madrid, donde consolidó su trayectoria. Desde ahí, llegó al primer equipo rojiblanco, participó en competiciones europeas y representó a España con profesionalismo y calidad.
Pero su historia empezó aquí. En el Benjamín A 1996-1997. Rodeado de amigos, entrenado por Antonio Carrillo Álvarez, educado en valores. Antes de ser profesional, fue un niño que entrenaba en los campos de tierra de la Ciudad Deportiva con la ilusión intacta.
Hablar de Mario Suárez Mata es hablar de constancia. De formación integral. De un futbolista que aprendió desde la base y supo aprovechar cada etapa.
Hoy, su paso por la cantera del Real Madrid, aunque breve, forma parte de esa memoria silenciosa que el club cuida con orgullo. Porque cada jugador que ha vestido esta camiseta, incluso en sus primeros años, ha dejado una pequeña huella en la historia blanca.
Conclusión
La historia del Benjamín A 1996-1997 cantera Real Madrid – Torneo Príncipe de Asturias es una joya más en la corona de La Fábrica. Un equipo que representó a la perfección el espíritu formativo del club. Un grupo que, más allá de los resultados, consolidó los pilares de la cantera madridista: trabajo, humildad y pasión por el fútbol.

