VICTOR HERNANDO JEREZ – centrocampista Real Madrid, un joven apasionado por el fútbol desde temprana edad, nació en el bullicioso corazón de Madrid el 30 de septiembre de 1967. Desde que tenía uso de razón, el balón era su mejor amigo y los campos de juego, su hogar.
Su trayectoria futbolística comenzó a destacar temprano. A la tierna edad de 13 años, Hernando ya estaba siendo observado por los ojeadores del Real Madrid. Su habilidad innata para el deporte lo llevó a integrarse al equipo alevín del club en 1980, donde demostró un talento prometedor.
El siguiente año, pasó a formar parte del equipo infantil B, donde continuó perfeccionando su juego y demostrando su determinación en cada entrenamiento y partido. Su ascenso fue imparable; en la temporada 1982-1983, Hernando fue promovido al equipo infantil A del Real Madrid, donde brilló con luz propia.
Pero el destino, a veces, tiene otros planes. En la temporada 1983-1984, una lesión lo dejó fuera de las canchas por un tiempo, dejando en suspenso su carrera en la cantera del Real Madrid. A pesar de la adversidad, Hernando no se rindió. Decidió explorar otras facetas del fútbol y encontró una oportunidad en el Marsans de Torrejón, un equipo de fútbol sala.
Aunque inicialmente desilusionado por no poder seguir el camino que había trazado en el Real Madrid, Hernando decidió aprovechar al máximo esta nueva experiencia. En el Marsans, descubrió una pasión diferente por el deporte. El fútbol sala le enseñó la importancia del trabajo en equipo, la rapidez de reflejos y la astucia táctica en un espacio reducido.
Con el tiempo, Hernando se convirtió en una pieza fundamental del equipo, demostrando su valía en cada partido y llevando al Marsans a la gloria en más de una ocasión. Aunque su sueño inicial de jugar en el Real Madrid había sufrido un revés, encontró una nueva pasión y un nuevo hogar en el fútbol sala.
A medida que pasaban los años, Hernando se convirtió en una leyenda local en Torrejón, admirado tanto por su habilidad en la cancha como por su humildad fuera de ella. Aunque su camino tomó un giro inesperado, demostró que el verdadero éxito no siempre está en seguir una línea recta, sino en adaptarse a los desafíos y encontrar la felicidad donde menos se espera.


